Cariño, esta noche vienen a cenar los Álvarez

Cariño, esta noche vienen a cenar los Álvarez

La peor pesadilla de una cocinera que llega de trabajar a las ocho de la noche

Llegar del trabajo, y que tu pareja te diga con una sonrisa... "¿Adivina con quién he hablado? Con Sergio, y me ha dicho que están hoy en Madrid, así que les he invitado a cenar, para que prueben tu cocina". Horror.

Mira que es oportuno. Hoy, que estás hasta el moño después de un día, una semana y un mes horrible, que podríais haber pedido unas grasientas pizzas o haber llamado al chino e inflaros a rollitos, y va él, y no sólo invita gente a cenar, sino que les promete un menú digno del restaurante del hotel Wellington. Mierda. Mierda doble. Mierda con mierda.

¿No quieres tener que llamar a tu madre para que te haga una tortilla de patatas? ¡Tranquila! te proponemos una combinación de platos que hasta Paquirrín sabría hacer.

Después de media hora de shock, con los ojos como platos, mi cabeza se pone a mil por hora, y pienso como remediar el tremendo error del hombre de mi vida. El problema es que ya son las 8.45 y el mercadona que está a 10 minutos de mi casa cierra a las 9.15. Qué bien que dejara de hacer footing hace un año, y que tenga las venas llenas de grasa de frituras y de fast food. Corro calle abajo, hago la compra en tiempo record, y empujo a una vieja de camino, que pretendía colarse en la cola para pagar. Tengo una hora y media para preparar la cena y recoger la casa, así que le doy a mi hombre una escoba y un plumero, y me encierro en la cocina, esperando que todo lo que hay en mi cabeza tenga sentido. Y parece que sí, funcionó, así que aquí os pongo cómo arreglar una mala noticia y trasformarla en una cena maravillosa.

La idea es hacer una cena de raciones, con varios platos rápidos de elaborar, pero gustosos y llamativos.

1. Paté marinero. Tirando de despensa a tope, trituramos una lata de sardinillas con tomate, una lata de mejillones, media de caballa en aceite, 4 anchoas y un par de quesitos de esos que devorábamos con 10 años.

 

2. Baba Ganoush árabe. Metemos en el microondas una berejena a la que apuñalaremos previamente a lo Dexter Morgan, tapada con papel de cocina unos 10 minutos. Trituramos con un ajo, un poco de sal, una cucharada de comino en grano, un chorro de aceite de oliva y un par de cucharadas de tahini (es una pasta que haremos tostando dos cucharadas de sésamo en la sartén, y batiéndola con una cucharada de aceite de oliva). Adornamos con pimentón y otro chorro de aceitazo.

 

3. Huevos rotos con jamón. Lo sé. Es típico y poco creativo, pero al señor Lucio Blázquez le ha ido muy bien con el invento, así que se lo compro. Sólo hay que freír unas patatas y unos huevos, y colocar el jamón ibérico que tenías reservado para esa cena romántica.

 

4. Salmorejo con jamón ibérico. Tres tomates, sal al gusto, medio ajo (uno entero si queréis que pique más), un trozo de pan mojado en agua y un chorrazo de aceite de oliva, again. Batimos con ganas hasta que quede con una textura de salsa. Tostamos unas rebanas de pan, echamos el salmorejo y terminamos con el jamón ibérico que nos sobró de los huevos.

 

5. Solomillo al whisky. Platazo. Freímos una cebolla cortada en brunoise (dados chiquititos), añadimos seis ajos enteros con piel (le damos un golpe con el cuchillo) y un vasito de whisky. Si os atrevéis, podéis flambearlo, pero recordad que las cejas tardan bastante en crecer de nuevo. Marcamos los filetes de solomillo en la plancha, y lo añadimos a la salsa de whisky, dejamos en el fuego 15 minutos y a disfrutar.

 

El vino para maridar con esta supercena puede ser un denominación de origen Bierzo, recomiendo fervientemente El Pájaro Rojo. Tremendísimo.

Para el postre... Bueno, que tus invitados paren en el chino del barrio y compren cuatro palmeras de chocolate, que tú ya has hecho bastante.

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...