Cena Imposible: El machaca de los fogones

Viernes, 15 de Agosto del 2014     |    Por Anabel Palomares

Cena Imposible: El machaca de los fogones

La parrilla televisiva nos ofrece multitud de programas culinarios, unos más conocidos que otros pero todos dignos de nuestra atención. ¿Pasará el filtro el programa de la tipografía de Misión Imposible?

Imaginaos a Vin Diesel cocinando para cien personas. O a La Roca, con sus grandes manos, manejando bandejas de comida en la cocina de un restaurante. O mejor aún, a Hulk Hogan Haciendo una parrillada de más de cincuenta kilos de carne, todo músculo y con un gorro de cocinero. Y ahora dejad de imaginar y mirad la foto de portada. Ese señor, que parece recién salido del cuerpo de marines de Estados Unidos, es Robert Irvine. Y aunque parezca mentira es cocinero y ha estado haciendo durante ocho temporadas un programa llamado Cena: Imposible.

Robert Irvine, el cocinero machaca, parece más salido de Mujeres y hombres y biceps y berzas que de Inglaterra

El cocinero estrella del programa, un hombre musculado y recién salido de la playa de Gandía, nació en Salisbury, Inglaterra hace 49 años. Actualmente tiene contrato con Food Network y presenta programas tan originales como Restaurante: Imposible, en el que hace el mismo trabajo que Gordon Ramsay, pero con el aspecto de Rafa Mora. Pero no todo fue diversión y comida. Durante la cuarta temporada le sustituyó otro cocinero porque hizo algo que todos hemos hecho. Puso en su currículum que tenía un nivel de inglés medio. Se inventó haber trabajado para la casa real británica, ser pastelero de la boda del Príncipe Carlos y Lady Di y haber trabajado para tres presidentes de Estados Unidos en la mismísima Casablanca. Comprobar los credenciales no debe ser algo que haga la gente de la tele. Después de su despido y sustitución, decidieron recontratarle y eliminar de la intro del programa un microcurrículum donde se decía todos los trabajos falsos que tuvo y dejarlo sólo en "LO QUE ESTÁ A PUNTO DE VER, ES REAL". Supongo que esta frase fue algo que se les ocurrió a los creadores del programa que se vieron en la tesitura de tener que aclarar que "lo de antes" no era real, pero esto sí, ojo. Seguro que Adam Ritchman le llama todas las noches para averiguar como consiguió recuperar su trabajo.

El programa consiste en realizar un reto en un tiempo límite en un lugar desconocido y sin saber de antemano para quién o qué es lo que está obligado a cocinar. Puede ser una cocina exterior para una asociación de amantes de los globos aerostáticos, un menú con café y té en todos los platos en una fábrica de cafés, o montones de platos con caramelos y gominolas en una gigantesca tienda de chucherías. El storyboard de todos los programas es este:

- El cocinero llega con su equipo al lugar de la misión. Ponen cara de sorpresa al descubrir el reto y empiezan a decir que es poco tiempo y que no saben si van a conseguirlo. Le presentan a sus ayudantes, que son parte de los que marcan la misión.

- Robert saca una pizarra blanca y escribe los platos que van a hacer, que siempre incluyen vieiras, pasta alfredo y pollo tikka massala. Los demás los proponen sus segundos cocineros.

- Van a comprar después de que Robert aparque derrapando en la puerta del supermercado, y llenan carros y carros sin ton ni son, al más puro estilo Macaulay Culkin en solo en casa.

- Vuelven a la cocina y comienzan a cocinar. Llegados a este punto pueden pasar dos cosas: se les rompe algo en la cocina que les retrasa, o le ponen miniretos que tiene que hacer mientras termina la misión.

- Sirven a tiempo, después de que él haga un repaso sobre la pizarra, y pregunte a voces si están los platos terminados.

El programa acaba con comentarios de los comensales que siempre sonríen y dicen que todo estaba delicioso, sin saber que lo mezcló con las manos como Jamie Oliver, pero sin lavárselas antes como mi cocinero estrella inglés. Van saliendo fotos de los platos preparados muy apetecibles, que no se parecen a lo que hay en las bandejas del comedor. Y Robert sale a recibir el aplauso del público por lo que ellos consideran un trabajo bien hecho. Él sonríe como si le fueran a pedir el bis, con sus diminutas gafas y sus grandes brazos.

Y eso es lo que Energy nos ofrece a las seis de la tarde y que, a pesar de lo malo que es, veo siempre que puedo. Supongo que porque me hace gracia ver a un tío tan grande cocinando, como si viera a un José Andrés ciclado, o porque la otra opción es ver Sálvame y por lo menos este programa de cocina no me fríe el cerebro. Sea como fuere merece la pena verlo al menos una vez para echarnos unas risas y ver cómo se le empañan las gafulis o cómo mueve bandejas de comida como si de pesas se tratara. Pero eso si, recordad que todo lo que pasa, ES REAL. 

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...