Comida sobre ruedas

Comida sobre ruedas

Un programa de comida callejera, pero no de la que comen los gatos, sino de la que comen los hipsters americanos en el descanso del trabajo

Sí. Lo admito. Estoy oficialmente enganchada a un programa culinario. Y no es un programa cualquiera. Es uno de esos programas que te hacen arder en deseos de ponerte más y más gorda comiendo todo lo que enseñan, olvidándote del zumba, las dietas, los bikinis minúsculos y los vestidos marca carnes. COMIDA SOBRE RUEDAS. Creo que el título resulta bastante orientativo, pero explicaré un poco de que va el asunto para las mentes rezagadas como la mía. Un cómico canadiense, James Cunningham, recorre en cada programa diferentes ciudades americanas y canadienses mostrando restaurantes callejeros. Fácil, ¿no? Lo malo es que a todos nos viene a la cabeza la imagen de un señor gordo y sudoroso, cocinando un hot dog grasiento en un carrito lleno de mugre y que no pasaría un control de sanidad, aunque lo hiciera Íñigo de Gran Hermano. ¡Pues no, amigo! Este programa no tiene Chicotes, ni chistes a lo Arguiñano, ni nada de eso a lo que estamos acostumbrados en nuestros programas made in Spain. Este programa sólo consigue que reinventemos recuerdos de lugares donde aún no hemos estado, y los llenemos de suculentos bocadillos, tacos, sandwiches, sopas y guisos inspirados en cocinas de todo el mundo, e interpretados por amantes de comer bajo la luz del sol.

Los dueños de los locales ambulantes ofrecen platos para comer en la calle con los cubiertos básicos, incluidas las manos. Los cocinan en los carritos, furgonetas o vehículos restaurados que son sus cocinas, y el programa enseña desde gastronomía mejicana, japonesa, italiana, inglesa, o americana clásica, hasta cocina fusión o alta cocina en paquetes individuales de porexpan. El presentador no peca de nada, como mucho se lleva de forma gratuita mi odio por poder disfrutar él de los platos que veo yo a través de mi tele, y que no puedo ni siquiera oler. Sus apariciones son escasas y bienintencionadas, dejando el protagonismo total a la comida.Y qué comida. Los afortunados que la prueban, parecen estar comiendo el mismo sudor de dios, con  caras de placer desde el primer bocado. Hasta las cosas sanas y frescas parecen bocadillos de panceta.

 

¿Para cuándo televisores que preparen bocadillos? Señores de Apple, póngase a trabajar en ello ya y déjense de poner colores al Iphone.

 

La primera vez que lo vi, la pequeña furgoneta servía desayunos. ¿Café con leche y galletas María? No. Eso es de la época de Paco Martínez Soria. Aquí se llevan las  tostadas francesas con huevos revueltos, bacon y sirope de arce, en un sandwich de puro colesterol. Y de puro placer, debo añadir. O un sandwich Elvis, con bacon, mantequilla de cacahuete y plátano. O uno con crema de cacao y bacon, en la mejor guarrindongada que David de Jorge pudiera imaginar. Después de esto, he visto perritos calientes con un toque asiático, pizzas, fish and chips tradicionales, bocadillos de langosta o bistec, platos vegetarianos realmente apetecibles o platos de pasta al vodka como en el mejor restaurante italiano.

Lo mejor del programa es ver como cocinan sus platos estrella, con un detalle de los ingredientes usados, y una breve pero básica explicación. Es asombroso las maravillas que pueden salir de un espacio de menos de 6 metros cuadrados, la creatividad de los cocineros, y lo moderno que puede llegar a ser un puesto de comida callejera. Ojalá cientos de puestos en las calles de Madrid, sustituyendo las hamburguesas del McDonals y los tan recurridos sandwiches del rodilla durante la hora de comer. Ojalá cada día una comida diferente. Ojalá me saliera ese maldito sandwich tal y como lo ví en la tele... En fin, mientras se cumplen mis deseos, seguiré viendo Comida sobre Ruedas en Energy, mientras lloro porque mi cena será un tomate y una lechuga

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...