Deja sitio para el postre... o no

Miércoles, 19 de Febrero del 2014     |    Por Anabel Palomares

Deja sitio para el postre... o no

Los programas gastronómicos están en auge, y más aún los concursos. Tienen todo para gustarnos: comida, concursantes amateurs y grandes cocineros españoles que apadrinan esta nueva tendencia. Entonces, ¿qué falla en nuestros postres, Paco?

Por si alguien no lo sabe, son muy fan de todos los programas de cocina que se me pongan por delante. Veo el hombre contra la comida, Pesadilla en la cocina, Master Chef y Top Chef, Comida sobre ruedas, Guerra de Cupcakes, Restaurante imposible y demás talent shows y concursos. Suele ser bastante fácil convencerme para verlo desde principio a fin, así que cuando vi anunciado que el mejor maestro pastelero de Europa, el señor Paco Torreblanca, iba a apadrinar un concurso, ni me lo pensé. Un señor cano, tierno, con una sonrisa eterna, junto a una chica guapa presentando (Raquel Sánchez Silva) y un montón de novatos que comienzan su andadura por la tele.

Hemos visto parejas raras en la tv, pero está entra directamente al top

Esperaba clases magistrales a tutiplén de Paco, tartas espectaculares de los equipos, grandes consejos reposteros de los mentores y estupendísimos estilismos de la presentadora. En cambio he tenido cientos de anuncios de Paco, tartas de porexpan de dudoso gusto, poca intervención de los mentores y unos estilismos muy raros de Raquel. He dejado pasar los cuatro primeros programas, pero creo que va siendo la hora de la verdad.

Deja sitio para el postre comenzó con polémica. Treinta personas fueron seleccionadas, de entre los tres mil candidatos, para entrar en la "Academia del Gusto". Después de una investigación exaustiva, tengo que decir que hay un alto porcentaje de aspirantes que se sintieron humillados y maltratados por la organización del evento. Mal empezamos, chavales. Los seleccionados se organizaron en tres equipos de diez miembros con tres retos por delante, para terminar con 18 concursantes que finalmente entrarán en el obrador. De la mano de estos equipos van los tres mentores, a los que conocerán sus padres, porque lo que es el español medio ni por asomo, vamos: Amanda Laporte, Sergi Vela y David Pallás. La primera prueba por equipos me gustó. Coincidía con la época de Reyes, y tuvieron que hacer un roscón. Uno gigante. Muy espectacular. De ahí en adelante, ya con los concursantes definitivos todo fue decepción.

No entendemos la obsesión de los mentores con el "choco-transfer". Una ténica que te enseñan en el capítulo uno del curso CEAC de cocina

El programa comienza con una prueba por equipos. Se finge una llamada telefónica, se hace un encargo y se ponen a la obra. La prueba de la creatividad. Creo sinceramente que el mejor maestro repostero no hace en su "obrador" lo que hacen en este programa. ¿Tartas de porexpan? ¿En serio? ¿Es que no habéis aprendido nada del rey de las tartas? Si un italo-americano puede hacer una tarta COMPLETAMENTE COMESTIBLE con la forma de un transformer, en España podemos hacer algo más que decorar un corchopan como si fuera un trabajo de tecnología del instituto.

Vale que esta tarta solo está a la altura del "Rey Buddy", pero es que no son capaces de hacer ni un muñeco de Joselito

Después de la prueba por equipos, hay un equipo inmune (realmente inexplicable porque todas las creaciones merecen su quema en las fallas de Valencia), y los otros dos equipos van a la prueba del sabor. Cada uno cocina de forma individual con una temática concreta: dulces monacales, tartas tatín con frutas exóticas o postres tradicionales, han sido algunas de ellas. Un jurado hace una cata a ciegas y eligen a los dos menos sabrosos, que irán al cara a cara. Mientras tanto, durante los cortes publicitarios, el señor que apadrina todo este tinglado se dedica a hacer cien anuncios de las marcas que patrocinan el programa. Recordemos que Paco es repostero, no actor. Cada uno de los anuncios parece la peor actuación de la historia del cine. Es ver a Belén Esteban leyendo un telepronter. Es verdad que pocos cocineros tienen el carisma de Karlos Arguiñano anunciando La Casera, pero un término medio, como Sergi Arola diciendo que la calidad no es cara. Algo normalito, no pedimos mucho.

El cara a cara llega a las doce de la noche con lo mejor del programa, una master class de Paco junto a su hijo Jacobo. Es lo que realmente se le da bien. Disfruta, le gusta y sabe que es un maestro de primera. Y lo bueno es que nos hace disfrutar a todos y recuperar la fe en el programa. Lástima que esa fe sólo dura lo que dura la prueba. Paco les enseña una técnica repostera de alta cocina, como trabajar con azúcar isomalt, preparar macarons XXL o hacer campanas de cristal 100% comestibles. Maravilloso. Es increíble con que facilidad cocina, prepara y decora con sus pequeñas manos. Como le brillan los ojos al explicarlo, y como consigue dejarnos con la boca abierta en cada programa. Los dos posibles eliminados intentan como pueden imitarle, y el tiempo corre y es todo frenético. Y luego viene una pantomima digna de los premios Ratzzy. Los tres mentores prueban, debaten y oh sorpresa, votan en un orden tan medido que le toca decidir siempre al mentor del equipo al que pertenecen ambos. Eligen por votación a la persona que se va y llega mi momento absurdo preferido. Raquel Sánchez Silva anuncia: "sólo una persona puede revocar esta situación y es el dueño del obrador, Paco Torreblanca". Y durante diez segundos se enfoca la puerta mientras suena una música de tensión. Parece que va a romperla con un hacha Jack Nicholson gritando "here is Johnny".

                            

Todo el mundo espera que Paco salga de detrás de la puerta, cuando en realidad está terminando los excendetes de Ruavieja

En resumidas cuentas es un formato original, eso es cierto, pero ni los mentores ni los concursantes tienen carisma, y lo único realmente divertido son las clases de Paco, que ponen cuando ya estás tan dormido que ni te enteras. Y por favor, insistimos en que se pueden crear tartas de verdad, como las que cortaban los novios en las bodas de los 90, o las que hace nuestro admirado Buddy Valastro, el rey de las tartas por antonomasia. 

Todo comestible, hasta su delantal.

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...