Hoy comemos en... Beefcious

Beefcious glupglup
Lunes, 20 de Abril del 2015     |    Por Anabel Palomares

Hoy comemos en... Beefcious

El Beefcious dice en su web que es “esencia americana con el toque de nuestra cocina y las mejores materias primas”. Suena bien, pero sabéis que burgerwoman es recelosa, y es mejor catarlo que leerlo, así que bienvenidos a una nueva aventura de nuestra superheroína de la carne.

Durante la Semana Santa, mientras unos iban a procesiones y cantaban saetas y otros se hacían fotos de sus pies y las colgaban en Facebook con la frase “me huele el culo a playa”, la que escribe se dedicaba a pasarse la cuaresma por donde no le da el sol y a comer más carnaza que en una barbacoa americana. Como éramos pocos los que aguantamos en Madrid, nos juntamos para visitar un local en la avenida Alberto Alcocer, de nombre Beefcious. Especialistas en hamburguesas, este restaurante de la capital es el último que ha sufrido a nuestra terrible crítica y que entra en la competición de Master Burger. Reservamos para cenar cuatro personas y tras ir y asegurarnos que la reserva no existía (mi media langosta llamó personalmente al local para no quedarnos sin sitio), nos ubicaron en la típica terraza con calefactores, cerrada y sin decoración.

Burgerwoman se enfrenta a un enemigo de carne sin pagar bula en plena cuaresma, porque es valiente y, sobretodo, porque se la trae al pairo que se le vaya a las caderas

De entrantes pedimos unos finges de queso emmental y pollo caseros, que vinieron acompañados de unas patatas fritas y de una salsa de mostaza y miel a la que le faltaba miel y le sobraba mostaza, dejando un regusto a pegamento que no me terminó de convencer. El rebozado era estupendo y las piezas eran grandes como si fueran de pterodáctilo, y muy sabrosas y jugosas. Los fingers de queso estaban correctos, y me gustó especialmente la posibilidad de que en la misma ración vinieran los dos.

Fingers de pterodáctilo y queso emmental del Beefcious


Fuimos acompañados de una pareja que pidió un chicken sándwich y una hamburguesa rellena de foie, y que se mantuvieron en silencio la mayor parte de la cena. Supongo que su plato les gustó o mi conversación sobre los peores tatuajes del fútbol y mi última adquisición en Asos les aburrió soberanamente, porque no abrieron la boca para decir ni mu. El camarero, por cierto, se mostró muy atento ante la insistencia de uno de ellos en saber si la salsa pesto llevaba mayonesa (contestó que sí) llevando a la mesa una muestra para que lo probara y comprobara que a pesar de llevarla (sigo sin entender muy bien por qué esa aberración con la mejor salsa italiana de la historia), el sabor era muy suave. Mi chico pidió la hamburguesa rellena de brie, con sus 240 gramos de carnaza, pimientos y cebolla caramelizada, tomate, bacon y mayonesa especial.  Con el punto pasado y mucho sabor a pimiento, la carne se enmascaró bajo el sabor del resto de ingredientes. Las patatas, sosas como ellas solas, no eran nada del otro mundo.

Hamburguesa rellena de brie del Beefcious


La hamburguesa clásica es la mejor forma de averiguar si las cosas se hacen bien en cuanto a burgers se refiere. Con tomate, cebolla, pepinillo, queso cheddar, lechuga batavia y salsa beefcious. Esta última se parecía ligeramente a una salsa holandesa con kétchup, con un sabor que no me terminó de convencer, y que agradecí que pusieran en un cuenco aparte de la hamburguesa. El punto de la carne era perfecto, con una jugosidad estupenda, pero con un tomate que había vivido tiempos mejores y resultaba arenosos y blandurrio a la vez. Acabé quitándolo. El camarero, sin agobiar como en el New York Burger, nos pregunta por el punto de la carne y se muestra muy amable en todo momento. El pan, demasiado blando, aguantó la hamburguesa, al contrario que el papel que había en cada plato, que acabó cortado en mil trozos en los platos de mis amigos pijos que comen con cuchillo y tenedor (las heroínas vamos a las bravas y arriesgamos con las manos, en plan guarro, que sabe todo mejor).

Hamburguesa clásica del Beefcious


De postre y siguiendo tradiciones no escritas, pedimos un brownie de chocolate para los cuatro, porque me rodeo de cobardes que se llenan con respirar. Era demasiado dulce, y tenía una consistencia muy espesa que se pegaba al paladar y que se acrecentó cuando se enfrió.

Brownie de chocolate del Beefcious

VEREDICTO

Decoración: Aprobado. Las salas interiores eran muy bonitas, luminosas y decoradas con mucho gusto, pero la terraza era sosa y fea, sin darle la importancia que debe tener una sala más del local, aunque sea al aire libre. Sobretodo si luego cobras un suplemento por sentarte en ella.

Servicio: Notable. El camarero que nos atendió al entrar no fue amable, la verdad, pero el que luego nos tomó nota y sirvió los platos fue atento, educado y muy servicial. Un gustazo encontrar camareros así.

La mesa: Aprobado. El mobiliario era normalillo, nada del otro mundo. El menaje era correcto.

Gordon Ramsay opina que la comida era: Notable. La calidad de la carne de las hamburguesas estaba muy bien, y el entrante también, pero el brownie me hizo irme con un mal sabor de boca, porque no estaba a la altura (de hecho se quedo la mitad en el plato). 

Guita: Entre 15 y 20 euros por barba, con postre y cerveza, que ya sabemos que sube el precio. La relación calidad-precio es buena, repetiremos local. 

 

Tras un trato más que amable por parte de los camareros, pagamos un suplemento por terraza (a pesar de que está más cerca de la cocina que el salón principal, y de que todos los comensales estábamos ahí) que no terminé de entender y que me sentó mal porque soy de la cofradía del puño cerrado. A pesar de ello, el Beefcious se merece pertenecer a nuestra lista de restaurantes hamburgueseros, y pasar a formar parte de la historia de Master Burger. Hoy se somete a votación la HAMBURGUESA CLÁSICA del Beefcious.

 

Presentación : ★★★★

Aspecto: ★★★★

Olor: ★★★

Tamaño: ★★★★

Jugosidad: ★★★★

Sabor de la carne: ★★★★

Ingredientes: ★★★

Originalidad: ★★★ 

Pan: ★★★

Sabor en conjunto: ★★★

 

Puntuación total : 7

 

 
Beefcious
Avd. Alberto Alcocer 27
Madrid
beefcious.com
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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...