Hoy comemos en... Burguett

Miércoles, 9 de Abril del 2014     |    Por Anabel Palomares

Hoy comemos en... Burguett

Un paseo por el centro de Sevilla. Cuatro amigos con hambre. Una hamburguesería gourmet. ¿Habrá un final feliz para esta historia?

Vale, lo admito: ir a Sevilla a visitar a mis amigos es una excusa para ponerme ciega a comer. En realidad ni siquiera sé si me caen bien. Bueno sí, me caen de lujo porque cada vez que vamos me descubren un restaurante nuevo, o me llevan a la Almazara de Carmona a tapear como si no hubiera mañana, y eso es ser un buen colega. Así que como son buena gente, les pregunté por la mejor hamburguesa sevillana y me llevaron al Burguett. Está en la calle Albareda, en pleno centro de Sevilla, en una de esas callecitas que parecen de otra ciudad. Burguett es un local pequeño, con mucho encanto y moderno. Está distribuido en dos plantas de techos altos y un amplio ventanal que aporta la suficiente luz para ver todos los defectos de su comida, si es que los hay, claro.

Una hamburguesería con el lema "hamburguesas hechas en serio, no en serie" parece que promete. Espero que no se quede en un sueño

Cuando llegamos al local no había mesa. El camarero, que sospecho que era el dueño, nos ofreció comer en la barra (gracias, pero no) y como denegamos la oferta nos puso unas cervezas y nos explicó la carta hasta que hubiera un hueco libre. Nos subimos a la segunda planta y nos sentaron en una mesa de cuatro, cerca de la cocina. Sólo había ocho o nueve mesas de dos personas cada una en toda la planta, así que el espacio era pequeño pero agradable. La camarera era una espectacular rubia de ojos claros lo cual hizo que me sintiera bajita y fea a su lado. Eso sí, era tan seria como Sean Connery en La Roca. De entrante pedimos unos nigiris de buey y unas piruletas de pollo con salsa Teriyaky y costra de sésamo. Los nigiris eran un tartar de ternera con arroz cocido y acompañados de salsa de soja. El arroz: duro, el tartar: soso. La idea era estupenda, eso sí. Los chupachups de pollo eran tiernos y la salsa muy suave.

Comenzaremos por las hamburguesas de nuestros acompañantes, que pidieron una trufada y una mediterránea. La trufada con setas, cebolla caramelizada y aceite de trufa blanca sabía a tierra, pero faltaba mucho rock&roll. La mediterránea llevaba tomates secos, hojas verdes, mozarella fresca, tapenade de aceituna negra y cebolla caramelizada. De sabor era fresca y ligera, pero el pan estaba tan húmedo que era imposible comerla al estilo genuinamente americano.

Los habituales críticos pedimos una andaluza, y una ibérica. Ganadora la segunda por goleada, y adivinad quien la pidió. Efectivamente, no fui yo. La ibérica era carne de presa ibérica, queso manchego, dulce de membrillo y rúcula. ¿Alguna vez os habéis imaginado como sería morder a Jesucristo? Pues si queréis averiguarlo id a Sevilla y pedid la ibérica en el Burguett, porque esta hamburguesa era carne divina. Jugosa, tierna, y una versión tan española que parecía que iba a salir el Fary cantando el torito en cualquier momento. La andaluza llevaba aceite de chorizo, queso manchego, pimiento rojo, mayonesa de huevo frito, que sigo sin saber que diantres era además de un nombre bonito, y jamón ibérico. No me gustó por un tema de logística. Entre dos panes, un pedazo de carne, y unos trozos de queso y pimiento no se puede poner un picadillo de jamón. Se pierde al cogerlo, al morderlo y al comerlo porque el jamón se escapa, como agua. Unas lonchas brillantes habrían sido una decisión más acertada, al igual que un buen curso de inglés para la señora Botella.

De postre sólo pedimos la tarta de queso idiazabal, que sabía a lo que tiene que saber, a quesazo. A tabla de quesos con compota y nueces. Adoro las tartas de queso que saben a queso. Un sabor fuerte que acaba agotando, pero que es ideal para compartir entre cuatro, o entre dos manos siempre que sean las mías.

VEREDICTO

Decoración: Notable. la decoración es molona aunque el local sea demasiado pequeño, y acabes teniendo a un guiri en la mesa de al lado, que compite codo con codo contigo a ver si da el bocado más grande a su hamburguesa.

Servicio: Aprobado. El chico que nos atendió al principio era un encanto, la camarera de la planta de arriba debería aprender que hasta las guapas deben sonreír para para gustarme.

La mesa: Aprobado. Todo muy moderno y muy hipster.

Gordon Ramsay opina que la comida era: Notable. Tres hamburguesas buenas y u a muy buena. Un postre con encanto y unos entrantes originales.

Guita: Entre 15 y 20 euros por barba. Los entrantes quizá un poco caros para la cantidad.

 

Ahora llega el momento de la verdad y de la competición más de moda en glup glup, master burguer. Se somete a votación la ANDALUZA de Burguett

 

Presentación : ★★★

Aspecto: ★★★

Olor: ★★★★

Tamaño: ★★★★★

Jugosidad: ★★★

Sabor de la carne: ★★★

Ingredientes: ★★★

Originalidad: ★★★★

Pan: ★★★

Sabor en conjunto: ★★★

 

Puntuación total: 7

 

 

BURGUETT
C/ Albareda 24
Sevilla
burguett.com
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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...