Hoy comemos en... La Vaca Picada

Hoy comemos en... La Vaca Picada

Son precursores en el concepto de carnes y hamburguesas gourmet, o al menos eso dicen ellos. Llevan cinco años en un mercado de reciente crecimiento, ¿estarán a la altura de sus competidores?

Siempre que estoy depre o he tenido un día horrible hago dos cosas: comprar un par de zapatos y acercarme a un restaurante que aún no conozca para pedir la hamburguesa más grande del local. Son los mejores ansiolíticos imaginables, y más si vienen acompañados de postre. Así que después de un día de pena y con unos botines preciosamente nuevos y escandalosamente rebajados me fui al restaurante que La Vaca Picada tiene en el barrio de Las Tablas de Madrid. Fuimos un día entre semana a cenar, y a pesar de que había oído que el local es pequeño y que había que reservar mesa si querías llevarte algo a la boca, a las superheroínas hamburguesiles como yo nos la trae floja, así que fuimos a pelo. Había dos mesas ocupadas. El karma me recompensa por haber tirado en la papelera ese klinex usado. Nos sentaron en una mesa pegada a dos chicos, a pesar de que el restaurante estaba prácticamente vacío (WTF). El local, oscuro y con unas luces verdes y azules muy discotequeras, era de estos restaurantes concentrados, con mesas casi juntas y con ese aire industrializado que tanto parece llevarse y que tan demodé me parece a mí. Parecía que estábamos en la discoteca de moda de los sordomudos de la zona, porque no había ni música ni nada que se le pareciera, sólo el canal 24 horas todo noticias que relataba desgracias como la cuesta de Enero, muy apropiadas para la cena, y una pareja de colegas que no paraban de hablar de un trabajo que parecía tan aburrido como ellos. 

Pedimos un par de Coca-Colas y unas tiras de pollo rebozadas, con salsa vaca picada y Honeyoli, unos fingers de toda la vida, vamos. Eso sí, eran caseros porque alguno tenía el tamaño de un diplodocus. La salsa vaca picada era una salsa barbacoa con un sabor más dulzón y que dejaba un regusto algo amargo al final y la honeyoli era una salsa alioli de toda la vida, que por el nombre debía llevar miel, pero que no se identificaba por ningún sitio.

Fingers de brontosaurio

La menda pidió una hamburguesa ibérica de 125 gramos, con virutas de jamón ibérico, queso brie, aceite de ajos confitados y tomate picado. Todas sus hamburguesas son de “cebón del norte”, que no tengo muy claro que significa. Tal vez sea carne más allá del muro y sea John Nieve quien lo cace, pero más bien parece un pensamiento del tío que elabora la carta, que imagina que con un nombre más largo se va a llevar más estrellas Michelín. La carne de la hamburguesa estaba muy buena, la verdad. Diría que algo sosa, pero era de buena calidad, calidad Stark. El acompañamiento estaba bien, las virutas son buena idea, es más fácil de morder, y el brie era normal, nada del otro mundo. Un error son los dados de tomate, porque acabó la mitad en mi plato, y puedo decir que soy una experta comiendo sándwiches/bocadillos/hamburguesas y he desarrollado una técnica maestra que evita cualquier escape. El pan es, posiblemente, el peor elegido por una hamburguesería. La parte de abajo si aguanta el peso, pero la de arriba se deshace irremediablemente y no hay dios que consiga mantenerse divina comiéndola. Las patatas, eso sí, desaparecieron del plato por arte de magia porque eran estupendas.

Hanburguesa Ibérica de La Vaca Picada

Mi media langosta se pidió la hamburguesa real de 200 gramos (hay 4 pesos de carne: 125, 200, 350 y 500 gramos), que llevaba cebolla caramelizada, queso brie y tomate raf. ¿Porqué el suyo loncheado y el mío picado?, ¿qué clase de prueba es esta? Sea cual sea, gané yo. Su carne tenía peor punto que la mía, y a él se le desmoronó mucho más que a mí. Minipunto para el equipo de las chicas. De sabor era normal y corriente, nada del otro mundo, pero insisto en que la carne estaba realmente buena.

Hamburguesa Real de 200 gramazos de carne de primera calidad

De postre, y después de ver en la carta que los entrantes eran “para pastar” y las burgers “para rumiar”, me esperaba un gran nombre para los postres, que fueron “para mmm… mugir”. Basta de explicar los chistes, joder. Y sobretodo, basta de poner nombres como el del postre que pedimos, la tetarta. Ya sé que la nostalgia se lleva y que está de moda, pero el chiste del perro mis tetas , y el de la alumna que se llama Teresa y que el profesor nombra como T. Torras, está out. Es de antes de que Alaska fuera joven, y de eso hace mucho tiempo. La tarta de queso y frambuesa, que es la tetarta, era pesada y aburrida, como el local. No tenía una textura especial, ni un sabor que le diera fuerza ni nada que me impulsara a luchar por ese último trozo que queda en el plato y que cedí benevolente a mi chico.

La tetarta, y mi deseo de pedir un referéndum para abolir la fabricación de nata de bote

El producto con el que elaboran sus platos es fresco y de buena calidad, pero me fallan dos cosas de forma estrepitosa: el pan y las copas de vino en la mesa que ponen en el servicio. Nadie estaba vineando porque el vino, a pesar de maride con el 100% de los alimentos, no es un producto con el que te imagines al comer una hamburguesa. Esto es opinión personal, pero veo un error poner dos copas y una botella de vino que vas a tener que quitar cuando te pidan una cerveza o un refresco.

 

VEREDICTO

Decoración: Aprobado. Las luces discotequeras y el ambiente tan oscuro por la noche, no me termina de convencer.

Servicio: Suficiente. Ni una mísera sonrisa al entrar ni salir del local, ni un gesto de servicio ni ningún detalle que les haga destacar.

La mesa: Aprobado. Sigo sin saber para que era el plato de pizarra que teníamos todas las mesas y que nadie utilizó.

Gordon Ramsay opina que la comida era: Notable. La calidad de la carne de las hamburguesas es digna de mención.

Guita: Entre 20 y 25 euros por barba, con un postre. Relación calidad-precio bastante buena.

 

Pero yo he venido aquí a hablar de hamburguesas y de la competición de Master Burger, y eso es lo que vamos a valorar en glupglup. Así que se somete a votación la hamburguesa IBÉRICA del restaurante La Vaca Picada.

 

Presentación : ★★★

Aspecto: ★★★★

Olor: ★★★★

Tamaño: ★★★★

Jugosidad: ★★★★ 

Sabor de la carne: ★★★★

Ingredientes: ★★★

Originalidad: ★★★★

Pan: ★

Sabor en conjunto: ★★★★

 

Puntuación total : 7

 

LA VACA PICADA
C/ Tierra de Melide esq. Calle Mirallos
Madrid
lavacapicada.com
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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...