Hoy comemos en... Que si quieres arroz Catalina

Hoy comemos en... Que si quieres arroz Catalina
Viernes, 21 de Agosto del 2015     |    Por Anabel Palomares

Hoy comemos en... Que si quieres arroz Catalina

En uno de los pulmones de Madrid esperamos encontrar el que dicen, es de los mejores restaurantes de arroces de la capital. Ardua tarea la de contentar paladares tan exquisitos como los de nuestra experta en hamburguesas, que hoy se ha pasado al lado oscuro de la cocina mediterránea. 

Con productos de calidad es como se elaboran los mejores platos. Sencilleces como el salmorejo pueden alcanzar un nivel de excelencia si se usa la chispa adecuada para preparar el plato, y así conquistar a tus comensales. Que si quieres arroz Catalina es un restaurante que sólo necesita abrir tres días a la semana para llenar el local y que, previa reserva, te ofrece dos menús cerrados, uno con un precio más que asequible de 29 euros, y otro algo más caro, pero nada que se parezca al Divertxo, 40 euros. Y con una cocina que convence, es sencilla, cercana y con materias primas de una calidad excelente.

Puro amor en forma de comida, así se conquista a una heroína hamburguesil que quiere dejarlo todo por un alioli de categoría

Nos juntamos tres arroceros amateurs y un cuarto invitado que nos dijo “a mí el arroz ni me va ni me viene”. Está claro que le engañamos con promesas de gintonics de sobremesa. Nos sentaron en una gigantesca mesa de esas en las que tienes que usar trompetilla y altavoz para comentar que tal va el curro, los niños y la vida y que ni por asomo te rozas distraídamente con tu pareja ni con tan siquiera sus cubiertos. Una mesa king size. Elegimos el menú Catalina, y el arroz Señorito Madrileño (tienen diez arroces para elegir, seis de ellos secos, tres melosos y la opción Paella Valenciana con mayúsculas para la que hay que avisar con al menos tres horas de antelación). El menú comenzaba con un mortero de alioli, un surtidos de panes y regañás almonteñas, unas aceitunas y unas almendras fritas. Las últimas estaban fritas por ellos en aceite de oliva, con un regusto a olivar que te dejaba sentado en el sitio sin posibilidad de réplica. Las aceitunas no eran espectaculares (el mundo del encurtido también va en gustos) pero el alioli… ay, el alioli… Era como un abrazo de Jason Statham: fuerte pero suave, rudo pero delicado, y tan bueno que, una vez que empezara el estrujón, no querrías separarte de él más. Tan poético fue mi encuentro con ese alioli que llegué a pedirle matrimonio y mi media langosta se enfadó conmigo. Qué sabor. Exquisito.

Mortero de alioli, aceitunas y almendras fritas de Que si quieres arroz Catalina

De entrante debíamos elegir entre salmorejo y gazpacho helado, y todos elegimos el primero. Su textura cremosa me hizo dudar de la existencia real de un dios. Está claro que es lo que come Él a diario, y esta gente ha copiado la receta para los mortales como yo. Tenía huevo de codorniz cocido, aceitunas negras, picos, taquitos de jamón ibérico y un chorretón de aceite de oliva. Era puro amor. La lástima es que no estuviera un poco más frío, que falta hacía con 40 grados a la sombra.

Salmorejo del que te enamorarás con una cucharada de Que si quieres arroz Catalina

Después de la crema fría probamos la ensaladilla de la casa, a compartir, con ventresca, huevos de codorniz, aceitunas negras y huevas de trucha. Una “reinterpretación de nuestro cocinero” según nos apuntó el camarero. Estaba perfectamente equilibrada, con una mayonesa suave que se fundía en la boca y como la que escribe es fan superfan de ella, pues disfrutó como una enana y acabó arrebatándole el plato a su compañera al más puro estilo Gollum.

Amor mayonesero en una de las mejores ensaladillas rusas de la capital, en Que si quieres arroz Catalina

Tras los platos más frescos nos sirvieron la fritura, con croquetas de jamón ibérico, cuadradas y con un rebozado más parecido al panko que al pan rallado al uso, cremosas y con gran sabor y ellos. Los buñuelos de bacalao. Con una última masa con tinta de calamar, eran esponjosos y ligeros. Tenían un toque de mostaza que le aportaba ese rock & roll del que tanto habla Jordi Cruz. Todo un acierto, aunque había leído por ahí que hacían un cazón en adobo de pecado, y no tuvimos ocasión de probarlo.

Fritura en el restaurante Que si quieres arroz Catalina

El arroz, del cual sólo podíamos elegir uno para toda la mesa o dos pero uno de ellos debía de ser meloso, fue el Señorito Madrileño con calamar, gambas y pulpitos. De un sabor intenso, con el grano entero y en su punto, tras varias cucharadas resultaba quizá un poco pesado. O tal vez yo me había comido medio mortero de alioli, el pan de mis compañeros de mesa, una ensaladilla para dos y mi cuenco de salmorejo, y andaba jodida de espacio. Era potente y se notaba un sofrito previo de los que te hacen llorar de emoción por el cariño invertido. Muy buen sabor, y unas raciones como las que debe comer George R.R. Martin.

Arroz Señorito Madrileño con gambas, pulpitos y calamar de Que si quieres arroz Catalina

Para rematar el camarero nos comenta que tenemos derecho a postre o café, y como prefiero morir matando, me pedí la red velvet de remolacha y crema de queso. Jugosa, nada excesiva para ser una layer cake y con un sabor muy ligero.

Red Velvet de remolacha de Que si quieres arroz Catalina

Mi media langosta pidió un brownie por seguir con las tradiciones, y la verdad es que estaba sorprendentemente bueno. Iba acompañado de una chantilly ligera y, a pesar de falta un helado que le aportara jugosidad, no resultó tan seco como esperaba.

Brownie de chocolate de Que si quieres arroz Catalina

Otro de mis compañeros se rindió, y el cuarto pidió la tarta tres chocolates, el más flojo de los postres, menos vistoso y menos sabroso que los demás.

Tarta tres chocolates de Que si quieres arroz Catalina

Y como les debió parecer poco, en los cafés nos trajeron unas trufas y unas gominolas homemade que me dejaron flipada. Riquísimas ambas, y perfectas para acompañar un café. ¿De verdad seguía abrochado el botón de mi vaquero después de esto?

Trufas de chocolate y gominolas caseras en Que si quieres arroz Catalina

 

VEREDICTO

Decoración: Notable alto. Una terraza acristalada, perfectamente iluminada y con una decoración cuidada. Algo cargante para mi gusto, pero muy bonita.

Servicio: Sobresaliente. Todos parecían encantados de estar allí. Se respiraba un ambiente fantástico, y fueron muy amables a pesar de no traernos el segundo mortero de alioli que nos prometieron :(

La mesa: Sobresaliente. Todos los platos muy bonitos y acordes al tipo de menú. Especialmente espectacular el de las trufas, que me encantó.

Gordon Ramsay opina que la comida era: Sobresaliente. No hay pegas. Todo estaba perfecto y de 10. Salí tan feliz del restaurante que no me importó que el coche estuviera a 50 grados.

Guita: Entre 29 y 40 euros por barba, con postre y dependiendo del menú. Un capricho que merece mucho la pena y que está claro que repetiré.

 

El local parecía un antiguo patio interior, cerrado por cristales que dejaban pasar toda la claridad del día sin que el sol pegara de pleno, y con una decoración algo barroca para mi gusto, pero sin resultar cargante en exceso. El trato de los camareros fue espléndido, pero se olvidaron de traernos un segundo mortero de alioli que nos ofrecieron y aceptamos y nunca llegó. En resumidas cuentas, tal vez no sea el mejor arroz de toooodo Madrid, pero que está en el top five y que es más que recomendable, eso es seguro. Buen precio para darnos un capricho de vez en cuando y recordar que vaya, vaya, en Madrid no hay playa. Para la próxima no me pierdo el cazón, ni esa paella valenciana con garrofón y caracoles que tan bien pinta. Prometido.

 

 

Que si quieres arroz Catalina
El Palacio de la Misión
(Casa de Campo)
Madrid
quesiquieresarrozcatalina.com
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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...