Los 10 Imprescindibles de tu cocina

Martes, 5 de Noviembre del 2013     |    Por Rebeca Rus

Los 10 Imprescindibles de tu cocina

A no ser que te estés preparando para entrar en Masterchef o que estés intentando llenar algún tipo de vacío existencial realmente no necesitas tener la cocina repleta de gadgets y juguetitos varios. En este artículo te recomendamos los imprescindibles que necesitas si tu único objetivo es sobrevivir y comer con algo de dignidad. Y sin arruinarte en el intento.

1) UN BUEN CUCHILLO DE CHEF: 

Está claro que a todos nos gustaría tener un juego de cuchillos completo con su puntilla, su cuchillo especial para quesos blandos, su cuchillo de sierra para pan y ese otro que nunca sabemos para qué es exactamente (te lo digo ya: es para cortar jamón pero como hace siglos que no te llegan cestas de Navidad a casa sufres Amnesia de Ibéricos, una variedad de amnesia que se está dando mucho en la actualidad en nuestro país). Sí, qué bonitos están ahí, todos juntitos en su tacoma de madera. Pero la triste realidad es que la crisis ha llegado para instalarse definitivamente en nuestros bolsillos y no podemos desembolsar el dineral que supondría hacerse con el juego completo. Y lo más importante: en mi experiencia  sólo hay un cuchillo que se usa a diario; sólo uno que te saca realmente de todos los apuros. Una y otra vez. Ese es el Señor Cuchillo de Chef, también conocido como El Carnicero, El Cebollero o el que le sacas a las visitas cuando se apalancan demasiado tiempo en el sofá de su casa. Un buen Cuchillo de Chef te costará un dineral pero nunca tanto como todo un juego de cuchillos mediocre y con él podrás hacer prácticamente todo lo que podrías hacer con los otros pero mejor: picar, pelar, cortar pan y amenazar a los tipos que están intentando entrar a casa a birlarte el portátil. Personalmente me gustan los cuchillos fabricados en acero, de una sola pieza y sin juntas (para que no entren las guarrerías), con mango ergonómico y que se puedan meter en el lavavajillas (sí, soy vaga). No estoy en contra de los más modernos realizados en cerámica pero ya me he cargado dos, así que no me parecen tan estables y equilibrados. 

Mi marca favorita es Global.

Una buena alternativa es una navaja del ejército Suizo.

 

2) UN EXTINTOR:

En serio. Los extintores son los grandes olvidados en las cocinas de nuestro país pero un elemento imprescindible, sobre todo, cuando vives con Homer Simpson, eres una persona despistada o convives con esos seres diminutos que dan tanto curro y no son mascotas. Y es que, antes de que te des cuenta, esas judías un pelín pasadas se pueden convertir en el principio del Gran Incendio de Lisboa o ese flambeado con el que te estás experimentando se puede salir de madre. O peor aún, puede que seas un cerdo, puede que pensaras que habías limpiado los hornillos esta semana y no lo hayas hecho. Entonces, cuando arrimes el encendedor a uno de ellos para encender el gas, aquello puede estallar como una bomba, chamuscándote el flequillo y arrasando con los armarios superiores. ¿Lo ves? Los extintores son imprescindibles. Además, ahora puedes encontrar en el mercado extintores que son realmente obras de arte y que pueden dar un toque muy chic a tu cocina. 

Como estos de Fire Design.

 

3) SPRAY ANTI-QUEMADURAS:

El recurso tradicional de poner la mano bajo el agua fría funciona, pero nada aliviará tanto el dolor como un buen spray anti-quemaduras, te ayudará a que la cosa cicatrice antes y te hidratará mejor la piel. No lo guardes en el botiquín o en algún lugar fuera de la cocina al que tengas que acudir corriendo cuando tengas la mano cubierta de aceite hirviendo. Cuanto más cerca de la placa o del horno, mejor. 

Mi marca favorita es Hansaplast. 

Una buena alternativa es una madre que te dé besos en la pupa.

 

4) UN JUEGO DE SARTENES.

Si eres un buen cocinero invierte en las mejores sartenes que puedas pagar. Si eres el peor cocinero de la historia... también. ¿Por qué? Porque si ya de por sí eres una calamidad en la cocina con unas sartenes malas conseguirás ser una catástrofe andante: no sólo dejarás demasiado hecho ese trozo de pescado sino conseguirás también que se quede todo pegado al fondo. Las mejores sartenes del mercado valen su peso en oro (o en hierro... o en acero inoxidable) pero a cambio te facilitarán muchísimo la tarea de freír cosas y que salgan enteras o de saltear verduras sin que se convierta en un batiburrillo horrible. Lo normal es contar con tres o cuatro de diferentes tamaños (20, 24 y 28 cm. de diámetro) y, si te lo puedes permitir, con alguna que sea para hacer cosas a la parrilla (las que son lisas son perfectas para pescados, las que tienen surcos son para carne).

Mis favoritas son las sartenes de la gama Envy de Tefal con función Thermospot (un sistema perfecto que te avisa de que la sartén está caliente cuando eres un cenutrio y no eres capaz de calcularlo tú solo) y de acero inoxidable.

No se me ocurre ninguna alternativa para este asunto.

 

5) UNA OLLA EXPRÉS.

No entiendo por qué nadie ha levantado todavía un monumento al ser que inventó la olla exprés, ese gran olvidado en el mundo científico junto con Telsa y con el tipo que inventó la lavadora. Porque con una olla exprés en casa no sólo podrás cocinar una gran cantidad de platos en un pispás, también conseguirás hacerlo de una forma fácil, sencilla y, en la mayoría de las ocasiones, sana. Te sentirás un baluarte de la cocina de Antes, un defensor del recetario de tu abuela y de todas esas señoras que preparaban patatas con carne a diario y pollo al ajillo los domingos. Lo bueno de cocinar modo exprés es que no necesitas tener idea alguna, sólo debes limitarte a echar cosas en la olla y a cerrarla bien. Sí, en serio. Lo has oído bien. Cierra tu olla exprés bien si no quieres provocar el Apocalipsis en tu cocina, claro. La mayoría de las marcas incluyen folletos con tiempos estimados para cada plato: hazte un cocido en 25 minutos en vez de en tres horas, un puré de verduras en diez minutos en vez de treinta, etc. Si eres principiante sólo tendrás que seguir las sencillas instrucciones al pie de la letra y conseguirás hacer en casa los guisos que te hacía tu mamá sin dejar de ser un zote. Con el tiempo ya verás como te animas a inventar tus propias creaciones. Y todo con el consiguiente ahorro de tiempo y ¡de dinero! ¡Sí! ¡Dinero! Menos tiempo = menos energía = menos gasto. Lo dicho: un inventazo. Además, sin tapar puedes usarla para cocer pasta, hacer arroz blanco, etc.

Mi olla exprés favorita es la Perfect de WMF, vale un pastizal pero la mía tiene quince años y está estupenda.

La alternativa a una olla exprés es dedicarle tres veces más tiempo a cada receta que quieras elaborar.

6) UN RECIPIENTE PARA COCINAR AL MICROONDAS.

Realmente merece la pena hacerse con alguno de estos cacharros de silicona que tan de moda se han puesto últimamente. Para mí tienen todas las ventajas de cocinar con una olla exprés, pero llegando ya al nivel de Tirado de fácil y alcanzando la velocidad del sonido. La cocina al microondas además de híper-rápida (puedes preparar la cena entera mientras ponen un bloque publicitario) es sanísima, casi como si cocinaras al vapor pero teniendo algo de sabor pues concentra los jugos de los alimentos a tope. Si tienes un poco de imaginación o eres un descerebrado (a veces confundo ambas cosas) puedes echar mano de todas las especias que guardes en la alacena para echárselas a ese trozo crudo de salmón, a unas patatas de guarnición o a ese triste brécol. Luego sólo tendrás que inventarte algún nombre chulísimo como Salmón Tailandés al Ajo-Curry con Batiburrillo de Cosas. Ya verás como todo está mucho más bueno de lo que imaginas, en un tiempo récord y no se acopla en tu michelín.

Yo soy híper fan de toda la gama de Lekué.

Alternativas puedes encontrar hasta en el chino y siempre puedes optar por el nivel de cocinar sobre un plato con una tapa de plástico encima (no garantizo nada en este caso). 

 

7) CUCHARAS DE MADERA:

Son muy baratas, no rayan el fondo de tus cacharros ni se cargan la superficie anti-adherente de tus sartenes, tienen un punto rústico, se pueden comprar en los chinos... Cuando se trata de cucharas de madera todo son ventajas. Se trata de un producto tremendamente polifacético que sirve para remover, testar, probar, remover más, añadir ingredientes... y muchas cosas más que todavía no has inventado. 

Mis favoritas son las que me hace mi suegro.

La mejor alternativa que se me ocurre es que te hagas amigo de mi suegro.

 

8) UNAS PINZAS DE SERVIR MULTI-USO:

En ausencia de presupuesto para hacerte con una espátula, con una espumadera, con un cucharón para servir, con otro especial para pasta, etc. yo te recomiendo que los sustituyas todos (de momento) por unas pinzas de servir multi-uso. No hace falta que sean extraordinarias para que empieces a practicar. Con ellas podrás dar la vuelta a las carnes y pescados a la plancha, extraer fritos del aceite (yo he llegado al nivel de maestría máximo de sacar patatas fritas en montoncitos), servir e, incluso, remover tus guisos y tus salteados. Y, además, parecerás un chef molón. Siempre pensé que necesitaba tener un montón de utensilios para hacer las comidas pero, desde que me aficioné a ver vídeos de Jamie Oliver por Youtube y le vi trabajando sólo con esta herramienta, descubrí que la mayoría eran pijadas. Si bien es cierto que nunca podrán sustituir al cazo con el que servir la sopa pero... siempre puedes verter la sopa directamente desde la cacerola a los platos.

No tengo favoritas en este apartado.

Una buena alternativa son los dedos pero sólo si eres como la animadora de la serie Héroes.

 

9) UN ROLLO DE PAPEL DE COCINA:

¿Qué te voy a contar de la versatilidad del papel de cocina? Limpia cualquier superficie, seca, absorbe el exceso de grasa de tus fritos, hace de parapeto cuando estás haciendo tomate frito, puedes hacer origami con él, vale como servilleta, puede sustituir al papel higiénico en un momento eventual... Las ventajas son tantas que podría dedicarle un artículo entero. Quizá otro día. Quizá no. 

No tengo favoritos ni alternativas.

 

10) EL LIBRO DE SIMONE ORTEGA

Desde cómo hacer una tortilla francesa o freír un filete de ternera a la plancha pasando por hacer una pularda de Navidad a cómo conseguir cocinar perfectamente un budín de queso sin que se te chafe (palabras mayores): "1080 recetas de cocina" de Simone Ortega es un básico que NO debería faltar en tu cocina. Tan importante como tener aceite de oliva, un par de limones, sal, azúcar y todas esas cosas básicas que se supone que debes tener si pretendes vivir como un ser humano.  Este libro puede ahorrarte un montón de llamadas de teléfono desesperadas a tu madre o a tu abuela con todo lo que ello significa, especialmente que te tengan colgado durante una hora contándote lo de la operación de callos de la tía Rita. Tremendamente práctico, no se andará con chorradas ni con fotos imposibles (de las que te hunden en la miseria porque lo que tú has cocinado no se parece ni de lejos a lo que sale en ellas). Información básica, instrucciones sencillas, comida de toda la vida. Para novatos en la cocina y para los que pretenden dejar a las visitas impactadas. ¡Y lo puedes encontrar en versión bolsillo!  

                                     

Una buena alternativa a este libro es utilizar Google con sabiduría.

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Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...