Master Chofffff

Master Chofffff

El programa revelación de la televisión publica del año pasado y que tantos buenos momentos televisivos nos dió, se ha convertido en una tortura para los concursantes, y un suplicio para los espectadores. ¿Por qué esta temporada está siendo tan chunga? Os lo contamos con un poquito de perejil.

De todos es sabido, y sino os lo cuento otra vez, que soy una fan redomada de cualquier programa que tenga algo que ver remotamente con la cocina. Todo comenzó con el gran Karlos Arguiñano en los noventa, cuando mi pura y virgen mente se entretenía con sus chistes. Y ahora sigo Guerra de Cupcakes, Comida sobre ruedas, Man vs Food, Top chef, Pesadilla en la cocina y un largo etcétera que se ha visto acentuado en los últimos años por la avalancha de programas de cocina de reciente creación en España. Quien dice creación dice recreación o copia basura, que para el caso es lo que han hecho con más de un programa, como el que nos ocupa hoy.

Master Chef empezó el año pasado su emisión en España. Nos bombardearon más de dos meses con cebos de su estreno, de los castings, de los jueces y de los concursantes. Y consiguieron que siguiera la temporada entera, que comenzó muy floja y fue mejorando con el paso de los programas convirtiéndose en "bastante potable" sin alcanzar la versión americana, eso sí.

Y entonces llegó 2014 y un declive se apoderó del programa, como si la dirección hubiera contratado a los guionistas de Aquí no hay quien viva para que hicieran La que se avecina (guiño guiño). Antes eran lo mejor de lo peor y ahora son lo peor a secas. Vamos por partes, que no quiero dejar títere con cabeza esta vez:

Presentadora. La señora Eva González, sin ninguna formación culinaria, es la encargada de conducir el programa, siendo su mayor aportación un esfuerzo sobrehumano por disimular que su acento. Si el rey se hubiera esforzado tanto en sus clases de dicción, no le habría hecho falta abdicar. Lástima que en el momento en que aparece una copa de vino, salga la andaluza que lleva dentro y aparezca en cientos de planos disfrutando del caldo español por antonomasia, olvidándose de disimular que es sevillana. Eso sí, tres looks por noche que luce como sólo una miss puede.

Jueces. Samantha Vallejo-Nájera, cuya importancia en el programa es tal que no tiene ni descripción en wikipedia. Jordi Cruz, que pensaron que sería el guapo de los tres, y Pepe Rodríguez, que el año pasado era el gracioso pero duro y este año es el irrespetuoso, metiéndose con concursantes y mofándose de ellos como sólo podría hacer un ignorante.

Con Jordi Cruz nos pasa como con Chenoa, que nos vendieron que estaba buena y no lo está

Pruebas. Son tres, la caja misteriosa en la que participan todos, donde cocinan con un ingrediente a elección del programa, la prueba por equipos, donde cada equipo es capitaneado por el mejor de la prueba anterior y deben cocinar simulando una cocina real, y la prueba de eliminación donde también se les dice qué deben cocinar, normalmente imitando un plato de algún invitado de honor, que les ofrece una master class que no dura más de cinco minutos. El año pasado existían pocas variaciones de las pruebas, pero este año han debido contratar al director de contenidos de Gran Hermano, y cambian las reglas como cambian las formas de nominar en el famoso reality. Hoy los peores son capitanes, mañana los mejores, pasado los peores de la primera prueba van a la prueba de eliminación y son capitanes, y así en un bucle infinito que beneficia a algunos concursantes que sin ser ni tan siquiera recordados por el espectador, pasan programa tras programa hasta alzarse con un puesto en la final.

Samantha, infundes el mismo respeto que Rajoy en el 15M

Concursantes. Tengo dos conceptos en mente al pensar en ellos: desagradecidos y tópicos. Comenzaré por lo que más me fastidia que es que personas a las que una cadena de televisión pública ha dado la oportunidad de demostrar su valía y ganarse un puesto en el mundo culinario, muestren tan poco respeto por el público y los profesionales que están allí enseñándoles. Los jueces, que son cocineros profesionales, ofrecen consejos que son rechazados como si se lo estuvieran dando Maradona o la Duquesa de Alba. Y el segundo concepto, va dirigido al director de casting de TVE. ¿Qué pasa, que el año pasado salió bien lo de la señora mayor, el niño, y la moderna y este año repites? Son los mismos personajes que en la anterior edición, pero con otra cara. La señora de las alcachofas es hoy Churra, una mujer pontevedresa de 71 años. El niño de los postres, es Mateo, de 20 añitos. La moderna (loca), que quedó segunda el año pasado, este año es Celia, concursante vegana que fue admitida después de preparar una pizza vegetariana y prometer cocinar carne. Y así un sinfín de símiles que me hacen pensar que la televisión de todos piensa que somos ovejas sin conocimiento ninguno. Y es que al final todo es como en Operación Triunfo, que sólo hay un Bisbal, un Bustamante y una Rosa, por muchos que quieran buscar clones.

En resumidas cuentas, MasterChef en su segunda edición no llega al nivel exigido por Glup Glup, y está oficialmente fuera de nuestra carta televisiva. Lo sentimos Pepe, pero nos quedamos con la versión americana de Gordon, echaré de menos tu forma de comer a lo Triki.

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...