Beauty test, o como dejar de ser la novia cadáver

Lunes, 3 de Noviembre del 2014     |    Por Anabel Palomares

Beauty test, o como dejar de ser la novia cadáver

Este mes nos liamos la manta a la cabeza y tratamos de acabar con nuestra cara de halloween para siempre. En nuestro beauty test probamos un nuevo producto facial, el monoderma C10 de Repavar

El producto: Monoderma C10 de repavar

Precio: 15,30 euros

La prueba: Usarlo durante 14 días como tratamiento de choque y volver a la farmacia a darle en los morros a la farmacéutica demoníaca

La experiencia:

Me levanté como todos los días, con los ojos pegados y llenos de legañas, y seguí mi rutina de belleza: agua fría y punto final. Me vestí y caminé hacia mi farmacia de confianza sin saber que ese día iba a ser el día. Caminaba despacio sin saber qué me esperaba, sin saber que todo iba a cambiar. Entré, me miró y su cara lo dijo todo. Se me acercó y me dijo "uy hija, que mal tienes la cara, ¿cuantos años tienes?" Abrí tanto los ojos y la boca que ella debió ver hasta mi campanilla. ¿Qué mal tienes la cara? Será puta, la vieja. Señora, mal está usted, pensé, pero era mentira porque estaba estupenda. Así que respondí como una niña "veintiocho, ¿por qué?" Pregunté con miedo porque sabía la respuesta y me aterrorizaba, "uufff, ¿veintiocho? Pues parece que tienes la piel de una mujer de cuarenta".

Horror.

Se acercó, me tocó como si no creyera lo que viese y puso otra vez esa cara, entre asco, miedo y pena, y pensé "menuda puta". Empezó a taladrarme diciendo que necesitaba esto y lo otro, que ese color ceniza me ponía años encima, que tenía que cuidarme porque los años pasan para todos y que no siempre iba a ser joven, y me lapidó con un "con lo guapa que eres, es una pena".

Y entonces la malvada farmacéutica sacó su carta de humillar contra la princesa, que lloró pensando que esa señora era la más guapa del reino y que le sacaba más de cuarenta años. Fin

Comenzó a sacar botes, cremas y stick, y ha abarrotarme la cara de potingues, con un espejo en la mano que me ponía constantemente delante. Me acobardé y me asusté como un ciervo ante una leona. Y parpadeé y me dí cuenta que estaba enfada con ella, así que le dije "otro día vengo" y para rematarme me contestó "vale, pero ven cuando esté yo que esto no puede dártelo cualquiera". Qué pasa, ¿que hay que ser mala persona para vender cosméticos? Pues no, mujer, no. Y mientras pensaba esto levanté la cabeza muy altiva y me fui sin la caja de ibuprofenos que buscaba y con la moral por los suelos arrastrándose detrás de mí.

- Déjame atrás, sólo conseguiré retrasarte, la oía a mis espaldas.

- No, lo lograremos juntas.

- Es tarde para mí, replicó ella.

- ¡No voy a dejarte aquí!

- Escúchame, ha sido maravilloso pero debemos separarnos, es la hora.

Y entonces recordé que estaba hablando con mi propia autoestima, y que en realidad lo que pasaba es que estaba loca y enfadada.

A Reneé Zellweger le pasó lo mismo y ella decidió operarse. No salió bien

Cuando volví a casa me comí un litro de helado con cerveza entre lágrimas, y pensé que no había nada que internet no pudiera solucionar, y que hoy había sido mi última visita a esa farmacéutica demoníaca. Y entonces encontré entre foros y vídeos de youtubers estas ampollas revitalizantes de vitamina C, recomendadas para pieles que hayan perdido la luminosidad. Tienen dos usos, el de mantenimiento, con una ampolla diaria, y el de choque que, evidentemente, era el que necesitaba. Una ampolla por la mañana y otra por la noche, seguido por una crema hidratante normal. El tratamiento dura 14 días (en el envase vienen 28 ampollas), y promete recuperar el tono de piel del culito de un bebé sin urticaria. Te limpias el rostro con agua bien fría y un limpiador facial, te secas bien, lo abres y te lo echas rápido con un suave masaje circular para evitar que se pase la vitamina C, porque al final tu madre tenía razón y tenías que tomarte el zumo deprisa para que no se le pasasen las vitaminas.

El resultado:

Está mal que yo lo diga, pero estoy mejor que la malvada farmacéutica. Las ampollas le han aportado luz a mi rostro, y han unificado el tono. Sospecho que es magia pasajera y que perderé la luz, así que ya he buscado un sérum con vitamina C que pueda usar a diario y que mantenga el milagro hasta que vuelva a la farmacia a demostrarle a mi archienemiga quién es es la más bella del reino.

Evaluación final:

Sobresaliente. Sólo este tratamiento y kilos de helado han conseguido que mi autoestima y yo hagamos las paces. La relación calidad-precio está bastante bien, y es muy fácil de conseguir en cualquier farmacia.

 

Enviar por WhatsApp

Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...