Hamburguesas y chocolate

Lunes, 24 de Noviembre del 2014     |    Por Estíbaliz Burgaleta

Hamburguesas y chocolate

¿Por qué las top models aseguran no hacer nada para mantener ese cuerpo que Dios les ha dado?, ¿por qué la comida preferida de todas las ángeles de Victoria’s Secret son las hamburguesas y el chocolate y no la quinoa y el tofu? Os contamos, en exclusiva mundial, su auténtico secreto de belleza.

Hay cosas que despiertan nuestro Hulk interior. ¿El hambre en el mundo?, ¿la corrupción en España?, ¿la guerra en Siria? Eso también, pero menos. Me refiero a esas entrevistas, generalmente tipo test, que se realizan a la top model/actriz/it girl de moda. En todas ellas, invariablemente, a la pregunta: ¿cuál es tu comida favorita?, ellas responden que las hamburguesas y el chocolate.

Y entonces nosotras, mujeres de la talla 40, que ya probamos la Dukan (y por eso sabemos que se llama Dukan, y no Dunkan) y que pagamos religiosamente el gimnasio (lo de ir ya es otro cantar), nos sentimos defraudadas. Es más, estafadas. Es más, cabreadas hasta tornarnos de un color verde-Blandi Blub.

No es justo que esa moza de talla 36 y piel de porcelana se hinche a comer mientras nosotras ni recordamos cuándo fue la última vez que tomamos algo que no fuera desnatado

Así que, pensando que debe existir algún truco secreto, guardado bajo siete llaves y transmitido vía oral a lo largo de varias generaciones, hacemos una investigación en profundidad con un solo objetivo: averiguar el secreto de belleza de las tops.

Tras leer porrones y porrones de revistas femeninas, estos son los resultados. Lo que voy a compartir con vosotras es la cuadratura del círculo, el Santo Grial de nuestro tiempo, el secreto no de la eterna juventud, sino de la belleza. Tomad nota:

Dormir 8 horas todos los días

Porque el auténtico motivo por el que tienes esa piel color amarillo-hepatitis es por tu mala vida. Que es que eres una juergas y sales todos los días hasta las tantas. O peor aún, eres una madre reciente que no recuerda la última vez que durmió tres horas seguidas. Y mira, así una piel resplandeciente y sin rastro de ojeras no la vas a tener nunca. Así que deja de atrás el “juernes” y contrata a una nanny que dé el pecho a tus criaturas, como se hacía en la época de Dowton Abbey. Porque, ¿qué es más importante?, ¿la crianza de tu criatura o que tú tengas buena cara?, ¿eh?

 

Beber mucha agua

Dos litros, como poco. ¿Que te apetece una caña? Bebe agua. ¿Que tienes hambre? Bebe agua ¿Que te aburres? Bebe agua.

Y así siempre.

Pregunta retórica: ¿qué hace una modelo cuando vuelve del gym? Pues beber agua.

Acostarse siempre, siempre, desmaquillada

Porque vosotras, inconscientes, locas de la vida, os acostáis muertas de sueño y no pensáis para nada en vuestros poros que sufren en silencio. Y por eso, aunque vuelvas de casa destrozada después de haber hecho horas extra en la oficina, aunque hayas estado dándolo todo en la despedida de soltera de una amiga o aunque te hayas quedado dormida en el salón viendo tres capítulos de “The walking dead” de tirón… da igual el motivo, debes desmaquillarte, o a la mañana siguiente te despertarás con cara, precisamente, de zombie.

 

Ser feliz

Si todos los trucos anteriores os han parecido poca cosa o, directamente, una chorrada es por una razón: porque sois unas amargadas. La mejor receta para estar bella es la felicidad. Así que sed felices. Venga. Ahora. ¿Ya? ¿Ya sois felices?, ¿no? Pues será porque no queréis…

 

La genética

Si me hubieran dado una moneda de un euro cada vez que he oído a una modelo decir que “no se cuida especialmente” porque en realidad su único truco es “ser hija de sus padres” y que le está “muy agradecida a la genética”, ya sería millonaria. Bueno, igual me estoy excediendo. Quizá si me hubieran dado un billete de 500 euros cada vez que he oído esas palabras SÍ que sería millonaria.

Pero ésta es, con toda seguridad, la clave de la belleza de las bellas. Es injusto sí, ¿pero quién dijo que la vida es justa? Mirad a Paquirrín, digo Kiko Rivera, y sus hermanastros. Comparten genes, y ni por ésas.

Probablemente a estas alturas todas os estaréis oliendo lo mismo que yo. Que aquí hay...

... gato encerrado.

 

Ah, qué bonito sería que una modelo/actriz/it girl confesara la verdad. Que no basta con la genética. Que ella pasa varias horas al día haciendo ejercicio, que tiene un entrenador personal y que ni se acuerda de la última vez que se comió un bocata de nocilla.

Sí, sería maravilloso que las mujeres über bellas confesaran ser tan humanas e imperfectas como nosotras, las simples mortales. Así tendríamos un motivo perfecto para relajarnos y dejar de aspirar al imposible que es el contorno 100 de pecho combinado con una cinturita de avispa.

O mejor aún sería que esa modelo, mirando a cámara y sonriendo, dijera: sí es cierto que me gustan las hamburguesas y el chocolate, y también los gin tonics y trasnochar, y jamás he pisado un gimnasio. Estoy así de buena porque nací así. Sin más. Os fastidiáis.

Esto es lo cena Heidi Klum todas las noches. Y de postre un brownie.

 

Es entonces cuando nos come la rabia y nos transformamos, otra vez, en el increíble Hulk.

Pero seamos sensatas. Estamos hablando de mujeres cuya cintura mide 60 centímetros, que pesan 50 kilos y miden 1.80. Mujeres que no tienen un solo punto negro. Mujeres a las que les quedan bien los crop tops y las faldas péplum. Lo normal es no ser como ellas. Lo normal eres tú. Y por mucho que hagas dieta, y vayas al gimnasio y hasta hagas lo más difícil de todo: ser feliz, aún así, amiga, es posible que sigas siendo un callo malayo comparado con esas diosas.

Así que hazte un favor y no te pidas imposibles. Y cómete una tableta de chocolate sin remordimientos de ninguna clase.

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Este artículo lo ha escrito...

Estíbaliz Burgaleta

Estíbaliz Burgaleta (Tudela, Navarra, 1976) en otra vida será bailarina de ballet clásico, será grácil como una pluma y tendrá oído musical. Pero en esta vida es guionista, cortometrajista y... Saber más...