Despedidas de soltera Made In Spain

Viernes, 13 de Junio del 2014     |    Por Anabel Palomares

Despedidas de soltera Made In Spain

En glup glup tenemos máster en bodas, y un título oficial en todo lo que las rodea. Hoy nuestra masterclass está dedicada a ese momento preboda que tanto nos gusta: las despedidas de soltera.

Es temporada de bodas y todos sabemos lo que eso conlleva: vestidos, recogidos, sobres rollo Bárcenas, regalos chorra, ampollas en los pies, alcohol, cantidades industriales de comida, pasodoble de los padrinos, los que se besen, niños vestidos de repollos, iglesias, cervezas en el bar de enfrente a la iglesia y un largo etcétera que comienza con un concepto: DESPEDIDA DE SOLTERA.

La realidad es que la boda empieza el día en que tus amigos te dan un sobre con un acabado satinado. Mierda, piensas, que sea su lista de la compra y sólo la saque para repasarla. Pero no, te lo da y lees "nos casamos". Y por si eso fuera poco, la hermana, la mejor amiga de la novia o su compañera de trabajo te llama y te dice: "hola, no te conozco, pero reserva el fin de semana del 15 que es la despedida de Encarni". Doble mierda.

Este marinero está triste y desolado por el cambio en las despedidas de soltera

El mundo despedida ha evolucionado de malo a horrible, y de caro a indecentemente caro. No es que no me guste salir con mis amigas a tomarnos unas copas y a reírnos de todo y de todos, es que no me gusta pagar, como a buena española. Mi primera despedida sólo fue una noche, como se hacían antes. Cena en un sitio de moda, tartas con formas fálicas, un grupo de chicas con la misma camiseta, una chica con una cinta que pone "te casaste, la cagaste", y un chico con una tableta de chocolate más trabajada que Cristiano Ronaldo desnudándose mientras la novia se ríe nerviosa pensando que en realidad en casa le esperará Maradona desde el día en que diga "sí, quiero". Hoy por hoy las cosas funcionan de otra manera, y hay diferentes despedidas como diferentes tribus urbanas.

¿Te gusta disfrazarte con un pene en la cabeza y pasar a una discoteca mientras todos te señalan y gritan "ahí va la novia"? Si la respuesta es no, tranquila, ese tiempo de despedidas ya pasó. Una nueva era comienza. ¡Disfrútala!

Despedida eco-chic. La hermana de la novia alquila una casa rural entre montañas, cerca de un viñedo. Visita a bodega, con su correspondiente moña, y estancia entre árboles, abriendo cajas de los recuerdos (si alguna no sabe que es, enhorabuena, aún eres una mujer libre), y disfrutando de música chill out todo el fin de semana. Nada de penes, strip-teases o tabletas, sólo vino y cupcakes, muy hipster todo. Imprescindible, un vestido de flores y unas Vans. Lo peor, la noche que te pasas llorando al ver fotos de la infancia con tus amigas.

Despedida extreme sport. Con eso de que se lleva el riesgo, y con el fin de que se arrepienta de casarse, las amigas llevan a la novia a hacer barranquismo, puenting o cualquier deporte que no requiera tacones ni peinarse. También nos vale paintball, karting o descenso en piragua. Pura adrenalina para liberarse antes de la boda, pero sin sexo. Imprescindible, deportivas y los dos pulmones, abstenerse las fumadoras. Lo peor, las agujetas del día después y el infarto del día de la despedida.

Aunque parezca un escena de Gran Hermano, estas chicas están de despedida

Despedida relaxing cup of cafe con leche. Un spa para todas las participantes. Nada de hacer el ridículo, excepto cuando te vea el masajista en bikini. El sueño de muchas de vosotras, lo sé: gintonics hasta perder el sentido y tratamientos completos de belleza, manicura, pedicura y lo que el bolsillo os deje. Cocktails, jazz y relajación en un fin de semana completo. Imprescindible, apagar el móvil y olvidarte. Lo peor, que alcances tal estado de placer que gimas como Sally en el restaurante.

Despedida resacón en Las Vegas. Nos encontramos con el handicap de que la novia es vergonzosa. ¿La solución? Sacarla del país para que el ridículo lo haga fuera, donde no hay gente que que la entienda cuando grite. De pánico por tener que disfrazarse, digo. Lisboa, Berlín, Amsterdam o Ibiza. Lo sé, esta última es territorio español, pero hay más guiris por metro cuadrado que en NYC. Imprescindible, tener el pasaporte en orden, nunca sabes si acabarás en Bangkok. Lo peor, que haya huelga de controladores y paséis los dos días de la despedida en un hotel frente a Barajas.

Estos chicos están entrenando para ir a las Comic-Con de San Diego

Despedida temática. Mi favorita sin lugar a dudas. Las despedidoras se van a una casa en las afueras, o un terreno, con más despedidas, de hombres y mujeres, y hacen toda clase de actividades con un vaso de cerveza en la mano. Siempre. Lo más importante aquí es ir borracha todo el día para no darte cuenta de que vais a meteros 20 personas en un 600 en dos minutos, o que vais a tiraos en tirolina con una resaca del copón, o que estáis montadas en un toro mecánico mientras vitorean más de cien personas. Aquí se exige disfraz, para todos. Como nos gusta que la novia recuerde la despedida aunque sea con dolor, pues ella será la peor parada. Antes valía con un pene de goma sobre una diadema, ahora si no se le disfraza de pene entero no estamos contentas. Y mientras las acompañantes se disfrazan de cualquier cosa que termine en sexy: pirata sexy, enfermera sexy, vaquera sexy o guerrera sexy, depende de la temática. Imprescindible, el alcohol. Lo peor, los tíos babosos de otras despedidas que están alrededor de las no-novias.

                          

Después de esta lección, sólo puedo deciros que hay más, que están entre nosotros y que puede pasarte a ti. Tú también puedes estar invitada a una despedida, y puede que en la tuya te toque disfrazarte de Jabba el Hutt o ir a un concierto de Dani Martín, porque me temo que el límite está en la imaginación de las organizadoras, así que suerte, y que por lo menos en lo que te toque haya toneladas de ginebra.

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...