Los Urkel de las redes sociales

Los Urkel de las redes sociales

¿He sido yo?, se preguntan muchos famosos cuando incendian una red social con sus comentarios, hanshtag, fotos y demás vida que deciden hacer pública. En glupglup repasamos la última y más sonada metedura de pata de las redes, y hacemos memoria para recordaos que en España no estamos exentos de pecado.

¿Os imagináis escribir un tweet sobre vuestra afición a la caza y perder vuestro trabajo en una ONG en defensa de los animales? O ser el vicepresidente de Yoigo, pero tener contratada tu línea de móvil con Pepephone. O colgar una foto en instagram de un chuletón después de haberos declarado vegana ante la mujer de vuestro jefe. O meter la pata y dar el pésame a los hijos del presi de vuestra comunidad cuando él está tan pichi en la playa. Pues esto pasa, pero a quien se ve es a los famosos con miles de seguidores que no paran de meter la pata en las redes sociales.

La última víctima de una mala gestión de las redes es Adam Richman. Para quien no conozca a este señor, y para los vagos que no quieran leer su biografía en wikipedia, os diré que ha sido presentador, entre otros, de Man vs Food, programa conocido en España como Crónicas carnívoras. Adam recorre el territorio estadounidense preparado para hacer frente a retos culinarios XXL. Comerse 180 ostras, media docena de alitas de pollo picantes infierno, ingerir un taco de 2 kilos 700 gramos o 7 litros y medio de helado, y multitud de desafíos que consiguieron que se convirtiera en un chico regordete y con algún que otro problema de salud. Siguió haciendo programas para encontrar el mejor bocadillo de América, y siguió engordando a la velocidad de la luz. Hasta que un día se miró al espejo, y pensó "tío, se te ha ido de las manos". Y comenzó una dieta que debería pasarnos a todos, y su delgadez se hizo visible a través de la revista Cosmopolitan y People. Pensó que podía volver a sus 18 años, pillarse una línea de Tuenti Movil, echarse una novia más jove, y todo esto sin que nada saliera mal.

Crónicas carnívoras, ese show televisivo que consigue que engordes sólo con mirar a la tele. El mayor número de pixeles de grasa de la TV. Una historia real.

Y un día colgó una foto en instagram con el hashtag #thinspiration. Hablaba de que había encargado el traje de detrás de la foto a un sastre hacía un año, y que aún debía perder más para que le quedase perfecto. El problema fue que el hashtag con el que terminó, es empleado por comunidades de anoréxicos y bulímicos, y fue la cerilla que necesitan estas redes para provocar un incendio. Varios usuarios le espetaron que hiciera apología de la anorexia y la cosa se fue de madre y acabó con una frase lapidaria de Adam que dió por zanjada la discusión. Le dijo a una de sus detractoras "coge una cuchilla y ve a un baño, nadie te va a echar de menos". Bravo Adam, tú si que sabes controlar una situación tensa. Lástima que los directivos de Travel Channel no te entiendan y te hayan despedido y dejado sin tu nuevo programa, que estaba al borde del estreno, Man Finds Food. Pidió perdón, pero ellos se mantienen firmes demostrando que son personas con escrúpulos y valores, los únicos de este mundillo que deben conocer el significado de estas palabras.

               

Adam no es el primero ni será el último, y en España lo sabemos bien. De hecho, nuestros famosos son los primeros en demostrar que Twitter, nuestra red social estrella, puede ser un arma letal si lo usas sin los filtros necesarios. Y sino que se lo digan a Toni Cantó, que ha tenido que disculparse al menos diez veces por meteduras de pata en esta red social. ¿Conocéis su imitación de Rajoy? Me le imagino mirándose en el espejo y recitando "lash chuchesh" una y otra vez hasta clavar el tono. O esa vez en la que habló de la violencia de género y se cubrió de gloria.

 

Pero Toni no se siente solo, porque en estos lares le acompañan figuras como Sergio Ramos y sus clases de geografía, o Bisbal y su #turismoBisbal.

Telecinco no despidió a Jordi González cuando constestó a la señora de la telebasura, pero porque aquí el tema del castigo no se lleva, con la quema social y el ridículo nos sobra. Gracias a Adam Ritchman, ahora sabemos que la incultura en las redes sociales no es parte de nuestro ADN español, como lo es la siesta, sino simplemente es una asignatura pendiente para ciertos famosos a los que se les olvida que estas redes son en realidad un gigantesco Big Brother. Pero ya sabéis que ahí todo se magnifica, así que no se lo tengáis en cuenta, nosotros no lo haremos. 

                        

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...