Mr. Wonderfuck, el héroe que esperabas

Mr. Wonderfuck, el héroe que esperabas

Mr. Wonderfuck, el héroe que esperabas

Hoy es un buen día para sonreír. Hoy no será muy buen día, tendrás cagalera. Vencido el lunes, vencida la semana. Si estás alegre un lunes, eres imbécil y te odiamos. Eres especial. No molas tanto como crees. ¿Y tú de quién eres?

El bien y el mal siempre están presentes en nuestra vida, en la nocilla negra y la blanca, por ejemplo. O en una primera cita en la que tienes la monstruación. O cuando estás en el cine, pero lo que ves es Regresión. Todo tiene un lado oscuro y realmente en la vida el equilibrio lo da la unión de ambos. No todo es maravilloso, ni todo es horripilante, es simplemente una armonía entre el buenrollismo y la derrota absoluta. Por eso estoy cansada de verme rodeada de un positivismo exagerado, repleto de frases motivacionales donde me veo obligada a sonreír si me pisan en el metro, si la tortilla del bar del curro me provoca cagalera o si mi compañero de ascensor se tira un cuesco de los que derriten media capa de ozono. BASTA. No quiero gaticos, ni mensajes de amor veinticuatro horas, porque todos odiamos en algún momento del día y si ese odio se queda dentro se va a terminar enquistando y al final se va a liar la que se lió cuando se perdieron los papeles de la paella de Gran Hermano. Por eso quiero que conozcáis el alter ego de un ídolo de masas, el rey de los happy days, Mr. Wonderful. Su Mister Hyde es nada más y nada menos que Mr. Wonderfuck, el Gollum de las frases motivacionales, el demonio de las tazas con mensaje, el héroe que todos los que estamos cansados de ver vomitar arcoíris, esperábamos. El mal que otorga el equilibrio a nuestra vida. 

Mr. Wonderfuck hace que no me sienta culpable por querer quemar la ciudad en lugar de apuntarme a la vida y oler todas sus flores

Mr. Wonderful es una forma de vida, dirán algunos, los que llenen sus muros de Facebook con fotos de gaticos y frases de Paulo Coelho. Un proyecto nacido de la mano de un matrimonio de diseñadores gráficos que quisieron alegrar la vida a toda España. Javi y Angi tratan de hacernos sonreír con su merchandising lleno de alegría, buen humor y originalidad, pero ¿no os pasa a vosotros que de vez en cuando sólo queréis ver arder el mundo abrazados a un litro de helado? En esos momentos quiero borrarme de la lista de las sonrisas y apuntarme a la de reírme de mí y de todos. Y ahí entra el yang de este ying, la mierda, pero eso sí, rosa. Todo lo pastel que las verdades verdaderas pueden soportar porque él ha venido para salvarnos y le importa un mojón si queremos o no, caeremos rendidos a sus verdades como puños.

Quiero estar enfadada si discuto con mi jefe, asqueada si mi novio a veces parece monger, y de mala leche si he tenido un día de perros. No quiero tener que sonreír porque hoy puede ser un gran día, quiero disfrutar de mi día de mierda como mejor sé, con humor. Porque los días de mierda también molan, y la lluvia, la nostalgia y el derrotismo circunstancial también tienen sus seguidores. No todo tiene que ser fenomenal y “superpositivo” siempre, que no somos Alex Guibaja, copón. Pedro Ample, director creativo en una agencia de publicidad digital, nos echa una mano y nos ofrece a Mr. Wonderfuck, el villano convertido en héroe.

Yo ya he elegido un bando, al menos por hoy, porque tengo la regla, me ha salido un grano gigante en la barbilla y la pizza que cené anoche ya se me asentado en las caderas, y al que me diga que no me preocupe porque soy especial, que haga de hoy un día para no olvidar porque hoy voy a conseguir todo lo que proponga me le cargo. He dicho. 

 

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Este artículo lo ha escrito...

Anabel Palomares

Ana Belén Palomares (Madrid, 1986). Diplomada en fisioterapia, pero dedicada al mundo de la moda en una de la mayores cadenas de España, esta chica madrileña vive entre libros de cocina y discos... Saber más...