El dildo no es Grey, es Rosa

Por Anita C.

El dildo no es Grey, es Rosa

Para las que se han quedado pilladas con ‘Cincuenta sombras’; para las que el sexo es como ver por duodécima vez un capítulo de ‘Friends’; para ti y para todas las curiosas: aquí tenéis una guía de los mejores estimuladores vaginales (¡Ojo! El contenido de este artículo no es apto para menores de edad).

Aviso legal:

1. En este artículo no aparecerán imágenes tamaño póster de nada escandaloso ni aterrador. Puedes leerlo tranquilamente en el autobús o en la oficina. De hecho, si te pilla tu jefe pensará que estás en el BuyVip comprando objetos de decoración de esos diseñadores suecos raros.

Loli, nuestra secre: "¡DIOSSSSS! ¡Me lo pido para Reyes!"

 

2. Si eres de las que piensa que estos aparatitos sirven sólo para hacer la gracia en las despedidas de soltera o para solteronas, chica, ¿de qué cueva has salido? Los juguetes eróticos te dan la opción de introducir una variante en tu vida sexual solitaria o con pareja, que la pueden mejorar o no, dependiendo de tus gustos y los de tu partenaire.

Ibaka: "Cuando termine de dar forma a este palito, lo llamaré falo".

 

3. Muchos de ellos se venden en sex-shops (incluso en farmacias) pero, si no quieres ponerte roja como un tomate, lo ideal es que lo compres por internet (¡Ojo! En una web fiable). El paquetito te llegará envuelto sin ningún letrero en neón que ponga: “la señora del cuarto compra juguetes guarros”. No, tranquila. Este tipo de tiendas on-line se caracterizan por la discreción de sus envíos. Será algo parecido a “Avón, llama a tu puerta”. 

¡Soñar es gratis! Así que, vamos a imaginar que este es el repartidos que te trae tu juguetito.

 

4. El objetivo de esta guía es que conozcas los estimuladores de última generación para que puedas elegir uno que se adapte a tus intereses, gustos y a tu bolsillo. En el caso de que quieras que tu pareja participe en esta experiencia, háblalo antes con ella. No es plan de herir sensibilidades ni dañar el ego de nadie.

El marido de nuestra secre: "Mi mujer leyó al cansino de Grey y ahora todas las noches nos visita un nuevo juguetito."

 

5. También vas a descubrir que a cada juguete le he dado un nombre (y te animo a que tú rebautices al tuyo). Antiguamente el dildo (que es su nombre más cool, de origen inglés, pero que tiene que ver más con una herramienta náutica que con el placer femenino) se llamaba consolador. ¿Pero cómo vas a llamar así a tu nuevo gadget? Es tan machista y tiene tal connotación despectiva que pone la piel de gallina. También podrías llamarlo masturbador, pero suena a adolescente y espinillas. No mola. Y dirigirte a él como estimulador, pues sí, quizá sea el nombre más formal y políticamente correcto, pero ¿no suena un poco frío, como si a tu Audi le llamaras “coche” o a tu mascota “perro”? Imagínate: cualquiera pensaría que el pobre animalito no te pertenece o que estás tan deshumanizada que no albergas ningún lazo sentimental por él. Insisto: rebautízalo como hacías con tus Nancys. Además, te dará cierta complicidad con tu pareja: “Cariño, ¿esta noche nos va a visitar Johnny?”.

Lola: "A mi Ken le llamaba Felipe y a mi dildo le llamo Philipp porque flipo".

 

¿Quieres conocer a mis amigos? Te presento a…

Conan (Lelo smart wand grande): Este dildoes como los protagonistas de las novelas eróticas: entran en la habitación y la hacen más pequeña. Efectivamente, es grande (304x80x60mm), el más potente y muy elegante. Aunque el tipo es fuerte y duro, también esconde una gran sensibilidad: tiene tantos sensores que cuando su cabeza toca la piel, él solito empieza aumentar la intensidad de las vibraciones. ¡Qué empático! A Conan le gusta el lujo (cuesta ni más ni menos que 129€), hacerlo en la ducha y es tan polifacético que te puede quitar una contractura en la espalda o en cualquier otra parte. Está inspirado en el clásico Hitachi y tiene un hermano mediano y otro pequeño (para las que no les gustan los tíos grandes). Además, gracias a su garantía de calidad sabes que en diez años no se le pararála patata ni se irá con otra. Conclusión: que si Conan fuera un hombre sería EL HOMBRE, con letras mayúsculas.

Conan: "Nena, ¿has conducido alguna vez en un BMW?"  

Mr. Hitachi: "No soy un micro de la PlayStation. Soy el macho alpha de los masajeadores"

 

Daniel (Lelo Insignia 2): ¿Qué puedo decir sobre Dani? Él es el típico boy next door: un chico mono, un poco bajito (80x30x32mm), que no asusta pero físicamente muy atractivo. Lo ves así, vestido de rosa, y te puede hacer pensar que tiene muy desarrollado el lado femenino. No te equivocas: él sabe lo que le gusta a una mujer. Nos entiende. Es asequible (99€) y además es un amante de la tecnología; por eso siempre va con su mando a distancia encima. Quizá el único inconveniente es que es un hombre complejo,y por eso, antes de citarte con él, tenéis tú y tu compañero/a que leer un extenso manual de instrucciones. Si no lo haces, Daniel puede paralizarse justo en el momento de llegar al clímax y entonces, tu pareja de carne y hueso va a probar lo que es el BDSM de la mano de una mujer muy enfadada.

Dani: "Me muevo más rápido que un pececillo".

 

Jack (vibrador rabbit): Por su pinta (100% plástico) y su collar de piercings giratorios parece tan macarra que puede asustar.De hecho si miras sus 14cm de arriba abajo puede resultar poca cosa; incluso vulgar. Pero ahí está el encanto de Jack:con su rudeza y esos piercings giratorios te hará tocar el cielo, las castañuelas y bailar el chachachá. Eso explica su precio (60€ aprox.).

Jack: "Muñeca, estás ante el mejor whisky. El único que quita las penas".

 

Jerónimo (vibrador para parejas): Sólo él te hará gritar y, con un poquito de suerte, también a tu pareja. Sí, a Jerónimo le van los tríos, y su alma altruista solo busca que tú y tu compañero/a consigan el tan deseado (y sobreestimado) orgasmo simultáneo. ¿Cómo lo hace? Tocando todos los puntos clave. Su forma ergonómica, a modo de pinza, consigue que se sujete en la vagina. De esta manera, el extremo fino y más largo quedará dentro de ella, para estimular el punto G durante el coito con tu pareja y, el extremo más corto, fuera, para estimular clítoris y labios. Pero no creas que es un amante pasivo. No. Jerónimo se lo curra: lleva también un mando a distancia para que vosotros controléis la intensidad y el ritmo de la estimulación (pvp: 160 €).

Jerónimo: "Pequeña, me vas a borrar el nombre cuando me pruebes".

 

Paquito (minivibrador): Es el pagafantas de los estimuladores vaginales. Recurres a él por su sencillez y precio (15€), y porque eres virgen en esto de los juguetes sexuales. Pero una vez probado, ¿qué? Le dasla patada y te ligasa su amigo:uno más grande, sofisticado y con más de dos horas de duración ininterrumpida. ¡Pobre Paco! Quédatelo aunque sea para llevarlo de viaje, mujer, que ocupa muy poco espacio y no pita en el aeropuerto.

Paco: "No quiero acabar en un grupo de autoayuda de dildos. No me dejes, sniff, sniff"

 

Puntos de venta:

www.intimius.com

www.durex.com

www.sexshop.vibralia.com

www.venca.es

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Este artículo lo ha escrito...

Anita C.

Anita C. (Madrid, 1974). Redactora freelance de moda y belleza y madre de un niño y una niña. No le da vergüenza admitir, que no lleva nada bien lo de cumplir años, ni pasar todas sus tardes... Saber más...