¿Sabías que tu hijo puede parecerse al ex de tu pareja?

Martes, 20 de Enero del 2015     |    Por Anita C.

¿Sabías que tu hijo puede parecerse al ex de tu pareja?

¿Cada vez que miras los orejones de tu bebé no sabes a quién echarle la culpa? ¿O por qué estás calvo cuando los hombres en tu familia lucen melenas afro? Según una reciente investigación todos estos casos insólitos tienen una explicación científica.

Hace unas semanas leí en la revista Muy Interesante un artículo sobre el estudio biológico realizado por la australiana Angela Crean con moscas. En dicho experimento cruzaron a una hembra joven con un macho y luego, cuando esta ya era fértil, la volvieron a cruzar con un segundo para que tuviera descendencia. Pues bien, la mosquita bebé que resultó de este último encuentro sexual contenía rasgos de ADN del primer "amigovio" de su madre.

Según los científicos, esto podría explicar situaciones insólitas en la especie humana. Por ejemplo que los hijos de un segundo matrimonio de padres morenos, compartan rasgos poco frecuentes (el cabello pelirrojo) con los hijos del primero. Al parecer, después del coito los espermatozoides sobrantes se quedarían en el cuerpo de la mujer y, las células y óvulos inmaduros de esta podrían incorporar el ADN de dicho esperma.

Yo no sé qué opinarás tú respecto a dicha teoría, pero la que suscribe este artículo se quedó patidifusa nada mas leer la noticia. No voy a decir si me la creo o no porque no soy experta en genética y tampoco piso charcos que no son míos. Pero a mí me dio que pensar, especialmente porque esa tarde estaba terriblemente aburrida.

 

Si tuviste una aventura sexual con un feto marinero (pero simpaticón), no te agobies: todos hemos cometido algún error en la vida. Eso sí, que sepas que has hecho la puñeta a toda tu descendencia.

           

¿Y si mis pequeños se parecen a Perico el de los Palotes? 

O peor, ¡a la zorrupia de la ex de mi chico!

Durante media hora no hice otra cosa que repasar cada uno de los rasgos de mis dos pequeñajos.  “Es evidente que la niña es clavadita a mí”, fue la primera conclusión a la que llegué. Pero con mi hijo mayor y su par de ojos azules… Ahí tuve mis dudas. En teoría no debería tenerlas porque dicen que para nacer con ojos azules los dos padres deben poseer este gen en su código genético, y mi abuelo luce unos preciosos ojos azules y, según mi suegra, el bisabuelo de mi chico también fue un privilegiado. Pero ¿y si mi suegra me engañó y su abuelo tenía los ojos de un castaño corriente y moliente? Porque, créeme, las abuelas mienten con tal de atribuir a su familia la belleza de sus nietos. Esa es una verdad casi absoluta.

Inevitablemente tuve que confeccionar una lista mental de todos mis ex con sus respectivos colores de iris. El resultado fue… nefasto. De lo peor. Fui consciente por fin de que siempre me habían molado los rubiazos de ojos azules, pero terminaba liada con morenitos 'typical Spanish'… Ni ojos azules como el mar, ni color zafiro, ni leches en escabeche.

Así que, no me quedaba otra que preguntar a mi chico por el nombre de sus ex y el color de ojos de cada una. Podría haber buscado sus fotos de perfil en Facebook, no creas que no me lo planteé, pero preferí creer en su palabra y no adjudicarme otro defecto más: el de acosadora. En fin, no te voy a desvelar si encontré o no una prueba fehaciente sobre material genético de mi hijo; pero sí te diré que estuve toda la tarde con un humor de perros y que a mi suegra casi le faltó jurarme de rodillas que su abuelo tenía raíces noruegas.

Una vez más tranquila, llegué a la conclusión de que esta investigación es potencialmente peligrosa para el bienestar de las parejas. Aunque fíjate, pensándolo mejor, también el tema puede dar mucho juego.

Shiloh Pitt tiene la boquita como su madre (Angelina Jolie), la identidad sexual de su padre y los ojos… ¿no podrían ser herencia de Gwyneth Paltrow?

Consecuencias nefastas de la teoría ‘mi hijo se parece a su ex’:

1. Las personas como yo pueden enloquecer y… acosar.

2. Si bebes, prohibido ligar: no naciste ayer y sabes perfectamente que a partir de la tercera copa todo el mundo nos parece encantador, guapísimo y luego diez años después, estás felizmente emparejada con un tío buenísimo y tu hijo es un orco. (¡Ojo! No es la primera vez que de padres guapos nacen niños espeluznantes. Ahora ya sabes el porqué).

3. Puedes dejar de hablar a tus padres. Dímelo a mí. Cuarenta años preguntándome por qué todas las mujeres de mi familia gozan de pechos generosos y yo soy una tabla de planchar. ¿De quién es la culpa? Indudablemente del insensato de mi padre y de la "zorrupia" sin desarrollar a la que se ligó antes de conocer a mi santa madre.

Vuelve a echar un vistazo a la foto de Shiloh y dime si no se da un aire a Apple Martin Paltrow. (Vale, puede que esté un poco cegata, pero la culpa es de Chris Martin que me nubla la visión). 

Consecuencias beneficiosas de la teoría ‘mi hijo se parece a su ex’:

(¡Aquí viene lo bueno!)

1. Si tu hijo no se parece en nada a ti ni a tu pareja, de hecho ‘casualmente' parece de otra raza, ya tienes la excusa perfecta: la culpa es de algún ex del pasado y de la puñetera genética.

2. Cuando estés aburrida, puedes analizar los rasgos físicos de los hijos de tus amigas: “Ya decía yo que esa nariz me recordaba a la de Carlitos, el ligón de la "facul" y fíjate, la jodía juraba que no se habían liado jamás…”.

3. Los reportajes de las revistas del corazón sobre el nacimiento del hijo de algún famoso también serían más interesantes siguiendo esta teoría. Además de fotos de la pareja súper felices, abrazando a su retoño, tendrían que incluir un ‘noviómetro’ de los progenitores. Incluso podrían hacer una página de pasatiempos para que las lectoras averigüemos qué rasgos de los hijos de Gwyneth Paltrow pertenecen a Chris Martin y cuáles a Brad Pitt. 

En fin… Con este artículo mi única intención es que te hayas dado cuenta de que la ciencia puede dar mucho juego y es infinitamente más entretenida que ver el Gran Hermano Vip.

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Este artículo lo ha escrito...

Anita C.

Anita C. (Madrid, 1974). Redactora freelance de moda y belleza y madre de un niño y una niña. No le da vergüenza admitir, que no lleva nada bien lo de cumplir años, ni pasar todas sus tardes... Saber más...