‘Kiki, el amor se hace’ y otras 9 maneras raritas de excitarse

‘Kiki, el amor se hace’ y otras 9 maneras raritas de excitarse
Lunes, 18 de Abril del 2016     |    Por Anita C.

‘Kiki, el amor se hace’ y otras 9 maneras raritas de excitarse

Personas que se lo montan con plantas y árboles (herbofilia). Otras que se orgasmizan cuando son atracadas (harpaxofilia) o que se excitan al contemplar las lágrimas ajenas (dacrifilia). Estas son algunas de las parafilias que Paco León nos muestra en su último film ‘Kiki, el amor se hace’. Y puedes créenos: no son las más extravagantes. ¿O sí? Decídelo por ti misma.​

No todos tenemos los mismos gustos sexuales, eso está claro. Lo que a ti te puede poner más caliente que la vitro (por ej., ver a tu chico en tanga), a la vecina le puede resultar de lo más ridículo (excepto que tu chico sea Joe Manganiello, entonces habría que verlo); pero hay predilecciones sexuales que para la gran mayoría de nosotros traspasan la frontera de la lógica. Sin embargo —y presta atención a este detalle— existe otra minoría que las consideran ni más ni menos que prácticas sexuales que transgreden lo “socialmente establecido”. 

Como ya puedes imaginar, hablamos de los fetichismos extraños y parafilias. En este artículo no vamos a explicar las más conocidas por todos: de “lluvias doradas” ni  su versión “alto voltaje”, la coprofilia. Tampoco esa atracción sexual de algunos (los menos, todo sea dicho) por los cadáveres (necrofilia) o del masoquismo, el exhibicionismo y froteurismo. Salvo alguna excepción o que estés muy ducho en bizarrismo sexual, las parafilias que te vamos a presentar a continuación son toda una incógnita para la mayoría de nosotros.

 

Formicofilia: placer sexual al sentir insectos caminando o picoteando los genitales. Entre las especies favoritas están las hormigas, caracoles y moscas. Ya ves, los que para algunos son los seres más despreciables, para otros son los mejores amantes.

 

Agalmatofilia o pigmalionismo: atracción sexual por maniquíes o estatuas. Su nombre procede del mito de Pigmalión, rey de Chipre que esculpió una estatua de una joven tan perfecta que se enamoró de ella.

 

Autonepiofilia: cuando un adulto se excita sexualmente al disfrazarse de bebé. Estos adultos reborn suelen ponerse pañales, usar chupete y jugar con sonajeros. Una de sus fantasías es que su pareja les mime y cuide como si fueran pequeñines indefensos.

 

Escatofilia telefónica: Obtener placer sexual por insultar y amenazar a gente conocida o desconocida a través del teléfono. Si alguna vez recibiste llamadas insistentes de esta índole y aderezada con jadeos, ahora ya sabes que de broma tenía bien poco.

 

Parcialismo: Es un tipo de fetichismo que consiste en excitarse al ver y tocar una parte del cuerpo que no es una zona erógena convencional: pies, nariz, axilas, manos… ¿En que se diferencia un parcialista de una persona a la que le atraen, por ejemplo, unos pies bonitos? Principalmente en la respuesta sexual: si el parcialista no puede acceder a su fetiche durante las relaciones sexuales es incapaz de excitarse; y si lo contempla, pero no puede tocarlo se despierta en él/ella una necesidad imperiosa de masturbarse.

 

Tripsolagnia: excitación sexual cuando te lavan el cabello. Sé lo que estás pensando: que un masaje capilar puede ser la mar de sensual y despertar el deseo. Y estamos de acuerdo, pero en el caso de las personas con tripsolagnia aguardar el turno en la peluquería puede suponer todo un festival erótico-festivo

 

Sinforofilia: Cuando contemplar un desastre natural, un accidente de tráfico o un incendio despierta el impulso sexual. Los personajes de Extraños Placeres (1996), film basado en Crash, la novela de J. G. Ballard son un ejemplo de esta parafilia.

 

Clismafilia: sentir placer al introducir líquidos a un compañero/a o a sí mismo en el recto o genitales. Normalmente estas personas lo utilizan como juego erótico previo o durante el coito y se sirven de perillas de goma, lavativas, etc. Ni que decir tiene que es una práctica que puede ocasionar problemas de salud.

 

Peluchefilia o atracción sexual por los muñecos de peluche. Algunos amantes a la felpa suelen pedir a sus compañer@s de cama que se disfrazan de conejitos, osos Teddy y demás… Esto no significa que sean furris, esa subcultura cuyos adeptos se visten de personajes ficticios tipo Bugs Bunny o las Tortugas Ninja (animales antropológicos) y se reúnen en convenciones.  Los furris son sencillamente fans, aunque cuentan las "malas lenguas" hay mucho peluchefílico en el movimiento furridom. 

La versión del Barrio Rojo de Ámsterdam para un peluchefílico.

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Este artículo lo ha escrito...

Anita C.

Anita C. (Madrid, 1974). Redactora freelance de moda y belleza y madre de un niño y una niña. No le da vergüenza admitir, que no lleva nada bien lo de cumplir años, ni pasar todas sus tardes... Saber más...