No es por ti, es por mí

No es por ti, es por mí
Miércoles, 14 de Octubre del 2015     |    Por Olga Andérez

No es por ti, es por mí

A veces hay que tomar decisiones en la vida. Unas más fáciles de afrontar que otras. Unas veces por necesidad y otras veces por pura apetencia. Pero hay momentos en los que dices “hasta aquí”, y decides poner punto y final a la relación. Y ese es el momento en el que te plantas y le dices que te vas… a tu jefe.

Sí, todos sabemos que no estamos pasando por el mejor momento económico y por ende laboral, y que no hay tanto donde elegir a la hora de tener un empleo. Pero cuando una tiene una edad ya ha pasado por varios trabajos, se ha cambiado de uno a otro, y ha visto a mucha gente irse. Y con el tiempo ha aprendido a reconocer diferentes maneras de despedirse del trabajo. Y es que hay tantas como la duración de la trilogía de El Señor de los Anillos (versión extendida).

- A lo David Copperfield. Un día sales del trabajo tan normal, te despides de tus compañeros como si tal cosa. Y ya nadie vuelve a verte ni a saber de ti. No, esta yo nunca la he practicado, pero juro que la he sufrido.

- A lo Rhett Butler. Cuando, después de haberte tratado como basura, tu jefe intenta convencerte de que te quedes “Si te vas ¿qué podré hacer?” y tú, todo digno, le contestas “Sinceramente, querido, me importa un bledo”.

Ahí te quedas, y tú verás lo que haces con tu vida… y con tu empresa.

Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara mi casa y pega la vuelta… Bueno, si eso ya me voy yo.

- A lo Rocío Jurado. “Lo siento, mi amor. Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo (…) Y es que existe otro amor que lo tengo callado” Diréis lo que queráis, pero esto habla claramente de plantarte delante de tu jefe y decirle que llevas tiempo desmotivado y que tienes una oferta de la competencia.

- A lo Mary Poppins. Igual que un día llegas y nadie sabe de dónde vienes, otro día te marchas sin apenas hacer ruido. Eso sí, durante el tiempo que has estado has conseguido poner todo en orden y que cada cual asuma sus responsabilidades y competencias.

- A lo Hulk. Eres trabajador, dedicado y buen compañero. Pero cuando te mosqueas, no conoces a nadie. Por eso, el día que consideras que se ha cometido una injusticia contigo, explotas, coges la puerta y te vas. Eso sí, sin importarte lo que arrasas ni a quién te llevas por el camino.

¿Así es como se me agradece el esfuerzo y mi dedicación? ¡Pues ahí os quedáis!

- A lo Nino Bravo. “Al partir, un beso y una flor, un te quiero, una caricia y un adiós”. Que te vas porque te ha salido una oportunidad mejor, pero sin malos rollos, eh? Todos quedamos como amigos, y quién sabe si en algún momento nuestros caminos volverán a cruzarse.

- A lo Regan MacNeil. Vamos, que sales por la puerta soltando exabruptos y vomitando lindezas contra todo lo que allí se queda.

¿Has visto lo que ha hecho la cochina de Recursos Humanos?

- A lo Dark Knight. “No es un héroe. Es un guardián silencioso. Un protector vigilante. Un caballero oscuro." Habrás salvado a la empresa del desastre, pero nadie nunca lo sabrá. Te irás silenciosamente, sin que nunca se conozca que Batman era Bruce Wayne.

- A lo Charlie Sheen. O sea, que te pasas de listo poniendo a parir a la empresa y a los jefes. En realidad no te vas, sino que te despiden, y encima te sustituyen por alguien más joven, más alto y más guapo.

Estoy buscando trabajo, aquí mi CV con alguna de mis habilidades.

- A lo Esperanza Aguirre. Ofreciendo el puesto de trabajo que dejas a todos tus amigos (e incluso enemigos), con tal de que una vez que tú te vayas no se lo den al nuevo que acaba de llegar arramblando con todo.

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Este artículo lo ha escrito...

Olga Andérez

Olga Anderez (Santander, 1975). Secretaria y contable afincada en Madrid que, a la vista está, se mete en cualquier embolado que se le cruza en el camino. Fanática de las redes sociales y del... Saber más...