Padrazos de bandera

Miércoles, 13 de Noviembre del 2013     |    Por Claudia Velasco

Padrazos de bandera

Cuando somos niñas pensamos que nuestros papás son lo más… ¿Qué pensarán las hijas de los guapos oficiales al respecto? ¿Podrán superar el hecho de tener un papá cañón en casa?

Ser padre está de moda. A pesar de la crisis, los recortes, el futuro incierto: la paternidad vende. No es raro encontrar hoy a parejas que se lanzan a la paternidad en medio de la incertidumbre. Los hombres se implican más, las mujeres disfrutan de este “Baby Boom” muy típico –dicen los expertos− de momentos históricos complicados, y las caras visibles de la sociedad, los más conocidos o populares, también se suben al carro dando muestras de una capacidad innata y extraordinaria para ejercer de padrazos con sus retoños.

Hace unos años era imposible ver a  Errol Flynn (padre de cuatro hijos) o a John Wayne (padre de siete) paseando a sus niños por los aeropuertos o llevándolos a las fiestas del cole. Esas mega estrellas de los grandes estudios de cine, no necesitaban sacar su lado familiar en la prensa para encandilar a los fans, además, disponían de séquitos de niñeras británicas o alemanas –en su defecto carísimos internados suizos− para ocuparse de sus hijos y cuando los jefes de prensa insistían en mostrar su lado más tierno, como mucho, se dejaban hacer algún reportaje navideño con los niños, y la mujer, en la piscina de sus mansiones californianas.

Durante los sesenta y setenta, aparecieron algunos papás más relajados, como Paul Newman (padre de seis hijos), Robert Redford (padre de cuatro) o Ryan O´Neal (padre de cuatro churumbeles) que se avistaban de vez en cuando junto a sus familias, claro que muchos de estos ejemplos acabaron, con el tiempo, fustigándose públicamente por haber sido unos padres deficientes, con unos resultados bastante catastróficos en algunos casos, que los sumieron para siempre en el sentimiento de culpa o la depresión. Para muestra, Paul Newman que jamás se perdonó la prematura muerte de su hijo Allan, a los veintiocho años, víctima de las drogas.

Pero ejemplos tristes aparte, los cierto es que el siglo XIX nos trajo el fenómeno PADRAZO como la mejor carta de presentación. Muchos actores, futbolistas, modelos, famosos en general, presumen de cambiar pañales, de llevar a los niños al cole todas las mañanas, se disfrazan en Halloween y se pasan las vacaciones haciendo castillos de arena para disfrutar de la familia. Un fenómeno que sustituyó a la imagen de estrella descarriada y rompecorazones para dejar paso a la de padre ejemplar (divorciado o no) que se desvive por sus niños y que me hace preguntar ¿qué opinarán sus niñas de tener a unos papás tan cañones en casa?

No me voy a cuestionar el hecho, muy feliz, de que estos chicos famosos den ejemplo y reclamen su derecho a disfrutar de sus hijos, porque me parece estupendo, como también soy consciente de que es maravilloso para ellos cultivar esta imagen de Papá Diez porque vende, y mucho, y está probado que a las mujeres nos enternece ver a un hombre (más guapo o menos) ejerciendo de padre y si es un cañonazo de tío, como nuestros papis elegidos hoy, mucho más.

Me imagino que a los niños varones el hecho de tener un cañón de papá en casa les da igual, ya empezarán a sufrir en la adolescencia cuando sus amiguitas y compañeras, o la chica de sus sueños, les pregunten treinta veces por su papá y le enseñen las fotos que coleccionan de él en su teléfono móvil. Eso, tiempo al tiempo. Yo me concentro en las niñitas de papá, en esas pequeñajas que se crían y crecen recibiendo cariño y mimos de un papá que quita el hipo a millones de mujeres en el mundo. ¿Qué pensarán?, ¿les afectará?

En un momento todas las mujeres nos enamoramos de nuestro padre, es un hecho probado y contrastado. Todas pensamos –alguna vez y en la mayoría de los casos, no me seáis tiquismiquis− que nuestro papá es el más guapo, el más listo, un héroe, algunas, incluso, buscan inconscientemente a un clon de papá para casarse (esto es otro tema), muchas padecemos el Complejo de Electra (Concepto psicoanalítico. Amor de la niña hacia su padre acompañado, algunas veces, de hostilidad y celos hacia la madre. Versión femenina del complejo de Edipo. Esta expresión la utilizó Jung; Freud, sin embargo, prefirió hablar del "complejo de Edipo femenino") y si esto se da en la mayoría de las mujeres de andar por casa, en nuestras hijas de andar por casa, ¿qué les pasará a las niñas cuyos papás provocan desmayos en sus fans allí por donde van?

¿Quedarán marcadas de por vida?, ¿no encontrarán jamás al hombre de sus sueños?, ¿les durará el Electra hasta la eternidad? O, lo más probable ¿les importa un pimiento porque para ellas sólo es papá y en cuanto sean adolescentes lo odiarán como las demás?

Curioso asunto éste. Yo me pregunto si Harper Seven Beckham, cuyo padre es la Quintaescencia del padrazo cañón, podrá superar el hecho de ver a su papá en calzoncillos, en grandes carteles, día sí o día no, sabiendo, cuando sea mayor, que muchas mujeres lo convierten en su objeto de deseo particular… ¿qué su mamá, tan alegre ella, se ha pasado la vida espantando mosconas?

Y Ava Eliot Jackman, hija de Hugh Jackman, el lobezno más deseado del cine, ¿qué piensa cuando ese padrazo la lleva a la playa y provoca un cataclismo en cuanto se saca la camiseta?, ¿podrá superarlo?, ¿encontrar a uno de su talla? O por el contrario ¿se buscará, a los quince años, un tirillas, frikki, al que le importen un pito los abdominales?

    

También está el padre de familia numerosa por excelencia (porque además le cayeron al menos dos de golpe cuando se enamoró de Angelina) Brad Pitt, que tiene seis hijos, tres de ellas chicas y una de ellas, Shiloh, que prefiere vestirse de hombre y emular a sus hermanos que jugar a las casitas. ¿Cómo llevarán sus niñas el hecho de tener en el salón, todas las mañanas, al sex symbol de los noventa, los dos mil y lo que quede? Sinceramente, esto no puede pasar inadvertido, ¿o sí?, yo creo que algo, en algún lugar, debe marcar… al fin y al cabo si estos chicos han sido capaces de cautivar durante años, a millones de mujeres en el mundo, ¿no serán capaces de cautivar igualmente, y para siempre, a sus propias hijas?. Aquí queda mi reflexión.

                

Para acabar, vamos a recordar a otros papás cañón, a los que podéis sumar vuestras sugerencias, porque yo me olvido de muchas cosas: Jude Law (oh Señor, Jude…) tiene tres hijos de su matrimonio con Sadie Frost, y una niña de su relación  con la modelo Samantha Burke, en total dos niñas: Iris de trece años y Sophia de cuatro. Ewan McGregor, encantador donde los haya, es padre de cuatro niñas, cuatro, que sonreirán sólo con verlo cada mañana, digo yo, Clara de dieciséis años, Esther de doce, Jamyan de once y Annouk de dos. Gabriel Aubrey, ex novio de Halle Berry, padre de Nahla, de cinco años, a la que se dedica en cuerpo y alma. Chris Hemsworth, chico de moda, marido de Elsa Pataki y un enamorado de su hija India Rose, de un añito. Y uno nacional, como no, un guapo dónde los haya, Xabi Alonso, internacional del Real Madrid, que vive feliz con sus dos retoños (y otro en camino) aunque la niña de sus ojos en Anne, de tres añitos.

Ya me diréis que opináis… yo seguiré reflexionando, que en tiempos de crisis estas cuestiones distraen, y mucho.

    

 

 

 

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Este artículo lo ha escrito...

Claudia Velasco

Claudia Velasco (Santiago de Chile, 1965). A los 19, se trasladó a Madrid dónde estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y donde reside desde 1985. En la actualidad trabaja en... Saber más...