Hemos probado... Agosto'13

Lunes, 25 de Agosto del 2014     |    Por Rebeca Rus

Hemos probado... Agosto'13

Cada mes probamos lo último en productos de belleza y los sometemos a nuestro particular control de calidad, que no se parece a ninguno de los que hacen en las revistas pero nos parece mucho más práctico. 

El producto: La gama de perfumes Jo Malone.

El lugar: El corner que tiene la marca en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana, Madrid.

Precio: En torno a los 50€ las fragancias de 30 ml.

La prueba: Perfumarnos con cualquiera de sus productos a las 15,00 horas de la tarde y volver a casa cruzando medio Madrid a piel… en el mes de agosto.

 

La experiencia:

En el mundo de los perfumes existen dos tipos de personas: 1) las que se perfuman y se comen el aroma a los cinco minutos de salir de casa (también conocidas como “esos que tiran su dinero a la basura”) y 2) las que realzan tanto el perfume que utilizan que el karma te libre de subirte en un ascensor justo después de ellas (también conocidas como “viejas atufa-personas” o “señoritos de buen vivir”). Pues bien, yo pertenezco a la primera categoría. Soy una de esas personas que se “comen” los perfumes nada más ponérselos, que ya podía haber heredado otra cosa de mi padre, como, por ejemplo, sus piernas largas o sus dientes perfectos. Debido a esta tara física es raro que yo decida invertir algo en adquirir perfumes y suelo malvivir con las cosas que me traen los Reyes Majetes de Oriente y las muestras de perfumes que me dan en el Sephora (también conocido como mi segundo hogar o el lugar donde me entierren si un día viene a buscarme la parca y en la boutique de Benefit no hay sitio). Por eso en Glup Glup pensamos que yo era la persona más indicada para someter a prueba la gama de productos de Joe Malone, esa marca de perfumes, cremas corporales, velas y fragancias para el hogar de la que tanto hemos leído en las novelas que vienen allende los mares.

Lo único malo de que hoy en día sea tan fácil comprar perfumes de Joe Malone en nuestro país es que nos hemos quedado sin otra excusa para ir a Londres.

De hecho, la primera vez que oí hablar de Jo Malone fue en Loca por las compras de Sophie Kinsella y me quedé con las ganas de hacerme con alguna de sus fragancias sólo por leer sus nombres. Y es que, como publicitaria de pro, a mí se me gana por los aspectos más superficiales del producto, empezando por el nombre y terminando por el packaging. En ambas categorías los perfumes de Jo Malone se llevan matrícula de honor. En el primer caso con nombres tan sugerentes como French Lime Bossom, English Pear Freesia o Nutmeg&Ginger (el súperventas de la casa). Y en el segundo con la presentación, pues cada perfume no sólo viene en un recipiente de estilo clásico precioso sino que también te lo envuelven en una caja con papel de seda negro a juego y un lazo. Lo que ellos vienen a definir como el Arte de Regalar y yo traduzco como el Arte de Auto-regalarme Porque Yo lo Valgo.

A las tres de la tarde del mes de agosto hay pocas cosas que huelan bien en Madrid: los helados de vainilla, los clones de Joe Manganiello y los perfumes de Jo Malone.

Quitando aparte todo este tema tan tremendamente superficial (y que tanto me gusta), la experiencia en el corner de Jo Malone en El Corte Inglés se convierte en una lucha constante contigo misma. Con casi treinta  perfumes distintos y la posibilidad de mezclar fragancias, la elección de un sólo perfume se convierte en una labor imposible cuando eres una persona sin las ideas claras (o una casquivana, pero no voy a ser yo quien diga eso de mí misma). Divididos en siete categorías, citrus, floral, fruity, spicy, light floral, woody e intense, las posibilidades son tantas y tan apetecibles que puedes tirarte más de media hora tratando de elegir el más adecuado. Pero para eso están las maravillosas señoritas de Jo Malone, que te guiarán con sus preguntas para que tomes la decisión más adecuada a tus gustos, tu personalidad, la época del año o el sitio con el que quieras ir con el perfume que elijas (un consejo: no elijais las variedades Nutmeg&Ginger o Vanilla&Anise si vuestro propósito es ir perfumadas a las reuniones periódicas de Weight Watchers y no queréis acabar como el protagonista de El Perfume de Patrick Süskind)

Si eres una persona realmente indecisa es mucho mejor que no te acerques a ningún corner de Jo Malone. Mejor: danos la pasta, que ya nos acercamos nosotros.

Tras una serie de preguntas bien enfiladas y probar unas cuantas muestras, acabé decidiéndome por un perfume cítrico, el Lime Basil & Mandarin que, como el propio nombre indica, tiene notas a albahaca, un punto refrescante de lima y unos toques de romero. Fresco y perfecto para la época del año en la que estamos, pero ¿resistiría nuestra prueba? Tras pagar y ver como la señorita se tomaba su tiempo para envolver mi compra en papel de seda negro, meter el perfume en una caja, anudar un lazo a su alrededor para terminar guardándolo en una bolsa a juego que, oh no, también tenía un lazo, salí de mi refugio refrigerado y me enfrenté al sol que caía a plomo en el Paseo de la Castellana de Madrid. La prueba tenía que empezar pero ¿qué era mejor? ¿Tomar el transporte público con la esperanza de que el olor a lima fresca y mandarina tapara el olor a humanidad? ¿Dejarme de excusas tontas y hacer lo que había venido a hacer? ¿Coger un taxi y mandar a la porra esta prueba absurda? No, queridos lectores de Glup Glup: como una persona totalmente entregada a la causa que soy me eché a andar y andar, pasando calor y penalidades, todo con el objetivo de poner a prueba este perfume (y ya de paso mi capacidad como ser humano con piernas). Con más de treinta y cuatro de temperatura media en Madrid a mediodía empecé a sudar (como os decía, que vamos, que soy un ser humano) pero eso no me detuvo en mi afán por demostrar el fondo del producto que estaba testando. 
 

Resultado:

Tras una hora y media caminando bajo un sol que caía a plomo llegue a casa con la lengua fuera pero oliendo a gloria bendita. Mis hijas me preguntaron “¿Por qué hueles tan bien, mamá?” en vez de “¿Qué hay de cena? Chuletas. ¿Y de primero? Nada. ¿Nada? Sí, nada, ¿tú qué crees? ¿que esto es el Diverxo?”. Vamos, que muy bien.

 

Evaluación final:

Aunque el precio es bastante prohibitivo, merece la pena invertir en uno de los perfumes de esta marca si: a) te los comes y buscas algo que te aguante todo el día o b)buscas una fragancia original, totalmente diferente a las marcas que ya todos conocemos. La mejor opción, sin ninguna duda, es conseguir que alguien te la regale. Para ello te recomendamos que dejes este artículo abierto en la pantalla de tu ordenador.


Más información de la marca en www.jomalone.com

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Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...