¿Qué dice tu 'selfie' de ti?

Por Anita C.

¿Qué dice tu 'selfie' de ti?

Analizamos a qué se debe esta obsesión de las celebs y no tan celebs por subir sus autorretratos continuamente a las RRSS y, cómo a través de esos selfies, reflejan aquello que esconden en el último rincón de su alma o... de su cuarto de baño. 

Si a estas alturas no sabes qué es un selfie, una de dos: o estás de paso por el planeta Tierra, querido marciano, o vives en una cueva y tienes un móvil con Vodafone. Sea cual sea tu situación, debes admitir que eres un ser privilegiado. Sí. Te envidiamos por no sufrir, día a día, el constante  flujo en tu Facebook, Twitter o Instagram de autorretratos bochornosos de amigos, amigos de amigos, conocidos y de personajes famosos. Y es que, cada vez son más los terrícolas aficionados a publicar en las RRSS  fotos realizadas por si mismos (con el móvil o cámara digital), extendiendo el brazo (de ahí el término foto sobaquera) y mostrando un postureo tan poco natural que te apetece arrancarte los glóbulos oculares. Eso, si tienes la suerte de no ver el atrezo de dicho retrato: la boiserie del salón de sus padres, el perrito piloto que conserva desde hace más de 30 años o los churretes en el espejo de su cuarto de baño. En resumen: escenas gore de andar por casa.

Quizá te estés preguntando quiénes han puesto de moda al movimiento selfie. Me encantaría decir que los adictos a la autofoto se inspiran en los clásicos como Rafael, Rubens o el Greco, pero no es así. En los tiempos que corren sólo podrían ser figuras que invaden nuestras vidas a diario, que dictan lo que es trendy y lo que no y que amenazan con poner de moda los ugly shoes: las celebrities.

 Los selfies de Alexa Chung son los culpables de que muchas veinteañeras combinen la ropa de un modo bizarro.

¿Y por qué esta adicción a exponer el careto de uno en la red?

En el caso de los famosos podríamos pensar que es una manera de promocionar su imagen y su trabajo pero ni los medios de comunicación tradicionales han desaparecido, ni los paparazzis ni las vallas publicitarias. Pero lo que sí ha cambiado es el nivel de información que procesamos a diario. Con internet y las RRSS el grado de estimulación que recibimos es infinitamente mayor. Apabullante. Y además lo absorbemos de forma casi inmediata, al instante. ¿Eso qué significa? Que nuestro cerebro registra tantos ítems en tan poco tiempo que es incapaz de almacenar todos ellos y que la gran mayoría acaban en el contenedor del olvido. ¿La consecuencia? Aquello que es noticia hoy, no lo es mañana. Y como los dioses y diosas del papel cuché saben, mejor que nadie, que la gloria es efímera y que tienen un ego al que alimentar: han encontrado en las redes su arma perfecta para estar siempre en el candelero. Todos los días suben una autofoto haciendo el cabra o mostrando su último estilismo y así, nadie se olvida de ellas.   

Sin embargo ¿qué mueve al resto de los mortales a publicar compulsivamente fotos de sí mismos? En algunos casos, se debe a ese joven Narciso que llevamos en nuestro interior y en la  gran mayoría, un terrible miedo a ser invisibles. Ese deseo constante de mostrar nuestra vida íntima en la red es lo más parecido a gritar en medio de una calle: “¡eihhh, estoy aquíííí! ¡Mira qué molón soy!” Todo apunta a que los selfies-adictos buscan desesperadamente: atención, sentirse aceptados, integrados y en definitiva, no sentirse solos. 

¿No te parece una actitud un tanto adolescente eso de ir vacilando al resto de la pandilla lo guay que uno es, el tipazo que tiene, el último coche que se ha comprado...? Pues muchos de los selfistas cumplieron los 15 hace más de quince años. 

No te extrañes si un buen día, en la comisaría de tu barrio, te piden para renovar tu DNI: el libro de familia, el empadronamiento y cuatro de tus mejores selfies tamaño carnet.

Lo triste es que las criaturitas, en sus ansias por ser queridos y admirados, se olvidan de aquel antiguo dicho que repetían una y otra vez sus abuelas: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

Cuando el selfie refleja el alma.

Aquí tienes una muestra de cómo se podría interpretar la mente de estas celebs simplemente con ver sus selfies más vergonzosos. Seguro que más de uno te recuerda a aquella foto que subió fulanito y gracias a la cual, no pudiste dormir en tres días.

1. Selfie típico de mujeres que lo han invertido todo en su escotazo. 

"El selfie es el invento del siglo: con la excusa de levantar el brazo puedo lucir lo orgullosa que estoy de mi delantera o rentabilizar el dinero que he invertido en ella", pensó Nicky Minaj.

2. Todo un clásico de adolescentes cuyos padres no les hacen ni puñetero caso.

"Estoy forrado, mis amigos me llamaban pijo pero mira qué rebelde soy ¡si hasta llevo los nuevos tattoos que regalan los Cheetos" (Justin Biber, el rey del postureo). 

 

3. Cuando uno se gusta tanto que estaría tocándose todo el rato y haciéndose estos autorretratos de cuarto de baño. 

"Como no sé hacer croché, ni pelis, ni discos pues tendré que promocionar mi único talento: mi culazo" y tras esa intensa reflexión, Kim Kardashian se hizo esta autofoto. 

 

4. Autofoto de manual para tipos/as que saben que son guapos y que incluso poniendo caras absurdas lo siguen siendo. 

"Ay que ver que payasadas tengo que hacer para caer bien a mis fans y que dejen de pensar que soy una niña de familia bien, mimada y enchufadísima", se dijo a sí misma Cara Delevigne (o eso suponemos aquellos que vemos a diario sus instantáneas). 

5. Las parejas que se aman de verdad se lo demuestran el uno al otro. Otras necesitan demostrárselo al resto de los humanos para creérselo.  

¿Quién ha dicho que no soy feliz con mi Busta? Si lo podéis ver en mi Instagram a diario.

6. 'Selfie-xcusa' para demostrar que además de ir siempre muy mona, tu casa es molona.

La cámara me quiere y yo la quiero a ella (y de paso echad un vistazo que chuli es mi casita). Miranda Kerr.

7. Cuando el Instagram se convierte el front row de algunas.


No seré la más guapa del reino pero ¡tengo miles de zapatos ! ¡Y un novio que me hace juego! Olivia Palermo y sus accesorios.

8. La autofoto de jubilado: muestro a todo el mundo las comilonas que me meto entre pecho y espalda.

Quiero que la gente piense que en realidad como. (Nos lo creeremos cuando Jessica Alba sea la típica jubilada).

9. El selfie cargadito de filtros muy socorrido para vieji-jóvenes.

¿Qué dijo mi hija sobre que un selfie a cierta edad es mejor que si un filtro quemado o no sé qué de blanco y negro? (Madonna y sus intentos por ser joven y moderna).

10. Y los selfies postpeluquería (dícese de aquel que siempre que se cambia de look, lo primero que hace es editar todos sus perfiles en las RRSS).   

Con esa cara chunga que pone Adam Levine en la foto del selfie, sólo puede estar pensando algo parecido a esto: "¡Sí, vosotros! Los que me llamabais Piraña en el colegio y me dabais collejas en el patio… Mirad qué bueno estoy ahora y que pibitas calientan mi cama a diario".  

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Este artículo lo ha escrito...

Anita C.

Anita C. (Madrid, 1974). Redactora freelance de moda y belleza y madre de un niño y una niña. No le da vergüenza admitir, que no lleva nada bien lo de cumplir años, ni pasar todas sus tardes... Saber más...