No está el horno para bollos y otras técnicas para mejorar en tu cocina

Miércoles, 22 de Octubre del 2014     |    Por Rebeca Rus

No está el horno para bollos y otras técnicas para mejorar en tu cocina

A no ser que seas alumno de la prestigiosa escuela de cocina The Culinary Institute of American en Harvard o que te hayas criado entre fogones como la protagonista de Como agua para chocolate, hay un montón de cosas sobre cocinar que ignoras. Y aunque está claro que preferirías seguir viviendo en la ignorancia, en Glup Glup tenemos muy claro que tu supervivencia como ser humano de pro depende de que te manejes, aunque sea en un nivel muy básico. Hoy te contamos algunos secretos para mejorar tu técnica sin que realmente sepas mucho más de lo que ya sabes.

Si has tenido una adolescencia como un ser humano normal y corriente (es decir: has ignorado todo lo que te intentaba enseñar tu madre y pensabas que la comida aparecía en la mesa como por arte de magia, de la misma manera que la ropa aparecía perfectamente doblada y planchada en tus cajones), ahora te encontrarás que hasta enfrentarse a un abrelatas es una tarea para la que no estás preparado, ni tan siquiera mentalmente y más desde que alguien inventó el abrefácil.

Tienes que mejorar tus técnicas culinarias si no quieres acabar saliendo a las dos de la mañana para ver si hay algún restaurante abierto.

Que no cunda el pánico. En Glup Glup sabemos que la cocina tiene sus secretos pero que sólo necesitas un puñado de trucos muy básicos para sobrevivir (los trucos para arreglar los desaguisados ya te los dimos aquí). Son cosas muy sencillas, casi bobadas, pero que te ayudarán a manejarte a toda velocidad y hacer que tus chapuzas no lo parezcan tanto.

 

1.- TEN SIEMPRE TUS CUCHILLOS AFILADOS.

Los chefs profesionales afilan sus cuchillos a diario, pero tampoco es necesario que nos pongamos melindrosos con ese tema porque tú no los usas tan a menudo, como tampoco usas gorro para evitar que caigan pelillos al guiso o te preocupas demasiado si ese filete de pollo lo has paseado "sin querer" por el suelo de tu cocina. Pero sí es cierto que si quieres que con tus mediocres habilidades puedas rebanar esa cebolla sin sufrir tendrás que afilar tus cuchillos periódicamente. Una vez a la semana, por ejemplo. Y hacerlo no es tan difícil como parece, más aún desde que han inventado los afiladores electrónicos y lo único que tienes que hacer es pasar todos tus cuchillos por el filo mientras te imaginas que eres Aragorn afilando Narsil. 

 

Un consejo: no intentes usar este trasto para afilarte las uñas de los pies. 

 

2.- CUENTA CON QUE LA TEMPERATURA DEL HORNO ES SUBJETIVA.

A no ser que tengas un horno profesional, de los que cuestan más que tu casa, lo normal es que cuentes con un horno básico, de los que nunca alcanzan la temperatura justa que marcan, siempre andan veinte grados por encima o por debajo. En conclusión: siempre cocinas un poco a ciegas o, en tu caso, a ciegas completamente (y no te cuento si tienes una copa en la mano). Pero la cosa se puede poner un poco más díficil si se te olvida hacer eso que se llama "precalentar el horno". Tranquilo porque la solución es muy sencilla. Sólo tienes que añadir al tiempo total de la cocción de tu receta el número de minutos que ha tardado la lucecita de temperatura en apagarse y asunto arreglado.

 

Si tu horno hace que tu cocina parezca Londres en un día perfecto para que pasee Jack el Destripador es que te has pasado con la temperatura.

 

3.- TÚ PUEDES SER TU PROPIA BÁSCULA.

Y también una cuchara, una tetera, un cuchillito... y un tenedor. No, ahora en serio: no necesitas tener una báscula profesional o pesar pulcramente todo lo que cocinas para tener unos resultados decentes. Nuestras madres y abuelas cocinaban "a ojímetro", pero para hacer algo parecido necesitas ser todo un experto y haberte pasado horas en la cocina practicando. Y ninguno queremos eso, ¿verdad? Sin embargo, hay una forma mucho más sencilla de controlar las cantidades: visualizar las porciones y usar tu mano como instrumento de medida. Por ejemplo:

75 gramos de carne equivalen a la superficie de la palma de tu mano.

25 gramos de frutos secos equivalen a un puñado.

25 gramos de queso es un trozo del tamaño de tu nudillo.

25 gramos de patatas fritas equivalen a dos puñados.

1 cucharada de salsa, mayonesa o mantequilla equivale 

1 ración de arroz debería abultar lo que tu puño.

¿A qué es fácil?

Que entre en tu mano no significa que tengas que añadirlo a la receta.

 

4.- UN BUEN FONDO DE DESPENSA HARÁ POR TI TANTO COMO UN BUEN FONDO DE ARMARIO.

Cualquier cocinillas puede hacerse pasar por un gran cocinero si tiene un gran surtido de latas en su despensa: desde tomate triturado de calidad extra pasando por sardinas en aceite, atún, berberechos, jamón cocido Apis, legumbres cocidas y otras exquisiteces del estilo. Usarlas no requerirá más que saber usar el abrelatas (si queréis que escribamos un artículo sobre este tema, por favor enviadnos un mail a través de la sección de contacto) y contar con la inestimable ayuda de expertos en el tema como Falsarius Chef, que ha hecho de la cocina improvisada con latas todo un arte. Tunear tus latas, como nos recomienda Falsarius, es mucho más fácil que tunear una camiseta blanca clásica con tres o cuatro complementos y el resultado puede ser sobresaliente. Eso sí, lo más importante: el propio Chef Falsarius nos advierte de que lo más importante es saber deshacerse bien de las latas, esconderlas en el fondo de la basura para que luego ningún amiguete nos pille usándolas y, por culpa de la envidia, malinterprete su presencia. 

En Glup Glup os recomendamos que invirtáis en este libro, imprescindible para sobrevivir día a día sin tener ni idea de cocinar ni ganas de aprender.

 

5.- Y POR ÚLTIMO, ABUSA DEL ELEMENTO LÍQUIDO.

Y con esto no estamos animándote para que abuses del alcohol o emborraches a tus invitados (aunque es la mejor manera para que no sepan lo que están comiendo exactamente) sino a usar agua para todo. Con agua esa barra de pan que estás recalentando en el horno volverá a ser crujiente y esponjosa y podrá convertirse en unos crostinis perfectos. Envuelve un paquete de pan pita en papel de horno humedecido y en cinco minutos tendrás una base esponjosa perfecta para hacer unos bocadillos, una pizza oriental o unos sandwiches diferentes. 

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Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...