10 películas a las que culpar de nuestras altas expectativas amorosas

10 películas a las que culpar de nuestras altas expectativas amorosas
Lunes, 28 de Septiembre del 2015     |    Por Abril Camino

10 películas a las que culpar de nuestras altas expectativas amorosas

Cuando estaban de moda los grupos de Facebook, había uno muy popular que decía algo así como «Responsabilizo a Disney de mis altas expectativas en cuanto a hombres». ¿A Disney? ¡Ja! Hacedme caso, la culpa de que hayamos elevado el listón hasta límites insospechados es más bien de estos señores de aquí abajo.

Antes de comenzar con este listado, que es muy probable que haga quedar a toda una generación como una panda de "mongers", quiero dejar claro que las nacidas en torno a 1980, o sea, las que vemos tan cercanos los cuarenta como lejanos los treinta, vivimos una adolescencia sin móvil y, ya no digamos, sin whatsapp. Esto significaba que, cuando te gustaba un chico –y, al menos a mí, me gustaban un montón–, tenías que coger el teléfono de su casa y preguntarle a su madre algo así como «¿Está Pablo, por favor?». Que diréis vosotras: ¿y esto qué tiene que ver con las películas? Pues nada, obviamente, pero quería dejar constancia de que hemos sufrido mucho y nuestras taras mentales están plenamente justificadas.

Dicho esto, vamos allá con esas películas. Las que da igual cuántas veces repitan en televisión, que siempre contarán con nosotras para verlas. De las que nos avisamos por el grupo de guassap de amigas («¡¡Top Gun en el Hollywood!!» es un clasicazo de guassap de domingo). Y de las que, para qué engañarnos, no hablamos cuando nos vemos en medio de un debate sobre cine con amigos. Vamos, las películas que nos han convertido en unas ilusas buscando al hombre perfecto.

#1 Dirty Dancing

Mi favorita, no lo puedo negar. Quién no ha soñado alguna vez con ser una tía fea con unos padres represores que te llevan de vacaciones a una especie de resort en el que conoces al chico malo de manual (con todo el pack: cazadora de cuero, lealtad a su mejor amiga y relación familiar complicada), que acaba enseñándote a bailar en vertical y en horizontal. Y quién es la lista que se atreve a decirme que nunca practicó el baile final y estuvo a punto de romperse el fémur en el salto.

Expectativas creadas: todas. Las mejores pelis de este listado son las que más daño nos han hecho en la creación del mito masculino. A lo mejor ha llegado el momento de asumir que Kellerman no existe, pero Marina D’Or, sí. Y que un tío que baila como Patrick Swayze no puede ser trigo limpio. Y que, ¡despertad!, Johnny seguro que se tiraba a Penny de todas las formas conocidas. ¡Por Dios! Qué disgusto me estoy dando yo sola.

Momentazo: aquí creo que coincidimos todas. «No permitiré que nadie te arrincone» es EL momentazo de la peli o, yo qué sé, de la historia del cine, pero como casi todo, mola mucho más en inglés. Porque «nobody puts Baby in the corner», ¿vale?

 

#2 Leyendas de pasión

Leyendas de pasión solo tiene una ventaja: Brad Pitt, obviamente. Brad es de los que han envejecido bien. Qué digo bien… ha envejecido mejor que un Vega Sicilia. Así que no te hace pasar vergüenza cuando les dices a las muchachas de las generaciones posteriores que estabas locamente enamorada de él. Punto para Brad en esto. El problema de esta peli es que hay una chica remilgadita que acaba zumbándose a tres hermanos, así, por orden de edad. Y nos parece súper normal. Luego ya muere hasta el apuntador y lloramos como desgraciadas. Un clásico.

Expectativas creadas: aparte de, como decía, hacernos creer que te puedes frungir a tres hermanos y que nadie te considere una zorra, la verdadera expectativa creada de Leyendas de pasión es Brad Pitt. En sí. Él. ÉL. Como dice una buena amiga mía, «nunca jamás habrá un hombre más guapo que Brad Pitt en Leyendas de pasión». Y a ver quién es la lista que se lo rebate.

Momentazo: sí, obviamente, el polvazo entre Brad y Julia Ormond. Qué calor hace de repente, ¿no?

 

#3 Top Gun

Hablando de actores que han envejecido bien… ¡No, Tom, tú no eres de ellos! Sí, sigues estando bastante fuckable para tener 53 añazos, pero te has vuelto medio bobo. Que si la Cienciología, que si volverte imbécil con Katie Holmes, que si comerte la placenta de Suri… Te has hecho muy bizarro, Tom. Pero tuviste tu momento de gloria, concretamente a metro y medio de un MiG-28. En Top Gun te hiciste el pack completo: uniforme (nos encantan, joder, dejemos de negarlo), profesión de riesgo, traumas familiares y llanto en la muerte de Goose. En esta peli, nos gusta tantísimo Tom Cruise que hasta nos parece normal que se trajine a esa señora mayor llamada Kelly McGillis en lugar de a Meg Ryan, que se queda como sufrida viuda de Goose.

Expectativas creadas: fue una gran cochinada por parte de Hollywood hacernos creer que el ego desmedido es algo positivo en un hombre. Porque, digamos la verdad, ¿quién no ha soñado alguna vez con ser Penny Benjamin y que Maverick haga un vuelo bajo sobre tu cabeza? [Si veis que me sé el nombre de personajes que ni salen físicamente en la peli, ya se lo vais comentando a mi terapeuta].

Momentazo: por Dios. Sin ninguna duda, ese «su ego extiende cheques que su bolsillo no puede pagar». Aaaay, Maverick…

 

#4 Oficial y caballero

Richard, el otro gran mito. Me cuesta entender cómo, con trece años, podía ponerme tanto un hombre mayor que mi padre, pero no hemos venido aquí a hablar de parafilias chungas. A lo que íbamos… En esta peli, en realidad, hay dos putillas rurales que quieren cazar marido vía embarazo con dos oficiales del ejército. Pero, oye, que los ochenta eran así. Que lo veíamos como una cosa súper romántica. Yo creo que es el síndrome del uniforme, de verdad, no le veo otra explicación. En esta peli, el que mola de verdad es el instructor negro, que pone a Richard de vuelta y media. Si tuviéramos el cerebro bien ubicado, sería de ese señor del que nos enamoraríamos perdidamente. No se puede ignorar a alguien que le ha regalado a la cultura popular una frase tan molona como «Solo hay dos cosas en Oklahoma: ganado y maricas. No veo cuernos, muchacho, así que debes de ser marica». Magistral.

Expectativas creadas: muy chungas. Mucho. Resumiéndolas todas, que si eres una buscona cazamaridos y te dejas hacer, el chico va a acabar enamorándose de ti y sacándote de la vida de hastío de un pueblo de la América rural. Sí, claro, es algo que pasa constantemente.

Momentazo: por supuesto, la entrada de Mayo(nesa) en la fábrica a buscar a la chica buena, con la paletorra rubia gritando de fondo «¡Felicidades, Paula! ¡Te lo mereces!».

 

#5 Pretty Woman

El mito. La película más veces emitida de la historia de la televisión. La que bate el récord de audiencia todas y cada una de las veces. La historia de la prostituta de moral intachable que consigue enamorar a un tío guapísimo que sabe un montón de fusiones empresariales, pero que no tiene ni idea de conducir un coche manual y al que le da "canguelo" asomarse a la terraza del ático. Pero no me voy a poner cínica. Me encanta. A todas nos encanta. El puñetazo que le da al abogado al final nos pone a todas a volar. Que, por cierto, Jason Alexander ya pudo hacer un papelón en Seinfield durante tropecientos años, que, para toda una generación de mujeres, siempre será «el abogado de Pretty Woman». Además de toda la historia de amor y demás, hay un montón de ropa bonita (aunque noventera) y una música que no tengo muy claro si es maravillosa o lamentable, pero que hace que, cada vez que la ponen, yo acompañe la marcha de Vivian del hotel de un estridente «It muuuuuuust have beeeeeeen loooooooove, but it’s ooooooooover nooooooow». Con pronunciación macarrónica, que lo del bilingüismo no se aplica a canciones que aprendimos antes de los trece.

Expectativas creadas: creo que está claro. Que un empresario forrado se enamore de una prostituta de Hollywood Boulevard. Si nos creímos eso, normal que nos creamos toda cuanta mentira nos quieran contar.

Momentazo: el polvo en el piano está muy arriba en la clasificación, pero estamos hablando del cuento de hadas de nuestra generación, así que… sí, sin duda, el “rescate” de Vivian en la escalera de incendios.

 

#6 Ghost

La película que nos deshidrató a todas. Todas sabemos de qué va, ¿no? Pareja adorable con un pisazo en Manhattan que vete tú saber cómo se podían pagar, polvete arcilloso al ritmo de una de las mejores canciones de la historia, muerte del chico y Whoopi Goldberg. Porque lo mejor de esta peli, de largo, es Whoopi Goldberg.

Expectativas: no voy a mencionar que muchas creímos que el peinado que se gastaba Demi Moore en Ghost podría quedarnos bien. Porque quizá esa sea la peor expectativa de todas. Pero el hecho de que nos parezca encantador un tipo que no podía decir «te quiero» y acabáramos convirtiendo en frase romántica el «ídem» dice mucho de hasta qué punto nos gusta autoconvencernos de cosas.

Momentazo: por Dios santo, ¿es que hay otro momento en Ghost que el del fallido modelado de jarrón?

 

#7 El diario de Bridget Jones

A mi generación, esta película no nos pilló precisamente en la adolescencia. Yo estaba a mitad de carrera cuando la estrenaron, pero eso no impidió que se ganara el derecho a formar parte de un listado como este. ¡Porque vaya si creó expectativas! ¡El diario de Bridget Jones es una estafa! ¡Renée Zellweger está buena! Todas lo sabemos, da igual que la hayáis cebado para la peli. O que ella se haya quedado traumatizada y se haya hecho un puzzle con la cara. Haciendo esta salvedad, me declaro fan incondicional de esta película. De la novela en la que se basa, ya ni os cuento.

Expectativas: lo veo claro. Eres feúcha, gordita, fumas demasiado, bebes demasiado y usas ropa interior espantosa, peeeeero… Hugh Grant y Colin Firth luchan por conquistarte. ¿Una expectativa poco realista? No-qué-va-no-te-jode.

Momentazo: Bridget mola demasiado como para que mi escena favorita de la peli sea compartida. Me quedo, sin duda, con ese culo plantado en la cámara o con la sopa de color azul. Muy fan de las imperfecciones.

 

#8 Cocktail

Otra de esas pelis en las que Tom Cruise aún no nos daba repelús. O, mejor dicho, en la que aún no nos habíamos dado cuenta de que nos daba repelús. Porque, si volvéis a ver la peli, dado que los diálogos y la trama os la sabéis de memoria, fijaos simplemente en el vestuario. Esas camisas hawaianas, esas corbatas tejanas con remaches metálicos… Pero, bueno, repeluses y camisas horteras aparte, Tom en sus años mozos era mucho Tom. No sé en qué momento empezó a parecernos una "frikada" mortal lo de preparar cócteles lanzando las botellas por los aires, pero se ve que 1988 era lo más de lo más. Si a eso añadimos el otro must de Tom en las películas, es decir, muerte trágica de su mejor amigo, tenemos todos los ingredientes para la peli perfecta de tarde de sábado nostálgico.

Expectativas: Brian Flannagan era un golfo de manual. Ligón, infiel y un pelín obsesionado con el dinero. Pero se enamora perdidamente de la chica (que, curiosamente, es muchimillonaria, pero él no lo sabe) y es todo amor, fidelidad y responsabilidad hacia el embarazo no deseado. Resumiendo, declaro a Cocktail culpable de que las mujeres sigamos pensando que a los chicos malos se les puede cambiar. Y la sentencio a cadena perpetua, como mínimo.

Momentazo: las dos apariciones de Brian en casa de Jordan son fantásticas. En la primera, cuando él rompe el cheque y le dice a ella «lo que yo siento por ti, ya nunca lo sabrás». Y, la segunda, cuando la muy boba al fin se da cuenta de que Brian Flannagan ¡es Tom Cruise! y desafía a su padre para irse con él. Lo dicho, momentazos.

 

#9 Robin Hood, príncipe de los ladrones

Quizá la película con menos rigor histórico del cine mundial. Ahí, ahí con Troya. Yo soy una firme defensora de que Kevin Costner solo puede gustarte de la menopausia en adelante, pero, no nos engañemos, en plan Robin Hood estaba muy buenorro. Y quizá eso sea lo único que salva la película porque lo demás se resume en: proscritos del bosque de Sherwood retratados como una pandilla de tíos graciosos, Morgan Freeman como musulmán súper listo que se ríe de Robin en cada escena y Christian Slater en plan... en plan Christian Slater. O sea, que prometía estar muy bueno, pero siempre se quedaba en blandito. La verdad es que yo me paso toda la peli esperando que Morgan Freeman se convierta en un expolicía alcohólico y que el sheriff de Nottingham reconozca de una vez que es Severus Snape.

Expectativas: las de siempre en las películas y novelas ambientadas en la Edad Media. Que se peleen por nosotras y esas cosas tan primitivas que es mejor no analizar demasiado. ¡Ah! Y creernos que unos guerreros del siglo XII tienen todos los dientes y huelen bien.

Momentazo: «¡Has venido a por mí!». «Moriría por ti». ¡Aaaaaay!

 

#10 Grease

Lo confieso: he visto Grease hace poco y casi muero de decepción. Maldito el momento en que no me quede con mi imagen adolescente de esa película. Los T-Birds y las Pink Ladies. Olivia Newton-John, con sus treinta añazos, y Stockard Channing, con treinta y cuatro, haciendo de adolescentes. Travolta y el amigo (que, dicho sea de paso, estaba infinitamente más bueno) sacándose un peine del bolsillo cada tres minutos. Y los malotes del instituto aterrorizando a las masas nerds mientras cantan Summer Nights haciendo gestos ridículos con un montón de onomatopeyas.

Expectativas: hombre, pues podemos empezar por un coche que sale volando al final de la peli y ya, a partir de ahí, lo que surja.

Momentazo: la carrera en el canal, claro. Donde haya un hombre dispuesto a morir de forma estúpida, ahí estaremos nosotras sacando el pañuelito para dar inicio a la carrera.

 

Bonus track patrio: Sufre mamón

Yo sé que quedaría de maravilla poniendo a parir a los Hombres G. Pero el caso es que me pirran. Este verano me fui con mis amigas a uno de sus conciertos y nos lo pasamos pipa, además de sabérnoslas todas, claro. Recuerdo un verano en que les dio por emitir las pelis de Hombres G en La 2 por las mañanas y mi mejor amiga y yo agradecimos en silencio que Galicia nos proporcionara mañanas lluviosas en las que sustituir playa por tele. Aquí ya ni voy a hablar de expectativas ni de momentazos. Si aún queda algo de la fan de Hombres G que (seguro) fuisteis en los 80, disfrutaréis de volver a verla. Si no, siempre podéis degustar escenas de calidad como esta pelea, quizá la peor de la historia del cine.

Para finalizar, solo una pregunta: ¿sabéis dónde puedo encontrar a un hombre malote, guapo como Brad Pitt, con el ego desmedido, que me saque de puta, me lo haga mientras modelo un jarrón, le gusten mis imperfecciones, se enfrente a mi familia, gane una carrera de coches ilegal y mate por mí en la Tercera Cruzada? Porque, oye, treinta y cuatro añazos y aún no lo he encontrado.

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Este artículo lo ha escrito...

Abril Camino

Abril Camino (A Coruña, 1980) es licenciada en dos filologías porque una no le parecía suficiente drama. El origen de todos sus problemas está en ser adicta al sol y vivir en Galicia. Optimista... Saber más...