Cómo sobrevivir a un día de piscina

Domingo, 8 de Junio del 2014     |    Por Anita C.

Cómo sobrevivir a un día de piscina

¿Odias profundamente las piscinas atestadas de gente? ¿Exponerte medio en cueros ante una multitud y pasarte el día supervisando que nada se escape de las fronteras que marca tu bikini? O mucho peor: ¿estar rodeada de la típica familia numerosa que monta a medio metro de ti una boda gitana? Aquí tienes un bonito resumen de los peores momentos 'piscineros' que toda mujer tiene que soportar.  

Es curioso que antes de que se acerque marzo, estamos deseando que llegue el veranito, el sol, la terracita con caña y tapa… Pero ¿qué se siente cuando se acerca el momento de apertura de la piscina del barrio? A la mayoría de nosotras nos entran las taquicardias de la muerte sólo con pensar que tenemos que destapar nuestro cuerpo ante decenas de extraños…

Un cuerpo blanco como la leche con detalles en morado…

Un cuerpo, que decidió guardar en sus bolsillos traseros los restos de los cociditos madrileños que te dio tu madre para sobrevivir este invierno…

Un cuerpo sin los beneficios de los Salsa jeans o de un wonder-bra.

En definitiva, un cuerpo real, sin artificios.

Pero esos miedos irracionales, producto de nuestras inseguridades y, que desaparecen en cuanto pones un pie en la piscina al descubrir que Gisele Bündchen solo hay una (y por suerte está quietecita en el catálogo de H&M) son una nimiedad en comparación con todos los tierra trágame que puede sufrir una mujer en la temporada piscinera.

Las mujeres reales no deseamos ser como Gisele Bündchen: nos conformamos con parecernos a su hermana 'la fea'. 

Momentos piscineros traumáticos:

La primera, y más horrible de todas-todas, es aquel momento en el que un hijo de vecino decide hacer la gracia y tirarte al agua sin avisar. Además de zambullirte con la misma elegancia que ‘La Toñi’ y Falete en la edición pasada de Splash (momento inolvidable); lo más probable es que tu bikini tampoco esté preparado para el estilo bomba.

¿Consecuencias? Las braguitas brasileñas terminan en los tobillos y el bandeau a la altura del ombligo. Para colmo, el graciosillo que te empujó no te avisó para coger aire y con ese poco oxígeno que quedan en tus pulmones (¡maldito tabaco!) tienes que poner tu bikini y pechos en orden antes de salir a la superficie. Después de rozar la muerte por ahogamiento (recordemos que es una de las peores experiencias junto a quemarse vivo): ¿quién es capaz de salir a la superficie sexy y divina como las modelos de los anuncios del desodorante Fa? Apuesto a que ni la magnífica Gisele Bündchen. 

 

No te rías, que Toñi no es la única adulta que sigue tampándose la nariz cuando se zambulle en el agua. 

Otra experiencia inolvidable es intentar salir del agua sin utilizar la típica escalerilla. Te vienes arriba y confías en la fuerza de tus no-bíceps para saltar sobre el bordillo, a lo Michael Phelps. Exactamente como lo hacías con 16 años, cuando eras tan ágil como una gacela.  

¿Consecuencias? Tirón en cervicales, luxación de hombro, barrigazo contra el cemento, exposición de tus cuartos traseros al resto de bañistas… En definitiva: humillante y 100% peligroso a ciertas edades.

 

Vas de culo... Si crees que puedes salir del agua con un salto elegante y estudiado. (¡Ojo al pompis superior derecho: a algún bañista se le ha ido la mano)   

El bikini blanco también es un must have de las desgracias piscineras. El que no se transparenta cuando se moja, lo hace cuando se va secando con la exposición del sol. En fin, que debería existir un probador en las tiendas de ropa de baño que incluyera una bañera para comprobar si se transparenta o no. Así, las dependientas no se enfadarían al descubrir, que otra clienta llevaba escondido en el bolso un pulverizador con agua o… una regadera.

En cuanto a los bikinis que regalan en las revistas de moda verano tras verano, ¿qué se puede decir que no sepas ya? ¿Qué el tejido con el que se ha fabricado amenaza con desintegrarse al entrar con el contacto del cloro? ¿Qué la braguita está diseñada para la retaguardia de la Kardhasian mientras que la parte superior le vale a tu hija de 6 años? ¿Qué todos los años picamos como merluzas y compramos la revista con la esperanza de que sea un modelo de Victoria’s Secret?

Si te paras a pensar, quizá nuestro problema es que nunca utilizamos trajes de baños prácticos. Preferimos estar estupendas con bikinis brasileños, bandeaus, trikinis con tal de no sufrir el resto del verano las famosas ‘marcas’. De hecho, si eres madres es probable que te hayas planteado renunciar a la estética y acudir a la pisci con un traje de buzo. Sería la mejor decisión, desde luego.  Las mamás evitaríamos morir de hipotermia después de soportar tres horas sumergidas en agua congelada jugando con nuestro bebé. Con tal de no oírles berrear, no nos importa desarrollar escamas y branquias.

Por otro lado, disfrazadas de submarinistas, no sufriríamos quemaduras solares de primer grado. Seamos honestas, después de aplicar crema solar veinte veces al pequeño, colocarle la gorrita otras veinte, correr detrás de él/ella para que no pise o se mee en las toallas ajenas, ¿quién se acuerda de proteger su propia piel?

Tampoco es fácil para una madre de niños pequeños mantener su dignidad intacta cuando va a la piscina con ellos. No puedes tumbarte bajo el sol metiendo abdomen como en clase de pilates para verte divina. ¡Qué va! Tienes que adoptar posturas denigrantes como ponerte de cuclillas, con el culo en pompa, para ponerle las zapatillas al pequeño; si te tumbas boca abajo él/ella juega a saltar sobre tu trasero; cuando le coges en brazos para sacarle del agua y pilla la clásica pataleta, se engancha de lo primero que pillan: ya sea los tirantes de tus bikini o el relleno de la copa. ¡Qué ricura!

Pero, ¡ojo, mamás! No nos quejemos, porque todo no son desventajas. Ir con los niños a la alberca del barrio tiene su lado positivo: ya no te dan la brasa los chulitos-piscina, ningún/a bañista coloca su toalla a veinte centímetros de la tuya porque quieren echarse una siesta, tampoco los adolescentes (los gritos de tus hijos no les permitiría escuchar las letras tan profundas de Pitbull) y cuando tu bebé se duerme (redoble de tambores)… Puedes relajarte, leer un buen libro, quitarte espinillas durante… veinte miserables minutos. 

Consejo para madres: siempre que vayas a la piscina no olvides invitar a los abuelitos de la criaturita.

 

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Este artículo lo ha escrito...

Anita C.

Anita C. (Madrid, 1974). Redactora freelance de moda y belleza y madre de un niño y una niña. No le da vergüenza admitir, que no lleva nada bien lo de cumplir años, ni pasar todas sus tardes... Saber más...