Dime, dime… ¿qué orgasmo tienes?

Dime, dime… ¿qué orgasmo tienes?

Un reciente estudio llevado a cabo por dos investigadores italianos establece que el orgasmo vaginal y el punto G no existen, una teoría que ya ha empezado a ser refutada por otros profesionales que abogan por darle mayor importancia a toda la zona genital.

 

“Dime, dime ¿qué orgasmo tienes: clitoriano o vaginal?” cantaban Los Berzas allá por los años noventa. Y es que, dónde se origina el orgasmo femenino y por qué ha inquietado incluso a los creadores de la canción “Letra B” que sonaba en Barrio Sésamo, hasta el punto de perder la cuenta de estudios y teorías (que se contradicen entre sí) y que salen cada poco tiempo a la luz sobre qué tipos de orgasmo hay.

Sí, de nuevo un estudio sobre el pobre orgasmo. Y digo pobre porque, no es por nada, pero lleva décadas mareándose con tanto estudio, prueba, contra estudio, teoría, contra teoría; ahora es aquí, ahora es allá; ahora existe el punto G, ahora no; ahora solo hay un tipo de orgasmo, ahora hay dos; ahora... ¡BASTA!

 

Ahá; sí… nos interesa mogollón el contra estudio que nos estáis haciendo.

Desde luego toda investigación científica de cualquier cosa es poca y se agradece el interés por saber dónde tenemos las cosquillas las mujeres pero... ¿podrían dejarnos sentir el orgasmo como mejor nos venga? Gracias. Y es que con tanta investigación y tanto análisis da la impresión de que nos están presionando a conseguir el orgasmo según dicte la teoría del estudio en cuestión y si no te adecúas a ella, es que o bien tienes un problema o bien no es orgasmo lo que tú tienes. Y esto, al final, no hace sino aumentar la presión sobre nuestro cuerpo y nuestras sensaciones, temiendo ser raras por no amoldarnos a la teoría de turno y hasta dudar de nuestro propio placer.

En cuestión de orgasmos deberíamos tener derecho a clasificarlos como nos dé la real gana.

Porque, ¿qué pasa si la Universidad de a saber dónde dice que el orgasmo solo se produce por la estimulación del clítoris pero a ti lo que te hace ver las estrellas y arco iris multicolores es la penetración? ¿O si los investigadores de no sé qué dicen justo lo contrario y afirman que el orgasmo solo es posible mediante la interacción vaginal pero tú te mueres y alcanzas la catarsis solo si hay activación clitoriana? Pues, queridas, no pasa NADA. Creo que es prácticamente imposible sintetizar en una teoría este tema cuando la heterogeneidad de sensaciones que tiene cada mujer es inabarcable. Por no hablar de que, a parte de lo puramente físico, existen otros factores tales como el psicológico, el deseo, la experiencia propia y ajena, las circunstancias personales... Vamos, un sinfín de clausulas por las que el orgasmo femenino puede sufrir variaciones dentro de la misma mujer, pareja y/o contexto. Y ser de campeonato.

 

Tú sigue investigando que yo sigo a lo mío.

Yo no soy investigadora de la Universidad de Ohio, ni soy docta en el tema, claro, pero a parte de lo que me toca, es que este tema de conversación es un viejo amigo en las cenas de amigas, conocidas o compañeras de trabajo, sobre todo cuando sale a relucir con unas copitas de más, así que tengo mi propio estudio súper serio y documentado sobre el orgasmo femenino. De lo que he podido sacar en claro en este mi estudio molón es que cada una somos un mundo y cada una experimentamos el placer de forma diferente. Vamos, que hay mujeres para todo. Las hay que no se explican cómo se puede alcanzar el orgasmo únicamente mediante la estimulación del clítoris como les ocurre a otras y se frustran porque no les pasa. Las hay que se sorprenden cuando otras afirman categóricas que el orgasmo les llega con la penetración y se frustran porque no les pasa.  Las hay que no lo experimentan nunca o casi nunca y están permanentemente frustradas. Las hay que les pasan cosas que no le pasan a ninguna y se quedan extrañadas, sorprendidas y… sí, frustradas. Las hay que llegan con solo un tocamiento adecuado de sus pechos y no se frustran por nada, porque son afortunadas. Las hay multiorgásmicas y que además llegan con cualquier cosa que se les haga y son echadas de la mesa por esquiroles... Por lo tanto, concluyo en mi estudio súper documentado con años de conversaciones entre amigas, compañeras y demás mejunje femenino, que en cuestión de orgasmos todo vale y no hay afirmación categórica posible, más allá de que lo mejor es conocer nuestro cuerpo, saber lo que más nos estimula y más placer nos da y… disfrutarlo. Sin más. El orgasmo es nuestro y nadie tiene que decirnos ni cómo ni dónde lo sentimos o dejamos de sentir.

 ¡Y los listos de ellos nos vienen a decir a nosotras cómo llegamos!

Así que ¿de qué valen en realidad todos los estudios de todas las universidades de Wisconsin del mundo si, al final, cada una llegamos con lo que llegamos y no hay más? Con esto no quiero decir que no se estudie el tema, ojo, nos beneficia muy mucho toda investigación sobre nuestro cuerpo que se haga, pero quizá, viendo que es algo que parece no tener uniformidad y que hay tanta heterogeneidad, se debería dejar de presionar a las mujeres con cómo y dónde debemos sentir el éxtasis porque por mucho que te diga la Universidad de Connecticut, tú vas a alcanzar el Nirvana de la forma que mejor te venga. Y es que, a la postre, el orgasmo no deja de ser la culminación natural de una placentera estimulación física y mental así que… ¡qué más da dónde, cómo o cuándo se tenga!

 
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Este artículo lo ha escrito...

Sara Ballarín

Sara Ballarín (Huesca, 1980). Estudió Filología Inglesa y actualmente trabaja en una empresa multinacional de telecomunicaciones. Adicta a la comida basura, a los zapatos (nunca el tacón es... Saber más...