El Apocalipsis Post-Party

El Apocalipsis Post-Party

Si sufres cada Navidad una invasión de parientes hambrientos y enloquecidos que te dejan tu casa hecha unos zorros vamos a compartir contigo una serie de trucos para arreglar después los destrozos.

Todos los años la misma historia: “Yo lo único que le pido a la Navidad es que nos juntemos todos cada año”, suspira mi madre en medio del jaleo. Y yo me digo: “sí, vale pero ¿por qué siempre nos juntamos en mi casa?”. Y es que da igual que invite a seis, a doce o a veinte personas de mi familia. Al día siguiente de celebrar un evento navideño es como si mi salón hubiera sido el epicentro de un tornado infernal y hay huellas -como de animales- por todas partes, pisadas en el techo y hasta encuentro patatas fritas debajo de los cojines del sofá,  mi cocina parece el escenario de una película de Wes Craven  y ¡no os quiero contar qué cosas encuentro en el cuarto de baño! Con el paso de los años he terminado por hacer de tripas corazón y me enfrento a las cenas navideñas como quien se enfrenta a una invasión bárbara: con una combinación de estoicismo y resignación aderezada por la última moda de tranquilizantes ( y la mejor ginebra que puedo pagar). Afortunadamente, en mi experiencia como anfitriona he ido recopilando algunos trucos para afrontar El Apocalipsis del Día Después que hoy voy a compartir con vosotros. He aquí mi Top Five de problemas y soluciones:

 

EL PROBLEMA: Arañazos en el parquet.

LA SOLUCIÓN: Como la amputación de miembros, piernas, etc. está bastante prohibida en nuestro país y castigada bajo pena de cárcel, hay muy poco que puedas hacer para prevenir este grave problema.  En resumen, no podrás hacer nada por evitar que tus primas se hagan un Harlem Shake en tu salón y arrastren sus taconazos sobre tu parquet. Al dia siguiente, reprime tus deseos de lanzarles una maldición vudú y coloca un trapo húmedo sobre los arañazos. Pasa la plancha por encima de posición de vapor. Cuando este vapor pase al trapo retira la plancha y deja actuar durante un rato. Sellará la madera.

Consigue unas piernas matadoras y asesina el parquet de un plumazo.

 

EL PROBLEMA: Manchas de vino.

LA SOLUCIÓN: ¿A quién se le ocurre darle vino a tus parientes? ¿Es que acaso nadie te ha advertido de que, antes de que puedas hacer nada para evitarlo, tu abuela va a empezar a cantar versiones guarras de los villancicos? Pero ya has sido un incauto y ahora tu alfombra tiene una mancha tan grande que podría pasar por prueba forense en C.S.I. Lo primero que tienes que hacer es dar golpecitos suaves sobre la mancha con papel de cocina, dejando que absorba la humedad que quede. A continuación, utiliza un spray de limpieza en seco (tipo Cebralín), deja secar y retira con la ayuda de un cepillo. También puedes culminar la operación esparciendo un poco de bicarbonato de soda sobre la mancha, dejándola secar y retirando. También la puedes llevar a la tintorería y mandar la factura al culpable de este desastre.

No soporta esas manchas tan difíciles de eliminar. Y está harto de tanto frotar.

Seguro que tu familia te cae bien y son buenas personas, pero en Navidad las órdenes de alejamiento deberían ser más fáciles de conseguir, ¿no crees? 

 

EL PROBLEMA: Todo huele a tabacazo.

LA SOLUCIÓN: Aunque la primera opción que se te ocurra sea abrir todas las ventanas de tu casa y ventilar, existen otras opciones que no te obligarán a pillarte un gripazo  (bastante chunga es tu vida teniendo que limpiar todo este lío, ¿no?). La solución más eficaz, a salvo de catarros, es esparcir bicarbonato con mucho cuidado por los sofás, cortinas y demás textiles. Absorberá los olores y neutralizará algunos ácidos como la nicotina. Déjalo toda la noche y luego pasa bien la aspiradora. Para librarte de otros malos humos te recomendamos que no vuelvas a llamar a tus parientes hasta primavera.

 

EL PROBLEMA: Surcos de vasos en las superficies de madera.

SOLUCIÓN: Tú sí que tienes un problema. Primero, les das vino a tus parientes. Y ahora vas y les das un vaso. Realmente no sé en qué estás pensando, pero llegados a este punto ya hay poco que podamos hacer para evitar que te dejen toda la superficie de tu mesita de café repleta de surcos. Para eliminarlos primero, con un suave estropajo frota el surco con movimientos circulares y con mucho cuidado. A continuación, pon una gota de aceite de nuez en el surco, déjalo reposar 24 horas y frota con un paño para limpiarlo.

Guarda tus posavasos junto a la Lejía Conejo y al bote de Don Limpio. Son igual de eficaces o más.

 

EL PROBLEMA: La plata no brilla.

LA SOLUCIÓN: Acepta ya que vives en el siglo XXI. Sólo a los victorianos y a los enfermos mentales les importa que la plata no brille.

Enviar por WhatsApp

Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...