Kevin Costner, Usnavy, Tigretón y otros nombres del montón

Jueves, 11 de Septiembre del 2014     |    Por Ana González Duque

Kevin Costner, Usnavy, Tigretón y otros nombres del montón

Si vas a tener un hijo, ten cuidado. Poner un nombre es una responsabilidad que cae sobre su cabeza como una losa. ¿Has olvidado a la pobre desgraciada que tuvo que arrastrar el Usnavy toda su vida porque su madre echó un kiki con un marine? ¿O el pobre desafortunado al que le pusieron Kevin Costner de Jesús porque nació un mes después de estrenarse Bailando con lobos?

 

Tengo un paciente en la consulta que se llama Trotski. Fijaos que no he dicho “al que llamaremos” sino que se llama Trotski, así con su “sk” intercalada y todo. Y el infeliz no quemó su casa al nacer ni nada. Simplemente es el hijo de dos padres con mal gusto y tendencias bolcheviques.

Y es que eso de elegir nombre para un hijo es algo que tiene su importancia. No solo es que nos guste el nombre, que sea un nombre del que no se avergüence toda su vida, sino que, además cuadre con los apellidos. Es decir, si te llamas “Mármol” de apellido, le haces la putada del siglo a tu hijo si lo llamas “Pablo”, por muy bonito y sencillo que sea elnombre.

Y es que en los mundos de los Paritorios humanos se me ha quedado más de una vez la sonrisa congelada al preguntar el nombre del recién nacido.

-¿Cómo se llama?

-Leididaiana

Juro por lo más sagrado que fue la respuesta hace tiempo, cuando Lady Di hacía furor, pero escrito así como suena, en plan choni. La mujer que me respondió acababa de condenar a su hija a toda una vida escolar de soportar cachondeo ajeno.

De hecho ( ya sabéis todos lo que me gusta una lista), podríamos clasificar a los “congela-sonrisas” del Paritorio en cinco grupos, a cuál más salado:

  • Los “porque-es-tradición”: Es tradición que el primogénito de la familia se llame Eleuterio Vicente. Y al pobre criajo le cae el Eleuterio Vicente. Para que luego lo llamen “Lute” o “Tito”. Pero no se queda ahí la cosa: como es tradición, cuando crezca, llamará a su hijo Eleuterio Vicente y todos lo llamarán "Eleuteriito".

  • Los porque-no-lo-tiene-nadie: Son aquellos que buscan el nombre en internet, a cual más raro. Para que no haya otro como él. Porque su hijo es único (y además se van a tatuar el nombre al lado del corazón para que no haya dudas). Ejemplos claros: Admayatezca. Existe. Lo prometo. Por lo menos, una.

  • Los porque-yo-lo-valgo: No nos ponemos de acuerdo, cadauno quiere un nombre de su familia. ¿Qué tal si juntamos el tuyo y el mío? Así de Roberto y Alicia, sale Aliberto. Y se lo plantan al niño. Con dos cojones.

  • Los me-encanta-mi-tierra: Son aquellos que eligen un nombre de su tierra aunque vivan en el otro extremo del planeta. Que me parece muy loable, oigan, pero ¿saben que Dácil en Londres se pronuncia “Dócil” y que queda un poco chungo llamar así a una niña que va a vivir en Inglaterra toda su vida?

  • Los porque-está-de-moda: ¿Saben ustedes cuántas Chenoas nacieron hace unos años? Pues eso.

Vamos, que un por favor a la hora de elegir.

Una vez me quejé a mi señora madre por el nombre que habían escogido. Porque ya podía haber sido más original, que das una patada en la tierra y te salen ochenta Anas. Y me respondió:

-Mira, guapa, no te lo quería decir, pero por tradición familiar, te llamas Ana Mamerta.

No volví a quejarme, oigan. Que más vale nombre conocido que originalidad volando.

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Este artículo lo ha escrito...

Ana González Duque

Ana González Duque (Santa Cruz de Tenerife, 1972). Médico anestesista. Bloguera. Friki declarada. Sobrevive a un marido traumatólogo, dos niños y un gato negro. Autora de "El blog de la Doctora... Saber más...