Tíos de cine, citas de terror

Por Puri Ruiz

Tíos de cine, citas de terror

Antes de lanzarte a la piscina con ese chico, descubre si es tu alma gemela averiguando sus gustos cinematográficos. Los gañanazos se ocultan donde menos te lo esperas…

En la disco, en la oficina, en el cole al dejar o recoger a tus hijos, en la parada del autobús o en el parque: da igual dónde te lo encuentres. La cuestión es que te ha mirado, lo has mirado y ha surgido esa cosa que se llama chispita, chispazo, flechita o flechazo. Todo dependerá de si lo que te apetece en estos momentos es un revolconcete sin compromiso o un bodorrio en El Escorial con cincuenta damas de honor. 

Pero antes de dar el paso definitivo hacia el altar o hacia tu colchón (que, oye, es de los viscoelásticos de IKEA y te ha costado un pastón, y no está la cosa para invitar a cualquiera), necesitas una prueba más: lo que llamaríamos LA PRUEBA DEFINITIVA para saber si merece merodear por tus aposentos como su madre lo trajo al mundo (bueno, un poco más peludito) o si más bien sería recomendable ver crecer una seta en otoño antes de iniciar nada con él. 

En vuestro lugar habitual de encuentro (salvo si es la discoteca, a no ser que tengas el superoído de Superman), déjale caer lo mucho que te gusta el cine y pregunta, como quien no quiere la cosa, qué tipo de cine le gusta. Y después, corre a comprobar los resultados en esta lista.
 

SI LE GUSTAN: Las de acción. Seguramente te ha nombrado cualquier peli de Suquenequer (que es como llamamos en mi casa a Schwarzenegger), Steven Seagal o demás fauna más ancha que alta y de ropajes prietos.
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Montado en esa motarra de 10.000 cc, con esa coleta que le congestiona las meninges y los tatuajes tribales, estabas casi segura de que no te iba a dar por respuesta Mary Poppins. Eso sí, las interminables sesiones de gimnasio se notan en todos y cada uno de sus músculos firmes como el acero: de hecho, tiene aproximadamente un 70% más de músculos que el resto de los hombres. Es como el pan integral: está lleno de fibra.
QUÉ HACER: Si estás harta de blanditos que se enternecen viendo nacer una flor, con un espécimen así vas a vivir emociones fuertes. Claro que también vas a sentir mucha vergüenza ajena cuando nombre por orden alfabético todas las llaves de kárate que emplea Bruce Willis en La jungla de cristal…
DIAGNÓSTICO: Si te da igual que en su vida haya leído textos más largos que la contra de las carátulas de Los mercenarios y lo que te apetece es un rollete salvaje, ahí tienes a tu compañero. Lánzate en plancha y disfruta de esa musculatura hasta que te canses. Si además se la piropeas de vez en cuando, lo vas a tener rendido a tus pies más tiempo que el que dura la carrera de Stallone (no lo hagas si no quieres algo serio).

 

SI LE GUSTAN: Las románticas. Obsérvalo bien, porque estos hombres son una rara avis. Lo más probable es que lo haya dicho porque quiere ligar contigo y piensa que tú esperas esa respuesta. ¡Pelota miserable! Claro que puede que diga la verdad, y entonces, ¡horror!
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Ya te decimos que aquí se esconden dos posibles hombres: si te mira el escote como si se le hubiera perdido dentro un billete de 100 euros mientras dice con voz blandurria “mi favorita es Tienes un email”, entonces quiere rollo contigo y lo quiere YA. Si por el contrario alaba como un poseso las virtudes de la buena pareja que hacían Rock Hudson y Doris Day, entonces, créeme: deberías replantearte todas esas señales que malinterpretaste.
QUÉ HACER: Ir juntos a ver una romanticada que esté en cartel y tirarte a la piscina. En medio de la sesión, pon la mano sobre su muslo y ofrécele palomitas. Si lo que coge es el cubo, mal vamos. Si no, tu mano hace siglos que debería haber cambiado de posición. 
DIAGNÓSTICO: En el caso de que la cosa cuaje, piensa que te ha ocultado traicioneramente su verdadero yo (más o menos como hacen el 85% de los hombres cuando quieren ligar). Así que esto va a ser un episodio con final abierto, querida… No podemos decirte mucho más.

 

SI LE GUSTAN: Las de aventuras. Las grandes sagas como El señor de los anillos, Piratas del Caribe o superproducciones como Avatar o Gladiator. O si es de la vieja escuela, te nombrará Robin Hood o Ivanhoe. Puede que se cuele entre todas ellas alguna de animación japonesa. Lo más probable es que, al hablar de ellas, te reproduzca momentos exactos del cruce de sables y las caídas por los peñascos sin escatimar en onomatopeyas: “¡chiuuuuu, plofff, pam, zasca!”.
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Esa camiseta de Legolas con lamparones debería visitar de vez en cuando la lavadora. Al margen de que es un guarrete (pero por necesidad, porque no puede deshacerse de sus iconos), este chico/hombre/señor lleva un niño dentro tan grande con el que toca ejercer de madre más que de novia. 
QUÉ HACER: Es una especie curiosa. Si te aprendes un par de diálogos de alguna de sus pelis, seguramente lo vas a enamorar para los restos. No olvides una entonación perfecta y, si te es posible, canturrear la banda sonora de fondo de tan excelso momento. Aunque eso sí, ¿TE LO HAS PENSADO BIEN?
DIAGNÓSTICO: Puede que en otra vida fueras la madre Teresa de Calcuta o una profe de infantil y haya restos de ADN de tus yoes anteriores vagando por tus arterias. Es la única explicación que encontramos (muy poco científica, por cierto) al hecho de que te hayas podido fijar en un tío que, tenga la edad que tenga, tiene 20 años mentales menos que tú.

 

SI LE GUSTAN: Las de superhéroes. De niño coleccionaba todos los tebeos de la Marvel y DC Cómics que llegaban a su barrio, y de adulto… De adulto ha llegado a pagar millonadas por alguna rareza. Desde que comenzó esta moda de adaptar, uno detrás de otro, todos los cómics habidos y por haber, da gracias al señor. Al señor productor, queremos decir.
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Si has visitado su casa, ha escondido los cómics como el que esconde un manojo de revistas porno. Se siente culpable de su infantilismo atroz, está claro. Sin lugar a dudas, te aseguramos que bajo el traje oculta una camiseta del Capitán América y que lleva calzoncillos de The Hulk, de los de H&M. Aunque puede que ya lo sepas porque los lleva por fuera. Como Superman.
QUÉ HACER: Mientras no esté demasiado mediatizado por sus amiguitos imaginarios y te invite a sobrevolar Metropolis agarrada a su espalda o pretenda hacerte creer que su viejo Renault Clio es un batmóvil, no vas mal. Intentará convencerte de que se esconden grandes pensamientos filosóficos bajo los guiones más insulsos que has podido imaginar en tu vida, y la culminación llegará cuando te recuerde que Thor es un dios de la mitología vikinga. Será entonces cuando te den ganas de aportar algo a su legado y hacerle lucir, metafóricamente, un tocado como el del rubio héroe del martillo.
DIAGNÓSTICO: Similar al de los amantes del cine de aventuras, solo que con este ejemplar te va a tocar aguantar más de una llantina como le dobles sin querer las esquinas de su colección de rarezas de la Marvel. Lo vuestro tiene menos futuro que una secuela de Daredevil.

 

SI LE GUSTAN: Las de terror y suspense. Se sabe de pe a pa las sagas de Saw, Viernes 13 y hasta es uno de los privilegiados que vio en dura pugna a Predator viéndoselas contra el asqueroso de Alien. Un chico, en fin, obsesionado con los gritos y la sangre. Uy. 
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Nunca te lo encuentras; es él quien te aparece por la espalda y te da un vuelco el corazón. Tanto susto junto ha desarrollado en él una personalidad macabra que no puede frenar ni cuando tiene ante sí a la chica de sus sueños. En Halloween, procura que su presencia te pille lejos: celébralo en el continente de al lado, a poder ser.
QUÉ HACER: Ante todo, tomarte la tensión. Si eres normotensa o hipotensa, adelante. Si no, no olvides las pastillitas de nitroglicerina para ponértelas bajo la lengua cuando quedes con él o, en el mejor de los casos, lanzarle un par a los pies para que le estallen cerca y sepa con quién se juega los cuartos. 
DIAGNÓSTICO: Perfecto si eres de esas mujeres a las que la montaña rusa del parque Warner se les queda pequeña. ¿Amas el puenting, la caída libre, los accidentes de helicóptero? Entonces, tu vida a su lado será como un cuento de Jasons.

 

SI LE GUSTAN: Los musicales. Desde Brigadoon a Chicago, pasando por Cabaret, Moulin Rouge y All that Jazz, este chico es una banda sonora con patas que pondrá alegría en tu vida si (y solo si) sus favoritos NO son los de Barbra Streisand. Si fuera este el caso, mejor preséntale a tu amigo.
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Va cantando por la calle, se ha presentado cinco veces a los castings de Operación triunfo y seis a los de La Voz, lo cual es meritorio porque solo tiene dos ediciones. Aún no te explicas cómo te puede seguir gustando después de aquel día en que caían cuatro gotas y se subió a una farola para, a continuación, hacer el gorrino encima de un charco que resultó ser la meada de un perro. Pero el amor es ciego, chica.
QUÉ HACER: Siempre y cuando no sea seguidor de la Streisand (para lo cual ya te hemos dado nuestra mejor sugerencia), unirte a la fiesta. Quizá termines hasta la coronilla de hacerle los coros en la versión de Your Song de Ewan McGregor, pero el tiempo que dure tu vida va a transcurrir en un universo paralelo: ¿quién no ha querido obtener, en respuesta a una pregunta cotidiana, una canción y una coreografía perfectas surgidas de la nada?
DIAGNÓSTICO: Azucarado. Si eres más de patatas fritas que de chuches, igual con este chico la cosa no funciona. Piénsatelo bien, porque estoy segura de que te pedirá matrimonio con un flashmob de Bruno Mars en el que no faltarán tus vecinos y hasta el panadero.

 

SI LE GUSTA: El cine de autor. Te ha nombrado varios títulos de cintas (sí, son cintas, no pelis, ¡por favor!) sin que seas capaz de reconocer ninguno ni, por supuesto, el nombre de cada miembro del equipo técnico, empezando por el director y terminando por el foquista, que recita de memoria incidiendo en “la aportación creativa de cada uno de ellos al producto final”. Puede que a ti no te suenen, pero en cualquier Unidad del Sueño de cualquier hospital del mundo las conocen a la perfección: llevan décadas usándolas en sus terapias.
LO PODRÍAS HABER SOSPECHADO PORQUE: Se ha quedado anclado estilísticamente en los años sesenta del viejo París. Va vestido como los perroflautas de entonces: vaquero raído, jersey dado de sí (mucho mejor si asoma algún agujero) y fular costroso con el que no envolverías ni las caquitas del perro. Puede que gaste barbotas y gafas de pega (de las que no tienen graduación). Cuando habla, sienta cátedra, y mira con desdén a quienes se quedan bizcos oyendo cosas como RandeAkiraKurosawa o Loscuatrocientosgolpesdetrifó. Al final de la escapada, película llena de tijeretazos e incongruencias que haría bostezar a Pocholo en plena fiestuqui, es para él una obra maestra del cine moderno.
QUÉ HACER: Puede que estés en una de esas fases de “alimenta tu intelecto y no tu estómago” que nos dan a todos de vez en cuando. Proponle una exposición (nada de El Prado o el Reina Sofía: busca la galería más apartada que conozcas) o, si este plan te pilla lejos, una sesión de teatro independiente (esto es, un par de amigos tuyos que hacen soirées en su buhardilla los domingos a la hora de la merienda). Se sentirá extasiado y pensará que aún no eres un caso perdido.
DIAGNÓSTICO: Nos remitimos al párrafo anterior. Está claro que si te has fijado en él, lo que dé de sí en la cama te va a dar igual, porque te va a argumentar cada gatillazo como si fuera la tesis de final de carrera. Te da lo mismo: tú lo que quieres es alguien que te ayude a dormir, que llevas una temporadita que ni melatonina, ni dormidina, ni nada. Y con estas chapas y un par de pelis de Satjayit Ray, te pones al día. Si te funciona, pásanos el teléfono, plis.

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Este artículo lo ha escrito...

Puri Ruiz

Puri Ruiz (Madrid, 1968). Periodista nacida en la capital pero arrastrada hasta el sur gracias a una ola molona que me dejó una pareja alucinante y una hija maravillosa. Fuera de ellos, que son mi... Saber más...