Plan de vacaciones: del País de las Maravillas a Macondo pasando por la Tierra Media.

Las vacaciones de unos son el infierno de los otros

Plan de vacaciones: del País de las Maravillas a Macondo pasando por la Tierra Media.

Vacaciones, de lejos suenan cuál canto de sirena y de cerca son tan peligrosas como ellas. Terminan devorándote mientras te hacen creer que estás disfrutando de ello. Y es que hay una cosa que debes tener clara desde ya: las vacaciones son para los niños, igual que lo son El Ratoncito Pérez, Los Reyes Magos y Papá Noel… Crece de una vez, por favor.

 

Vacaciones, esa palabra que todo el mundo espera con ilusión y que, la gran mayoría de las madres trabajadoras, (he estado a un tris de eliminar el adjetivo de la frase porque en la definición de madre ya entra el término) me entenderán cuando digo que a mí me dan miedo. Sí, así, como suena. En ocasiones veo vacaciones y me da el yuyu. Tanto que me mantiene despierta por las noches, temiendo que me sorprendan con la guardia baja y me coman de un bocado.

Porque seamos francos, a todos nos molesta tener que madrugar todos los días  para llevar a los peques al cole, sacar al perro a pasear, alimentar a la gata que llora desde las seis de la mañana porque tiene hambre, para ir al trabajar (esto jode más).

Sea como sea antes de las ocho de la mañana cualquier madre normal está en pie o a punto de estarlo. Y si madrugar en un día normal ya toca las narices, madrugar en vacaciones repatea el hígado a lo Prometeo.

Y es que se supone que las vacaciones son para disfrutar de tiempo libre, para relajarse, para no hacer nada o lo justo… No obstante, intenta no dar ni chapa con un terremoto, con ganas de jugar, en casa y luego me cuentas qué tal te ha ido el experimento.

En vacaciones olvídate de leer ese libro que llevas deseando tener tiempo que poder dedicarle. Olvídate de la película que has estado esperando como agua de mayo porque te vas a quedar con las ganas. En lugar de libros vas a leer cuentos hasta que la que se quedé dormida en la cama seas tú. Y olvídate de ver cine de autor, musicales, o cualquier género que te guste especialmente porque vas a devorar películas de Disney hasta que termines por aprenderte los diálogos de Frozen (palabrita que yo me los sé de carrerilla y, de vez en cuando me escuchó a mí misma cantando Suéltalo, suéltalo cuando el perro se hace con mi mejor zapato de tacón)

En ocasiones veo vacaciones y me cago de miedo

Las vacaciones son para los niños, tú ya eres mayor para eso. De hecho son la gran mentira del siglo XXI, a no ser, claro, que te puedas permitir ciertos lujos: niñeras, chóferes, cocineros…

 

Las vacaciones son para los niños, y para los maestros, profesores… Que consiguen librarse de sus alumnos durante unos días. Los demás vivimos con la ilusión de que existen mientras nos acojonan las pseudo vacaciones.

 

De hecho las fiestas son tan perjudiciales que la mayoría de los divorcios, e incluso de los suicidios, se dan en fechas festivas: vacaciones de verano, Navidades... Cuanto más importantes sean estas, mayor es el número de incidencias que se suceden.

Quiero estar loco y hacer locuras, y dejar de tener pesadillas con las vacaciones. ¡Decidido! Este agosto me piro al País de las Maravillas.

Sin duda estos datos dan qué pensar y que conste que no os lo cuento por asustaros sino para que estéis prevenidos.

Y luego está el hecho de que necesites vacaciones para recuperarte de las vacaciones anteriores porque las primeras te dejan tan agotada que eres incapaz de pensar en volver a la rutina de los madrugones, que dicho sea de paso, tú no has dejado de sufrir, pero que desde ese punto de vista de regresar a la actividad se ve de otro modo. Como si de verdad hubieras podido relajarte y relegar las obligaciones por unos días.

En definitiva es importante asimilar cuanto antes que las vacaciones son como las meigas, haberlas haylas (aunque muy pocos pueden afirmar haberlas visto, y seguir pareciendo cuerdos)


 

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Este artículo lo ha escrito...

Olga Salar

Olga Salar (Valencia, 1978). Se licenció en filología hispánica porque era la manera más sencilla de engañar a su madre: su progenitora pensaba que se estaba sacando una carrera mientras ella... Saber más...