Los nutricionistas son más insaciables que Nacho Vidal

Los nutricionistas son más insaciables que Nacho Vidal
Viernes, 27 de Marzo del 2015     |    Por Rebeca Rus

Los nutricionistas son más insaciables que Nacho Vidal

En Glup Glup sabemos que lo de “5 al día” es impepinable. Y aunque hemos insinuado la palabra “pepino” en la primera frase, no nos estamos refiriendo al sexo. Nos referimos a cumplir con nuestra ración diaria de vitaminas y antioxidantes en forma de pepino, lechuga, tomates, fresas... Pero ahora que los profesionales de la salud se han puesto serios y nos confirman que ni siquiera cinco piezas de fruta y verdura al día son suficientes, la cosa se pone chunga de verdad.

Os mentiría si os dijera que no me gusta la fruta y la verdura. De hecho, soy una persona que podría vivir perfectamente a base de ensaladas a mediodía y que disfruta una visita a un restaurante vegetariano tanto como otra a El Asador Donostiarra. Pero me acabo de enterar de que, incluso yo que soy bastante fan, no estaba haciendo lo suficiente y que tengo carencia de frutas y verduras en mi vida. Lo de “5 piezas al día” es cosa del pasado. Insuficiente. Un error. Una falacia. El acabose. Ahora si quieres estar sano, vivir un mogollón de años, tener la piel y la dentadura radiantes y acostarte todas las noches con la tranquilidad de que al menos “tú has puesto todo de tu parte” tienes que tomar “7 al día”. ¡Siete! Y no vale tomarlos de cualquier manera. No. Los expertos nos recomiendan que además haya mucha variedad. De todos los tipos. De todos los colores. De todas las formas.

Los nutricionistas nunca recomiendan tomar un botellín de Mahou diario con una ración de bravas. Con el bien que nos hace a todos. 

Chúpate esa.

Como si nuestra vida no fuera ya suficientemente complicada, como si ya no tuviéramos que hacer el pino-puente para llegar a cubrir con todos los frentes que tenemos abiertos, ahora me tengo que preocupar de introducir siete tipos de verduras y frutas diferentes en los menús de cada día. Si me hubieran pedido hacer un sudoku con una venda en los ojos habría tenido más posibilidades de éxito.

Ni aunque nos pusieran así las verduras a diario lograríamos comernos todas las que nos piden.

Para que os hagáis una idea de lo que esto supone, analicemos los pasos que deberíamos seguir si estuviésemos dispuestos a llevar a rajatabla la recomendación de los profesionales de la salud de comer “7 al día”:

    PASO 1: Encaminarnos a la frutería con un nuevo objetivo en la vida: gastarnos una pasta gansa en comprar todo tipo de cosas de colorines monísimas, incluso las que nunca nos habíamos atrevido a comprar como una romanescu (que parece un cruce entre un alien y una coliflor, pero también podría pasar por un centro de mesa moderno). Y como lo vamos a hacer muy bien, nos vamos a llevar hasta remolacha cruda y rabanitos. Y unos arándanos también.

    PASO 2: Subir todas esas verduras y frutas tan cuquis a casa, suspirar de satisfacción porque hacen un collage precioso de colores y texturas extendidas en tu encimera y, a continuación, cabrearnos un montón porque es imposible meterlas a todas a la vez en el frigorífico. La mitad acabarán en una bolsa en el tendedero.  

    PASO 3: Mirar todos los libros de cocina que tenemos en casa y cotillear por internet para hacernos un planning súper explícito de todos los platos que vamos a hacer y cómo nos van a permitir combinar todas esas verduras estupendas. Terminar descubriendo que si quieres cumplir a rajatabla lo de “7 al día” tendrás que customizar las recetas e improvisar un poquito.

    PASO 4: Servir en tu casa la cena de verduras sanísimas que has improvisado e iniciar la III Guerra Mundial con tus hijos (y en muchas ocasiones, tu pareja) porque nadie quiere comerse nada de lo que hay en los platos.

    PASO 5: Pasarte los dos días siguientes comiendo ensaladas rarísimas, más parecidas a los restos que alguien ha barrido detrás de la desfile de Carnaval que a una gama amplia de verduras y frutas. Acabar aborreciendo todo, empezando por los doctores que dicen cosas y terminando por la Humanidad en su conjunto y tu familia (por no querer acompañarte en esta cruzada).

    PASO 6: Encontrarte a los seis meses que los arándanos se te olvidaron en el cajón de tu nevera y que han pasado del estado de fosilizados a convertirse en algo parecido al vino. Lo mismo está rico. Lo mismo no. Yo no intentaría averiguarlo.

En resumen, has fracasado. Hemos fracasado. Pero queridos, la misión era imposible de veras. Nadie tiene tanto tiempo como para estar confabulando cómo combinar sus verduras. ¿O sí?

Demostrado: ponértelo en la cara sólo sirve para que parezcas idiota. Y además, no funciona igual de bien.

La verdad es que yo era muy acérrima a este asunto. Incluso me reía de ellos en artículos como Cinco razones para no hacerme súpermodelo. Pero ahora que lo he probado, he descubierto que tomar batidos asquerosos de color verde es una forma muy sencilla y rápida de tomar al menos 4 o 5 de las verduras y frutas que nos piden los expertos en salud. Y en el fondo no están tan asquerosos. De verdad. Y si ya sabes un poco de propiedades de los alimentos puedes combinar los ingredientes para que te ayuden en algunos momentos puntuales o ante problemas de salud. Como por ejemplo, estos cuatro que me acabo de inventar (o puede que los haya copiado de algún sitio en internet):

 

El Anti-Catarro. Para 2 personas con mocos.

El jengibre te ayuda a mejorar tus digestiones, el pomelo combate los catarros y la calabaza es anti-inflamatoria.

Sólo tienes que triturar 100 gr. de calabaza sin semillas, pero con la piel, y en trocitos con un pomelo pelado, un pequeño trozo de jengibre pelado, 2 tallos de apio y sus hojas.

 

El Anti-Estrés. Para 2 estresados.

El plátano tiene tritopfano, un anti-depresivo natural, y potasio, que ayudan a equilibrar el sistema nervioso, las espinacas con su magnesio ayudan a desacelerar tu organismo y los frutos rojos te levantan el ánimo.

Sólo tienes que triturar un plátano con un puñado de frutos rojos, otro puñado de espinacas, una cucharada de pipas de girasol y 200 ml. de leche de almendras o arroz.

 

El Anti-Picoteo. Para 2 ansiosos.

Un batido que combate tus ansias de azúcar y te llena gracias al bajo índice glucémico de los frutos rojos y la canela, que ayuda a controlar los picos de azúcar.

Mezcla una taza de moras, otra taza de fresas, 1 taza de lechuga picadita, 8 almendras, una cucharada de postre de semillas de lino, otra cucharada de postre de canela y 200 ml de leche de almendras.

 

El Anti-Madrugones. Para 2 perezosos.

Cuando necesitas reunir la fuerza suficiente para salir de casa, nada con el jugo del hinojo, tradicionalmente usado como tónico para llenar el cuerpo de endorfinas buenas para tu cerebro.

Sólo necesitas triturar 3 bulbos de hinojo, 1 pepino, 1 manojo de espinacas, 1 trocito de jengibre pelado, ½ manzana y 5 zanahorias.


NOTA FINAL: Este articulo fue escrito después de que Rebeca Rus se zampara una hamburguesa con queso en la que, por supuesto, había introducido tres rodajas de tomate y un par de hojas de lechuga. Dos raciones de Verdura. Y a media tarde, picoteó un arándano que había en la nevera. 1 ración de fruta. 
 

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Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...