Hablemos de pechos

¿Nos acompleja nuestro pecho?

Hablemos de pechos

Todas tenemos unos, pero parece que ninguna estamos contentas con los que nos han tocado en esta vida. Hoy en Glup Glup hablamos a fondo de pechos, pechotes, tetas, tetitas, tetazas, ubres... y sobre todo, del complejo que sufrimos por su culpa sea cual sea su forma.

 

Todavía recuerdo como si fuera ayer el primer día que llevé sujetador al colegio. Qué vergüenza pasé cuando el gracioso de turno se dio cuenta y me pilló la tira por encima de la camiseta para estirarla y rebotarla contra mi piel. Y encima los sujetadores de entonces eran todos como armazones medievales de un color carne que sólo hubiera llevado tu abuela sin inmutarse. Daba igual la edad que tuvieras, aquello era algo que no querrías enseñar ni muerta. Y sin embargo, todas mis compañeras se morían de envidia por llevar uno como el mío y me decían que yo tenía una suerte bárbara por lucir aquella condena. Pero es que todo lo relativo al mundo del pecho femenino es así. Puritita contradicción.

Toda la adolescencia esperando unos pechos y toda una vida para ponerles un sinfin de pegas.

Da igual cómo sean las tetas que te han tocado en suerte… tú siempre querrás las otras. Las del otro extremo, las de tu amiga o las de tu peor enemiga (que por eso tiene mejores tetas que tú). Y la otra estará fastidiada porque las suyas son justo lo opuesto de lo que ella esperaba que fueran. Y así una y otra vez hasta la extenuación. Y si no repasemos las tipologías y ya veréis que todas están llenas de contras:

 

SI LAS TIENES DEMASIADO PEQUEÑAS

Las tetas pequeñas son una cruz para la mitad de la población femenina, que suspira por tener algo más de sustancia en la parte superior o, al menos, no perder la competición cuando se sienta en el Metro al lado de un señor muy gordo y con más pechonalidad que ellas. Los inconvenientes de tener las tetas como dos huevos fritos son muchos y variados: todos los tops te quedan huecos, tienes que comprarte los bañadores en la sección infantil y si te pones un vestido con escote princesa corres el riesgo de que se te caiga en medio de la calle.  Los wonderbra y los sujetadores con relleno parecían ser la solución a tu problema, pero muchas veces te sientes como si fueras un Kinder Sorpresa, sólo que la sorpresa nunca le hace gracia a nadie.

 

Muchas amigas mías tenían miedo de que cuando se quitaran el Wonderbra les dijeran "Goodbye, Girl".

 

SI LAS TIENES DEMASIADO GRANDES

Tener las tetas grandes parece la panacea a todos tus problemas en opinión de algunas, pero os puedo asegurar que tiene pocas ventajas y sí muchos inconvenientes. Y si no, por ejemplo, probad a correr detrás del autobús con una talla 95F sin dos sujetadores encima ni nada de lycra rodeando la zona sensible. Lo más probable es que acabes con una contractura (si no has matado a algún viandante de un tetazo incontrolado). Las tetas grandes te obligan a comprar siempre bañadores dos o tres tallas más grandes que la tuya, te hacen parecer mucho más gorda (o un clon de Demi Roussos si te pones un top suelto) y convierten una simple camiseta gris clásica en la vestimenta de un putón verbenero. Por no mencionar las contracturas. Aunque si eres una señora mayor que viaja a la capital con mucho dinero para comprarte un traje de madrina, son muy prácticas para guardar una fajo de billetes en su interior.

 

SI LAS TIENES DEMASIADO TIESAS

Unos pechos demasiado puntiagudos te pueden meter en un problema si viajas a menudo en transporte público o te mueves entre multitudes. Incluso pueden ser utilizadas en tu contra, como prueba incriminatoria, si te juzgan por asesinato (no sé cuánta gente ha podido morir por un tetazo en el ojo, comprobad este dato). Además, ese tipo de pechos siempre llega a los sitios cinco minutos antes que tú ¡y a saber qué cosas habrán dicho de ti antes de que tú hayas cruzado la puerta! En definitiva, las tetas tiesas sólo tienen sentido si vives en los 50 y te llamas Jane Russell.

Hola, soy Jane Russell y voy armada.

 

SI LAS TIENES CAÍDAS

Este tipo de tetas pueden acomplejar mucho, a no ser que vivas en una tribu perdida en el Amazonas y te importe todo un pimiento (un pimiento como la forma de tu tetas). Da igual los ejercicios que practiques, ellas se han rendido ante Newton y la ley de la gravedad.

Espero que no se ponga de moda nunca, jamás, en la vida,...

 

Podría pasarme horas desarrollando diferentes tipos de tetas, pezones y aureolas y encontrando motivos para protestar: tetas redondas, tetas picudas, tetas con aureolas del tamaño de una galleta María, tetas con pezones saltones (tan peligrosos como las tetas puntiagudas), tetas independientes, tetas arrejuntadas, tetas tipo tsunami, las tetas de Kim Kardashian… y junto con ellas, a una mujer protestando porque son de esa manera y no de otra.  ¿Pero qué nos pasa? ¿Es que acaso queremos estar todas cortadas por el mismo molde? ¿Es que acaso hay una norma no escrita de cómo tienen que ser nuestros pechos, las medidas, las formas, etc.? ¿Qué nos acompleja tanto? ¿O es que no os habéis dado cuenta de que a nuestros chicos les gustan las nuestras, sean como sean? 

EN CONCLUSIÓN, da igual su forma, tamaño, color... tus pechos son los mejores que puedes tener, los tuyos. Y molan.

 

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Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...