Yo soy Jane Eyre, y tú también

Yo soy Jane Eyre, y tú también

¿Estás cansada de aguantar tonterías? ¿Tu vida laboral parece una tragedia griega y necesitas tomártelo todo con mejor humor? No hagas ninguna tontería, conviértete en Jane Eyre y saldrás adelante. 

Estos últimos meses mi vida profesional se ha parecido más a una película de terror de los setenta que a otra cosa: mucha sangre, malos diálogos y escenas escabrosas. Me han ofrecido el “honor” de traducir sin cobrar, me han dicho que tendría que escribir “peor” si quiero vender más y me han sugerido que invierta más tiempo en colgar fotos de tipos cachas en las redes sociales y menos trabajando los personajes de mis novelas o escribiendo artículos. Ah, sí, y también me han dicho que no me enfade demasiado por los miles de descargas piratas que sufren mis historias. Genial, ¿no?

Iba a escribir un artículo contándote cómo nos afecta realmente la piratería a los escritores pequeños como yo y cómo están recurriendo a este argumento las editoriales para pagar cada vez menos (o no pagar) a sus autores y a sus traductores, pero al final he decidido no hacerlo. Lo de la sugerencia de “escribir mal para vender más” creo que me lo reservo para más adelante.  

¿Quieres saber por qué he cambiado de opinión? Por Jane Eyre.

Es a Jane a quien tienes que darle las gracias por haberte ahorrado un artículo que sin duda habría estado cargado de amargura. ¿Y sabes cómo lo ha logrado Jane? Pues sencillamente siendo Jane.

Voy a contarte qué pasó exactamente (te prometo que si llegas al final del post todo esto tiene sentido, más o menos). Estaba sentada en el ordenador escribiendo acerca de la piratería, releyéndome los distintos artículos que encontré sobre el tema; algunos con datos reales y otros llenos de chorradas, cuando vi el libro de Jane Eyre. Hace unos días me lo auto regalé y todavía lo tenía encima del escritorio. Es este, no me digas que no es precioso.


 

Mis manos cogieron el libro sin pensar y empecé a ojearlo. Confieso que leí Jane Eyre hace años, cuando estudiaba traducción, y que no había vuelto a leerlo, así que le eché un vistazo. Sólo iba a descansar unos minutos, te lo prometo, pero al final pasaron unas cuantas horas. Y al terminar recordé porque los libros siempre han significado tanto para mí: porque son capaces de hacerme reaccionar. Y reaccioné y comprendí que soy Jane Eyre. Y tú también.

No voy a explicarte la novela, ni a hacerte una crítica literaria, voy a contarte qué haré ahora que Jane ha vuelto a mi vida.

La vida según Jane:

  1. La próxima vez que alguien te sugiera que tu trabajo no vale nada clasifica a esa persona de ignorante y deja de tener relación con él. Si no te valora, ¿de qué te sirve trabajar con él?

  2. No pierdas el tiempo almacenando viejos resentimientos en tu interior. La vida es demasiado corta como para llevar una lista de viejas ofensas.

  3. Ser distinto está bien, muy bien en realidad.

  4. Sigue luchando por tus sueños. Si quieres escribir, escribe y no dejes que nadie te diga lo contrario. Y no pierdas el tiempo en tonterías. Si quieres bailar, baila.

  5. No cedas ante los abusos.  

  6. Defiéndete.

  7. No te dejes intimidar; tú vales mucho.

  8. Sabes lo que quieres, sé sincera contigo misma y no lo niegues.

  9. Eres lista, no disimules.

  10. Tienes sentido del humor, utilízalo.

Jane es valiente, inteligente, decidida y auténtica, no se deja derrotar por el destino y hace todo lo que es necesario para ser feliz y salir adelante. Es una protagonista brillante y toda una inspiración, y probablemente tenga las mejores frases de la historia.

Me despido con una de mis escenas preferidas, una conversación entre la pequeña Jane con el director del internado:

“-No hay nada más triste que ver a un niño malo -dijo- y peor todavía, a una niña. ¿Sabes adónde van los niños malvados cuando mueren?

-Van al infierno -fue mi respuesta rápida y ortodoxa.

-Y ¿qué es el infierno? ¿Puedes decírmelo?

-Un pozo lleno de fuego.

-¿Te gustaría caer en ese pozo y arder para toda la eternidad?

-No, señor.

-¿Qué debes hacer para evitarlo?

Pensé un momento y, cuando por fin contesté, mi respuesta fue menos ortodoxa:

-Debo mantenerme sana y no morirme.”


(Charlotte Brontë escribió Jane Eyre en 1847 y está considerada por muchos como una de las novelas precursoras del feminismo. Si no la has leído, te aconsejo que salgas corriendo a buscarla. Y sí, hace unos años hicieron una película con Michael Fassbender, así que no tienes ninguna excusa para no verla.)

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Este artículo lo ha escrito...

Anna T. Casanovas

Anna T. Casanovas (1975, Calella) Es la mayor de una familia de seis hermanos que, junto con su marido y sus dos hijas son su mayor fuente de inspiración.

Estudió Traducción e... Saber más...