¿Qué hacer una noche de insomnio?

¿Qué hacer una noche de insomnio?
Viernes, 12 de Junio del 2015     |    Por Sara Ballarín

¿Qué hacer una noche de insomnio?

Tener noches de insomnio esporádico puede ser algo desquiciante y estresante o una oportunidad para hacer todas aquellas cosas que no te dan tiempo durante el día. Y es que, a veces, los días sí tienen más de veinticuatro horas.

Yo lo de pegarte una noche sin dormir porque las ovejitas andan de jarana mental no lo llevo del todo mal. Me refiero a esas noches en las que, por lo que sea, te desvelas y ya no le pillas el punto a Morfeo, no porque haya un problema constante de insomnio que, entonces sí, es desquiciante a más no poder, o porque algo realmente grave y doloroso te tenga en vela; no. Simplemente, noches que por un ruido que has oído o porque tu cabeza quiere marcha, te quedas contando ovejas hasta que estas se quedan dormidas mientras tú sigues intentándolo. Y son estas noches las que digo que no vienen tan mal porque, al fin y al cabo, los días se nos hacen cortísimos y no encontramos horas para hacer todo lo que queremos así que unas horas más para poder vaguear siempre vienen fetén. Eso sí, al día siguiente que se prepare el termo de café a recibir cantidades ingentes de cafeína, porque las ojeras, el cansancio y la ralentización mental van servidas. Es como una resaca por no descansar y darle a la mente más tute de lo normal. Pero, ¿qué se puede hacer cuando apagas la luz de la mesilla y ves que pasan los minutos y horas y tus ojos están más abiertos que los de Oliver y Benji? Pues aquí algunas ideas.

¡Que comience la fiesta!

Leer.

Parece un clásico pero es muy efectivo. Si el libro en sí es un tostón, te entrará el sueño y acabarás pronto con lo de contar ovejitas. Y si no lo es, habrás aprovechado el tiempo en hacer algo para lo que no siempre tenemos todo el tiempo que quisiéramos. Con el plus de que la lectura te hará olvidarte de aquello que no te deja dormir y desconectarás de preocupaciones cotidianas. Ya veis, todo son ventajas, amigos.

Ver esa peli...

… de la que tu pareja no quiere ni oír hablar. Tienes toda la noche por delante para deleitarte en esa película que tanto te gusta ver una y otra vez, o esa otra que nunca has visto. Además, es  genial ver una película molona en pareja o con amigos, pero disfrutarla en solitario tiene un encanto único y genuino porque nadie te interrumpe, nadie te spoilea, si has de llorar, lo haces sin remilgos e interiorizas mejor el mensaje cinematográfico. El cine en soledad es un placer que no siempre podemos tener. Y, además, como tu mente se relajará, el sueño llegará a ti nada más veas en la pantalla «FIN».

Escuchar música.

Parece una tontería pero ¿cuándo fue la última vez que te tumbaste en la cama con los auriculares puestos a, simplemente, escuchar la música que te gusta y dejar tu mente divagar sola? Seguro que decenios porque es una de las cosas para las que nunca sacamos tiempo. Sin embargo, no hay nada más relajante, inspirador y buen rollero que escuchar música por el puro placer de escucharla. Pensar en sus letras, dejarse llevar por el ritmo... todo un mundo de sensaciones. Eso sí, a ver si te vas a venir arriba con tu selección musical y la liamos pardísima haciendo una mini fiesta improvisada con quejas de vecinos incluida, ojito.

Tu afición secreta.

Como puede ser los programas nocturnos de horóscopos, de juegos estúpidos que nadie gana pero te atrapan en pantalla, montar maquetas de mini barcos o ver la Teletienda en bucle non stop. Vives al límite con tus aficiones, ¿eh? Pero tranqui, todos tenemos estas cosillas secretas que jamás sacarías a la luz pero que, con nocturnidad y alevosía, disfrutas en total y absoluta libertad. Así que aprovecha para ponerte a Sandro Rey sin límites y recréate en tu espiral de diversión clandestina.

Tú y yo lo vamos a petar esta noche, muñeca.

Escribir.

Ya sea porque te gusta hacerlo o no, poner sobre el papel aquello que nos preocupa suele ser una de las mejores terapias para que el mal rollo desaparezca. Cuando escribimos lo que sentimos a modo de diario, estamos sacando y deshaciendo el embrollo mental que llevamos encima y, además, cuando lo lees en perspectiva te das cuenta de que en general no es para tanto. Vamos, que te ayuda a analizar aquello que te perturba y sacarlo del cúmulo de preocupaciones que llevamos encima. Un clásico básico, creedme.

Internetear.

Lo que viene siendo perderte en la red sabiendo que la noche es joven y que nada te va a interrumpir. Desde la última colección de sandalias de Jimmy Choo al blog de Perez Hilton, pasando por las fotos de esos famosos a los que admiras, prensa o YouTube, navegar en la red sin tiempo límite también es un placer del que no siempre disponemos tiempo. Eso sí, te aconsejo que dejes la tarjeta de crédito alejada de tu ser porque el aburrimiento, el insomnio y las webs de compra online suelen casar demasiado bien y luego te llegan a casa paquetes sospechosos que ni recuerdas haber comprado pero... sí, lo hiciste. Arrea con las consecuencias, que yo ya te lo advertí.

Actividades varias.

Bien, has hecho todo lo anterior y nada funciona. Sigues teniendo los ojos de un búho y encima la mente te va a mil por hora porque está híper activa con tanta televisión, música y navegar por la red. Así que piensas que necesitas hacer algo que te canse físicamente y te baje el subidón pero claro, no te vas a ir a correr o ponerte a hacer flexiones en el suelo del salón. Que si quieres, adelante, eh, pero queda raruno. Sin embargo, puedes hacer otras pequeñas actividades como ensayar maquillarte el eye liner, algo para lo que jamás encontramos tiempo y luego parecemos un oso panda con rabito hacia arriba; depilarte porque lo has dejado pasar y con el calor te apetece ponerte falda; hacerte una manicura casera a modo de ensayo-error también, cortarte las puntas del pelo haciéndote una coleta cabeza abajo... Hay decenas de opciones. Otra cosa es la ruidera que montes y lo que la gente que tengas en casa proteste, pero si eres silenciosa puedes hacer un sinfín de actividades no drásticas que te sean útiles y que, por fin, te hagan caer roque entre sábanas.

Pues este impoluto y perfecto maquillaje me sale tal cual gracias al insomnio.

Y así habrás pasado una noche de insomnio aislado de una forma productiva, sin desperdiciar el tiempo y las oportunidades que te brinda la vida. Y puesto que el café y el té son muy efectivos para despertar al lirón que serás al día siguiente, ¡ancha es Castilla, oigan! De hecho, estoy pensando que ese termo repleto de café extra fuerte me lo voy a beber justo antes de irme a la cama, para que así me espabile y pueda ponerme a estudiar arameo, que yo sí vivo al límite.

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Este artículo lo ha escrito...

Sara Ballarín

Sara Ballarín (Huesca, 1980). Estudió Filología Inglesa y actualmente trabaja en una empresa multinacional de telecomunicaciones. Adicta a la comida basura, a los zapatos (nunca el tacón es... Saber más...