Momento fan: 5 ídolos que gustan a madres e hijas

Momento fan: 5  ídolos que gustan a madres e hijas
Lunes, 1 de Febrero del 2016     |    Por Anita C.

Momento fan: 5 ídolos que gustan a madres e hijas

¿Recuerdas ese primer concierto de Hombres G al que te llevaron tus padres? ¿O cómo tu madre suspiraba con Dirty Dancing? ¿Las arcadas que sentías cuando ella confesaba que Danny Zuko era “muy majete”? Pues bien, los tiempos no han cambiado tanto. Prepárate, porque llegará el día en que seas madre de una púber y te descubras canturreando el 'Story of my life' de los One Direction mientras limpias el polvo (true story).

El momento fan y/o amor platónico es un episodio de locura transitoria por el que suelen pasar no todos, pero sí gran parte de los adolescentes. Llenar la habitación de posters de sus estrellas, cantar sus canciones tropecientas veces a riesgo de provocar un derrame cerebral a los padres, vestirse como ellos (es decir, como mamarrachos) o llorar desconsoladamente cuando su banda favorita se desintegra, son síntomas evidentes de que los seres humanos tendemos a estar como chotas.

Nos cueste creerlo o no, elegir a esa estrella entre todas las que habitan en el firmamento y convertirla en tu modelo a seguir es 100% normal.

En la adolescencia, las experiencias y emociones se viven intensamente. A esa edad, tu compañero de clase no te gusta, más bien ¡mueres de amor por él! Unos días tus padres te parecen adorables y otros, unos auténticos demonios. Hoy, tu mejor amiga es tu BFF y mañana, una perra traidora que te ha copiado la mochila Totto.

Menos mal que este radicalismo emocional/hormonal se va suavizando. Pero durante esos cuatro o cinco años que dura la adolescencia, las madres necesitamos meternos tilas en vena para soportar sus cambios de humor, sus idas y venidas y ese espíritu de insatisfacción vital que rodea al teenager.

Por suerte, las madres de hoy en día tenemos más presente cómo éramos nosotras de adolescentes y aceptamos con mayor normalidad ese carrusel emocional que viven nuestras púberes. De hecho, algunas mami-fans comparten las mismas aficiones que sus hijas y quedan para patinar en el parque. Las acompañan a las firmas de discos de sus ídolos, corean las canciones con ellas o hacen guardias nocturnas junto a sus hijas en el concierto de los Gemeliers. (Aquí puedes leer la noticia).

¿Madres con síndrome de Estocolmo o va a ser que los ídolos son “muy majetes”?

¡Quién sabe! Quizá algunas madres acaban sufriendo un claro desorden psicológico y terminan cogiendo cariño al “bichejo” como consecuencia de oírle cantar a todo volumen día y noche; o porque cada mañana, cada vez que abren el armario de la niña, ahí esta él: todo desnudito con su cuerpo cubierto de tatuajes y con una sonrisita que llama el pecado. (Oiga, usted: que las madres tienen ojos y sexualidad, ¡a ver qué va a pasar!).

Otra teoría es que hay productos en el mercado musical con un claro objetivo transgeneracional. Ya sabes, como resultó ser Crepúsculo en su día o Los juegos del hambre: una literatura que podían compartir hijas y madres y fascinaba a estas dos generaciones por igual.

Y la tercera teoría (por la que yo apostaría) es que estos ídolos están como un tren. Muchas madres no les tocaríamos ni por wifi, pero… ¡oye, chica! que son más cuquis que las galletas del Starbucks es una realidad. Y no nos asustemos. El efecto mama-fan lo han sufrido muchas generaciones del pasado: ¿o crees que a tu madre no se le caía la baba cuando escuchaba decir a Johnny eso de: “Yo no dejaré que nadie te arrincone, baby”?

Abuelas, madres, hijas, perritos y gatetes… El amor romántico no tiene edad.

Ídolos transgeneracionales.

Harry Styles (1994). Componente de los One Direction (1D). Pelo estupendo, tatuajes salpicados por el cuerpo (cuya composición estética no entendemos), cuerpo algo mujereta y un gusto por la moda un tanto excéntrico. Las adolescentes aman su look gipsy, mientras que las madres soñamos con tapizar los sofás con sus trajes bizarros.

Harry vestido de Gucci. Si quieres confeccionarte uno igual solo tienes que acercarte a la sección de retales del Ikea.

Zayn Mali (1993). Exmiembro de los One Direction o “segundo en discordia”. Hace unas semanas, el pobrecito reconoció a la revista Billboard que sus antiguos amigos de la banda le ninguneaban. A continuación, estalló la guerra. Por un lado, las “Zaynas” de todo el mundo ofrecieron al cantante en Twitter todo su apoyo, y por el otro, las fans de los 1D sacaron sus espadas y le tacharon de perro judío. Problemas del primer mundo, señores.

Problemas que ya vivimos hace muchos años cuando Robbie Williams fue largado de los Take That porque empinaba el codo (si solo hubiese tenido una debilidad por el whiskate…).

El chico de los ojos soñadores.

Casper Smart (1987). Bailarín, coreógrafo, actor… Se dedica a muchas cosas. Aunque lo sentimos, Casper, solo se te conoce por “ser novio de”.

Desde luego, atractivo es a rabiar y algo más “profundo” debe esconder porque, dime tú: si pillas a tu novio intercambiando fotos desnudo con una modelo transexual en Instagram, ¿volverías con él? Pues la buena de JLo le ha dado una segunda oportunidad. No así Elizabeth Hurley, que le plantó los papeles del divorcio encima de la mesa a Hugh Grant, sin pestañear.

Desde que salió a la luz el romance de Jlo y el bailarín, las matrículas en las academias de baile latino se dispararon. ¿Por qué será?

River Viiperi (1991). Ibicenco, pelito guas-guas, mejor modelo masculino en el 2010 y… con esto te lo voy a decir todo: exnovio de Paris Hilton. Ejem, ejem… ¡Siguiente!

Aquí en Glup Glup sospechamos que su abdomen es de viscoelástica. ¿Tú qué opinas?

Liam Hemsworth (1990). Protagonista de Los juegos del hambre y hermano de Chris, el prota de Thor. Con tanto pavo buenorro, debe ser una pasada la comida de Acción de Gracias en la casa de los Pataky-Hemsworth. 

Fíjate en el detalle: ojos color granito a juego con la pared del fondo. (Pedazo de artista, el fotógrafo).

Pablo Alborán (1989). El malagueño que hace suspirar a madres e hijas con sus letras románticas y sus pintas boy next door. Le ves cantar el Solamente tú con el pañuelo palestino (¡qué coño tendrán los pañuelos palestinos que nos ponen tontorronas!), con esos gorgoritos que te recuerdan a tu adorado Alejandro Sanz y esa carita de tipo decente y… lo quieres para tu hija, para ti y para tu suegra, si se pone pesadita.

 

 

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Este artículo lo ha escrito...

Anita C.

Anita C. (Madrid, 1974). Redactora freelance de moda y belleza y madre de un niño y una niña. No le da vergüenza admitir, que no lleva nada bien lo de cumplir años, ni pasar todas sus tardes... Saber más...