Let it go. Libre soy

Let it go. Libre soy

Frozen no es solo la película más rentable de Disney de todos los tiempos, es una guía indispensable para entender cómo han cambiado de verdad las cosas para nosotras, las chicas, y para ellos, los chicos: un manual de conducta, probablemente mejorable, pero que sin duda es un gran principio. Y sí, la canción es genial.  

 

Hemos crecido rodeados de cuentos y de películas de princesas. Sí, había excepciones, siempre las ha habido (dejo para otro día analizar el tema de los cuentos infantiles con más detalle), pero la gran mayoría de historias con las que hemos merendado y soñado, y que hemos representado en el colegio, tenían de protagonista un príncipe, una princesa, y un ser malvado y predecible. Y eso nos ha afectado. Mucho.

No sé si soy capaz de recordar la primera vez que vi Blancanieves, pero sí que recuerdo que me pareció horrible que ella se metiese en casa de unos desconocidos y empezase a fregar (no tanto por cuestiones de feminismo, que las tengo, sino porque me pareció muy peligroso). Recuerdo haber visto la película con mi estupendísima abuela y escuchar a mi abuelo mientras me contaba que fue una de las primeras películas que vieron en el cine. En color. Imagínate el impacto. Recuerdo muchas cosas de Blancanieves, pero tengo que confesarte que hasta que crecí no me molestó que ella se quedase tumbada en una caja de cristal esperando a que el príncipe (otro desconocido) la salvase con un beso. Con La bella durmiente fue un poco distinto, admitamos ya de entrada que el príncipe Felipe de Walt Disney tiene algo y que ese algo me nubló la vista. La bella durmiente me gustó mucho más que su predecesora por varios motivos y el principal es que Maléfica siempre me ha caído muy bien, incluso antes de que fuese Angelina Jolie y estuviese de moda (puedo demostrarlo: hace meses ya escribí aquí sobre ella). Malefica me parece mucho más lista que esos padres que se desprenden como si nada de su hija y la entregan a unas hadas de apenas quince centímetros (yo y mi aversión a las situaciones irracionales y peligrosas). La bella durmiente, todo y sus defectos, es más interesante y compleja que Blancanieves aunque al final sea el príncipe Felipe el que mata al dragón mientras ella, Aurora, se hecha la siesta sin desmaquillarse. Y ya puestos a seguir este razonamiento tan elaborado, ¿por qué tenían todas que quedarse dormidas? Las primeras princesas de la factoría Disney son pésimas protagonistas, desaparecen a la primera de cambio y no consiguen convencernos de nada. O no deberían, porque durante años lo han hecho. Durante años se ha lanzado el mensaje de que cuando una chica está en apuros, lo mejor que puede hacer es tumbarse y esperar a que él, el chico de brillante armadura, la salve. Incluso en Pretty Woman sucede lo mismo. Hay otros mensajes, igual que siempre han existido estas princesas dormilonas siempre han existido heroínas rebeldes que luchan por sus principios, pero a menudo esas historias añaden una moralina en la que nos recalcan que esas protagonistas pagan un precio muy alto por haberse atrevido a llevar la contraria.

Las historias con protagonistas femeninas fuertes y decididas suelen, o solían, estar unidas al drama y a los finales “infelices”.

No es culpa de Walt Disney, ni tampoco de Richard Gere y Julia Roberts, sencillamente así eran las cosas en los cuentos. Hasta Frozen. Hasta que Disney se ha atrevido a encargar una película a una mujer y dejar que esta crease sus propios personajes. No voy a analizar aquí el porqué de esa decisión ni la brutal campaña de marketing con la que lanzaron la película. Las críticas serias de cine son de Javi DC, yo voy a contarte las lecciones de Frozen. Dicho así suena algo místico, lo sé, y lo cierto es que desde mi absurdo punto de vista, Frozen es como una versión teen de The Secret o de una novela de Paulo Coehlo (ahora voy a ir al infierno). Aquí voy.

Todo lo que necesitas saber en esta vida está en Frozen:

1.Tus padres te quieren mucho (algunos a su manera) pero llegará un día en el que tendrás que apañártelas tú sola. En serio. Más te vale estar preparada. Probablemente no hacía falta matarlos tan pronto (me pregunto por qué insisten en esos dramas los sádicos guionistas de las películas de dibujos) en el caso de los padres de Anna y Elsa, pero nos pone en situación a lo bestia.

2.Cuando llegue ese día, cuando tengas que hacerte mayor y espabilarte tú sola, estarás hecha una manojo de nervios, te sentirás insegura y creerás que todo el mundo te mira raro. Confía en ti misma y sigue adelante. No te dejes vencer por el miedo. En la película Elsa consigue prestar juramento y no congelar a todos los invitados a la coronación (incluida Rapunzel). Ah, y una cosa, a nadie le extraña que una mujer sea reina y no tienen que cambiar ningún documento escrito por un conjunto de vejestorios en el pasado. Aplauso para Disney.

3.Probablemente, no, táchalo, seguro que la persona que te hará más daño será la que más quieres. Por eso puede hacértelo. Antes de echar ese amor por la borda, piensa que su reacción puede deberse a que está tan asustada como tú y dale una segunda oportunidad. O todas las que haga falta. La relación entre Anna y Elsa es absolutamente lo mejor de la película y para una persona como yo, con tantos hermanos como dedos tengo en una mano, es emocionante y me pone la piel de gallina. Anna y Elsa se protegen, discuten y se recriminan los errores del pasado, la cagan, en definitiva, pero al final las dos lo hacen todo por la otra.

 

 

Tanto da si ese hermano es de sangre como si lo has elegido porque se sentó a tu lado el primer día de guardería, esta clase de relaciones son las que de verdad se merecen todas las historias.

4. El amor y la familia tiene muchas formas y todas se merecen respeto y un momento en una sauna. Sí, damas y caballeros, los señores de la Disney han hecho por primera vez, al menos reconocida, una escena en la que aparece una familia con un matrimonio homosexual con hijos. La escena es rápida, son valientes pero no tanto, y a penas se queda unos segundos en la pantalla, pero está allí. En la sauna de Oaken, cuando él saluda a su familia, se ve claramente a su marido con los niños.

La familia de Oaken al completo.

5. No te cases con el primero que pase. YA ERA HORA. Recuerdo que cuando era adolescente me preocupaba muchísimo no encontrar “el amor de mi vida” a la primera. Y menos mal que no lo hice. Aun en el caso de que conozcas a esa persona tan increíble cuando estás en parvulitos, no puedes enamorarte solo con verlo, antes tienes que conocerle. Esta idea ya había aparecido en Enredados pero aquí irrumpe a bombo y platillo cuando Elsa le dice a Anna textualmente “no puedes casarte con un hombre al que acabas de conocer” por bonita que sea la canción que acaba de cantarte y por hoyuelos que tenga (esto último lo he añadido yo).

6.El sentido del humor es vital para sobrevivir en este mundo. A pesar de la tragedia en que se ha convertido sus vidas (padres muertos, poderes sobrenaturales, vivir encerradas en una castillo en medio de la nada, etc…) tanto Anna como Elsa tienen sentido del humor. En Anna es un sentido del humor más torpe, más dulce, pero también surrealista (he aquí el momento “esta chica (yo) me preocupa”: en la versión original hay un diálogo entre Anna y Hans en su canción romántica copiado –tributo- de Arrested Devolpment, una serie tremenda e irreverente). El sentido de humor de Elsa es más fino, más sarcástico y menos frecuente, pero está allí y nos conduce a mi próximo punto.

7. Sé tú misma, lucha por ti y manda a paseo tus miedos y a la gente que te perjudica. Sí, por fin una chica que sabe lo que quiere y que está dispuesta a luchar por ello sin dar explicaciones a nadie. La letra y la música de la canción se ajustan a la perfección a este gran momento, pero la ceja de Elsa cuando se suelta la capa, su transformación física, su modo de andar producen una cambio en todas, absolutamente todas, las niñas, chicas, mujeres, niños, chicos, hombres, que miran esa escena. Te sientas más recto, te pones de pie, intentas cantar (incluso yo) y te entran ganas de salir a comerte el mundo y de plantar cara a todas esas personas que dudan de ti a diario. Ya era hora de que nos dijesen que está bien ser decidida, ya lo sabíamos pero es fantástico que por fin dejemos de disimular.

8. El amor, la amistad, son mutuos y cuestan mucho trabajo. Basta de hacernos creer que te enamoras de alguien solo con mirarlo o de convencernos de que nuestro amigo del alma se sacrificará por nosotros solo porque somos estupendos. Tenemos que ganárnoslo. Las relaciones que aparecen en la película se basan en eso y el ejemplo, y uno de los mejores personajes secundarios que he visto en muchísimo tiempo, es Olaf.  

Cómo no puede gustarte un muñeco de nieve que quiere tomar el sol, ¿a caso estás hecho de piedra?

9. Besa al chico que te gusta, hazlo cuando tú quieras. Sé torpe, mete la pata tantas veces como sea necesario. Sé feliz sin pedirle permiso a nadie. Si Elsa representa las ganas de sobrevivir y de luchar, Anna nos recuerda que somos perfectas tal como somos, no a pesar de nuestros defectos sino gracias a ellos y a nuestras ganas de soñar y a nuestros miedos. Anna no esconde nada y a través de su timidez y de sus descontroladas ansias por vivir y por enamorarse nos demuestra que existen varias maneras de ser valiente. Tú y yo tenemos la nuestra.

Anna es una protagonista increíble, capaz de cautivar incluso al lado de un personaje arrollador como el de Elsa, y tiene unas de las escenas estéticamente más preciosas de la película.

10. No necesitas a un hombre que te salve, puedes hacerlo tú sola. Cuando elijas pareja, si es que quieres hacerlo, elije a alguien que te escuche y que te lleve la contraria, alguien que te quiera a ti y no a lo que pueda conseguir contigo, alguien con el que podrías enfrentarte a todos tus miedos. Si eliges estar sola, podrás derrotarlos igualmente. Sí, aquí nuestras heroínas no acaban casadas con nadie, no les hace falta para alcanzar sus sueños. Bravo. Tal vez así las niñas no se sentirán mal por no ser damiselas en peligro ni los niños por no ser caballeros de brillante armadura y lucharán por ser ellos mismos.

 

Sé que Frozen no es perfecta y que dista de serlo, pero me ha dado la excusa perfecta para recordarnos que podemos con todo. Tú y yo, seamos como seamos. Esperemos que los señores de la Disney no les dé por decir lo contrario algún día de estos y que sigan por este camino.

 
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Este artículo lo ha escrito...

Anna T. Casanovas

Anna T. Casanovas (1975, Calella) Es la mayor de una familia de seis hermanos que, junto con su marido y sus dos hijas son su mayor fuente de inspiración.

Estudió Traducción e... Saber más...