Tú siempre estás guapa

Tú siempre estás guapa

¿Vas a llevar a las niñas al cole y te tropiezas con una súper mamá que podría hacerle la competencia a la mismísima Paula Echevarría? ¿Entras en un café -porque ya no puedes con tu alma- y la camarera parece sacada de una película de Woody Allen? ¿Consigues sobornar a los abuelos para que se queden un sábado y cuando salís a cenar eres la única que no lleva vestidos floreados y gafas de pasta? No te preocupes, ¡tú siempre estás guapa!

 

Creo recordar una época en mi vida en la que “voy a arreglarme” era una frase que tenía sentido y que incluía una cantidad más que razonable de tiempo. Elegía la ropa, los complementos, los zapatos –casi siempre de tacón- y me maquillaba. Ahora, si me atrevo a pronunciar esas palabras en voz alta van seguidas de “mamá te acompaño” o “date prisa, ya llegamos tarde”. Lo que se traduce en que si consigo salir de casa más o menos combinada y con cara de persona humana, y no de extra de “The Walking Dead”, soy muy afortunada.

Pero hace poco cambiamos de año y cometí la temeridad de hacer una lista de propósitos para este 2014 (algún día repasaré toda la lista, pero ya veis que voy tarde) y uno de ellos era cuidarme más y sentirme guapa. ¿A que es un buen título? El problema es que no sé qué ha pasado estos últimos años pero al parecer desde que decidí centrarme en la escritura y la traducción (una locura) y tener hijos (otra) las revistas de moda han explotado y las chicas de sus páginas han invadido las calles. Supongo que hay una explicación lógica para ello, como por ejemplo la globalización, la expansión de las tiendas de ropa a precios competitivos, etc… Pero si eres como yo ahora mismo no tienes tiempo de leer esta información, sin duda interesantísima, y prefieres hacerte con una lista de consejos para machacar a esas chicas de revista la próxima vez que te tropieces con una de ellas.

1) El ataque de las hipsters.

Lo primero es identificar al enemigo y a una hipster se la ve venir, te lo aseguro. Probablemente llevará gafas de pasta, negras o de algún otro color, una prenda heredada de su abuela o comprada a un precio exorbitante en un mercadillo, y algún collar con un triángulo de madera con una franja rosa o verde manzana. Van vestidas por capas, es decir, pueden llevar un vestido y encima una camisa y un jersey, y después un abrigo de lana, y una bufanda, o chal, de lana o seda ecológica, por supuesto. Si vas al cine en versión original o te apetece comer en un japonés o en un restaurante vegetariano opta por este look y te sentirás como pez en el agua:


 

2) Pon un boho chic en tu vida.

Yo pasé por una etapa en la adolescencia durante la cual siempre iba vestida de negro, pero sin glamour. No era ni alternativa ni nada tan complicado, supongo que sencillamente me gustaba el negro. Y mientras yo iba negra, en mi clase del instituto había dos grupos muy bien definidos: las pijas y las hippies, lo que nos proporcionaba al resto, a los indefinidos, cierta paz. Pero hace unos años pasó algo en el universo y los grupos chocaron y crearon una especie nueva: las boho chic, aunque a mí me gusta más el nombre de pihippy. Las boho chic son dulces como una nube de algodón e igual de empalagosas, el problema es que producen un efecto curioso; no sabes si quieres estrangularlas o convertirte en una de ellas. Si vas a un hotel rural, o a celebrar un cumpleaños en un taller para niños, si eres adicta al Instagram, o si tienes la suerte de tener unas horas libres y decides apuntarte a un curso de costura, este es tu atuendo:


El look de “soy una súper mamá y no bajo de mis tacones” y el de “me paso horas en el gimnasio y el yoga me sienta de maravilla” los reservo para otro día, ahora tengo que ponerme unos vaqueros, el primer jersey que pille, mis botas abrigadas que parecen diseñadas por los hobbits de “El señor de los anillos” y seguir trabajando . Por cierto, esta semana al menos llevo las uñas pintas y tú seguro que estás guapísima.

Las ilustraciones de este reportaje son obra de la hermana de la autora, la maravillosa Marina Turró.

 

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Este artículo lo ha escrito...

Anna T. Casanovas

Anna T. Casanovas (1975, Calella) Es la mayor de una familia de seis hermanos que, junto con su marido y sus dos hijas son su mayor fuente de inspiración.

Estudió Traducción e... Saber más...