Urgencias pediátricas o ¿a quién realmente le va a dar algo?

Lunes, 27 de Enero del 2014     |    Por Rebeca Rus

Urgencias pediátricas o ¿a quién realmente le va a dar algo?

Cada peque que hay en nuestra vida nos da un montón de alegrías, pero también una buena ración de sustos para los que, en casi todas las ocasiones, no estamos preparados. En Glup Glup hemos hecho una ardua labor de investigación para que sepas qué tienes que hacer en cada momento o si tienes que salir pitando a Urgencias. Y, especialmente, para que no cedas a la tentación de tener un ataque de nervios.

Es una verdad incuestionable que los niños no vienen al mundo con un manual de instrucciones. Y que el carnet de padre se lo dan a cualquiera. Incluso a nosotros. Sin ir más lejos, la autora de este artículo (o sea, yo) tiene el récord de visitas de La Casa de Socorro de Vallecas durante la década de los ochenta: a los dos años patinó sobre el suelo mojado de su vecina y se quedó clavada en un hierro (resultado: siete puntos en la frente y una cicatriz para toda la vida). a los tres se metió un borrador en la nariz (su hermana repitió la hazaña dos años después), a los ocho se partió el dedo gordo parando un gol (resultado: escayola al canto y desprestigio social de por vida), a los diez se partió la nariz jugando al balón prisionero (resultado: escayola al canto y esparadrapo por toda la cara. Más desprestigio social), a los quince se destrozó la rodilla haciendo montaña (resultado: se pasó el verano con la pierna en alto), a los diecisiete los bomberos la tuvieron que sacar de un barranco en la Sierra de Guara (resultado: no ligó con ninguno)… y podríamos seguir aquí hasta el infinito. No recuerda cómo se enfrentaron sus pobre padres al hecho de tener una niña algo inquieta, pero estamos seguros de que hubieran dado cualquier cosa por tener a mano una serie de instrucciones sencillas como las que os traemos hoy en Glup Glup. Un puñado de consejos prácticos y de cajón para que sepáis cómo tenéis que reaccionar ante cualquier accidente doméstico. Y, sobre todo, para que no cedáis a la histeria.

"¿Es el 112? He metido los dedos en el enchufe, pero los que están inconscientes son mis padres..."

Y para que veáis que nos tomamos las cosas muy en serio y hacemos mucho más que consultar Google y la Wikipedia, para la elaboración de este reportaje hemos contado con el asesoramiento de una enfermera especialista de maternidad del prestigioso hospital de La Paz y, más importante aún, hermana (de las que repiten hazañas tipo “meterse borradores en la nariz”) de la autora. Con sus consejos, experiencia y amplio conocimiento del mundo de las urgencias infantiles, hemos recopilado información sobre los cinco principales accidentes que puede sufrir tu pequeño, cómo debes reaccionar en cada situación y qué puedes hacer para evitarlos.

1.- Atragantamiento (obstrucción por vía aérea por culpa de un cuerpo extraño):

Si sospechas que tu peque ha aspirado algún cuerpo extraño (tipo accesorio infinitamente pequeño de los Pin y Pon), la situación, tanto en su inmediatez como en su forma depende del estado de conciencia del niño. También es importante determinar si la obstrucción de la vía aérea puede ser total o parcial y a qué nivel está: laríngeo, de la tráquea o, directamente, en el bronquio.

Los síntomas que puede presentar tu hijo: tos crónica, sibilancias (que es un nombre muy chulo para denominar los sonidos silbantes en la respiración), cianosis, disnea, etc.   Todos estos síntomas pueden ir de leve a severos, dependiendo del grado de obstrucción.

Lo que tienes que hacer:  En lactantes y niños muy pequeños, si el niño está consciente y no presenta síntomas de dificultad respiratoria severa, lo mejor es:

*  Intentar que el niño esté tranquilo y no llore, pues el cuerpo extraño podría moverse hacia la vía aérea y provocar una mayor obstrucción o, incluso, una obstrucción total con pérdida de conciencia. Esto también significa que tú debes intentar no llorar ni hacer nada que le ponga más nervioso. Finge, finge, finge y actúa con total serenidad.

* No intentes sacar el objeto, a no ser que se vea fácilmente ni manipules la zona.

* Por supuesto y como si fuera un Gremlin pasadas las doce de la noche, no le des de comer o beber pues podrías mover el objeto y hacer que la situación empeore. Además, lo mismo en urgencias tienen que hacerle una broncoscopia (cuando el cuerpo extraño es radiopaco y no se ve a través de radiografías) y esas pruebas requieren hacerse en ayunas.

* Si el niño está inconsciente, colócale en posición decúbito prono, con la cabeza más baja que el torax: cinco golpes interescapulares, cinco compresiones torácicas.

  En niños mayores:

* Si el niño está consciente, anímale a que tosa hasta que se debilite, la tos se haga inefectiva o hasta que solucione la situación.

* Si la tos no es efectiva pero el niño sigue despierto lo mejor es hacerle la maniobra de Hemlich (se abraza al niño desde atrás con los brazos por delante y con un impulso enérgico se comprime el tórax y el abdomen hacia arriba).

Estos señores tan simpáticos han colgado este aburrido aunque práctico vídeo en Youtube para que practiques con tu niño en casa.

* Si la obstrucción no es total (puede respirar, aunque sea un poquito), es mejor no hacer la maniobra de Hemlich, sólo animarle a toser hasta que se realice la broncoscopia.

* Si está inconsciente la única solución es hacerle una RCP (nota: no estaría de más que dieras algún cursillo de primeros auxilios).

Y ¿qué aprendemos de todo esto?: Pues, por supuesto, que la mejor solución a un problema como este es siempre la prevención. Es decir, no dejes objetos pequeños a su alcance ni jugar con tus antiguos Clicks de Playmobil, no le des frutos secos o caramelos hasta que sepan masticar bien y controlen la succión-deglucción, cuidado con los globos que hayan explotado (es muy peligroso tragarse un pedazo) y, como harías con cualquier trilero de feria, no te fíes nunca de ellos.

 

2.- Intoxicaciones (y no tiene nada que ver con tu dieta detox):

Si sospechas que tu peque se ha dado un festín en el armario de la limpieza o ha conseguido escalar por tus muebles hasta dar con el botiquín, no pierdas el tiempo ni los nervios.

Los síntomas que puede presentar tu hijo: pueden ser muy variados, dependiendo del tipo de tóxico, de la cantidad, de su edad/peso, de la vía de administración del tóxico. Puede producir signos neurológicos (agitación, convulsiones, disminución del nivel de conciencia, mareo) coloración de la piel y mucosa (cianosis, irritación ocular) síntomas digestivos (náuseas, vómitos, dolor abdominal) dificultad respiratoria, alteración del tamaño pupilar….

Lo que tienes que hacer:  

* Lo primero es retirar al niño de la fuente del tóxico. En ocasiones no es ingerido sino inhalado (humos, gases…) o en la piel y mucosas (ojos) y hasta que no se retire al niño, sigue absorbiéndolo.

* Si el tóxico cae sobre la piel, retirar la ropa y lavar con agua abundante, a chorro.

* Si el tóxico cae sobre los ojos lavar con agua o con suero fisiológico durante 30 minutos.

* Si ha sido inhalado apartar al niño del “gas”, que respire aire limpio y ventilar la casa. Llamar urgentemente al Instituto de Toxicología (este es el número: 915620420). Ellos nos dirán que hacer de manera inmediata en función del tóxico.  

* Una de las intoxicaciones más comunes es por vía oral. Dependiendo del producto se procede de un modo u otro.  Sólo se induce al vómito en caso de que no sean caústicos, ya que estos provocarían quemaduras por el tubo digestivo alto al ser expulsados. Se consideran caústicos lejía, sosa, amoniaco, limpiadores, desatascantes de lavabos e inodoros, limpiahornos, pilas de botón, limpiadores de piscinas, limpiametales, desincrustantes, agua fuerte, abrillantador de vajillas… También está contraindicado inducir al vómito si hay alteración de la conciencia por el riesgo de broncoaspiración. Si la intoxicación es por un medicamento, en muchos casos, en el hospital, podrán administrarle un antídoto.

Y ¿qué aprendemos de todo esto?: Pues que se acabó eso de tener el Lexatin a mano y la botella de la lejía debajo del fregadero, por si acaso. Con algunos niños tendrás hasta que poner un cerrojo en la taza del water, si no quieres que acaben ingiriendo cualquier marranada. Lo mejor es mantener los productos tóxicos y las medicinas fuera de su alcance (en Pernambuco, si es posible), en sus envases originales (te vendrá a ti también bien para no confundirlos si te decides a limpiar la casa después de una fiesta o tienes un resacón) y comprar productos con cierre de seguridad. Cuando sean más mayores, cuéntales cuáles productos son los peligrosos y luego ponles una película en la que salga Dos Caras, para que vean las consecuencias. Vigila todas tus instalaciones en casa, sobre todo, aquellas que puedan emitir gases tóxicos.

De pequeño nadie enseñó a Dos Caras que no tenía que acercarse a los productos tóxicos.


3.- Traumatismo craneoencefálico:

En este tipo de accidentes entra en juego la edad del peque, pues si tiene menos de seis meses es un riesgo añadido, así como la altura desde la que cayó (más de un metro puede ser grave).

Los síntomas que puede presentar tu hijo: A veces se produce herida externa o contusión, sangrado de la nariz o ojos,... Pero, en ocasiones no se ve aparentemente nada.  Aún así es conveniente observar desorientación, irritabilidad, llanto inconsolable, alteración del tamaño de las pupilas, palidez, somnolencia, alteración de la conciencia e incluso pérdida del conocimiento.

Lo que tienes que hacer:  

* Si tu peque presenta cualquiera de los síntomas mencionados en las dos últimas líneas del párrafo anterior tendrás que ir a urgencias para que le hagan una valoración más exhaustiva.

* No le des nada de comer en previsión de posibles pruebas diagnósticas que requieran estar a dieta absoluta. Y no, no hagas caso de abuelos que te intenten convencer de que hagas lo contrario, qué pobrecito niño y que qué mal puede hacer una galleta.

* Lo mejor es que mantengas al niño incorporado (la posición se llama semifowler, que es un nombre muy chulo para una posición que no es de yoga).

Y ¿qué aprendemos de todo esto?:  Que no puedes dejar a los niños solos y menos en camas, cambiadores, sillones o cualquier superficie que esté a cierta altura del suelo, porque incluso bebés muy pequeños, se pueden dar la vuelta. Cierra con llave todas las puertas que lleven a lugares potencialmente peligrosos (sobre todo, las puertas que conducen al sótano de Barba Azul o al laboratorio del Doctor Evil) y coloca barreras protectoras en escaleras y ventanas. Compórtate como una persona sensata, pues durante los primeros años de su vida, tus hijos te imitarán en absolutamente todo lo que hagas (luego se les pasará, cuando dejes de molar, y harán todo lo contrario). Habla con ellos sobre los riesgos de correr por veredas, trepar árboles y hacer puenting. Explícales también cómo deben subir y bajar de los medios de transporte o cómo deben comportarse cuando estén detenidos. Evita los pisos mojados o resbaladizos (os remitimos a la experiencia de la propia autora). En los baños coloca siempre alfombras anti-deslizantes y no permitas que los niños se acerquen a las puertas de los ascensores o los usen solos.

Se acabaron los atajos para volver pronto del trabajo. Ahora tienes que dar ejemplo.

4.- Quemaduras:

Las quemaduras pueden ser térmicas (agua, aceite, fuego, etc.), eléctricas, químicas y por culpa de un trabajo del infierno (aunque esta es una quemadura exclusiva de adultos). Existen también varios grados, según su profundidad: de primer grado, de segundo grado superficial, de segundo grado profundo y de tercer grado. Pero hay una serie de factores de riesgo que hacen que se considere más grave una quemadura: ser un menor de diez años, las que se producen  en manos, cara, orejas, ojos, articulaciones mayores, periné y genitales y las quemaduras eléctricas. Su incidencia es progresiva desde el neonato hasta el tercer año de vida. La mayor frecuencia es a los dos o tres años debido a que a esa edad los niños son especialmente curiosos y quieren experimentar. La mayor parte de las quemaduras de esta franja de edad se deben a accidentes domésticos.

Lo que tienes que hacer:  

* No eches ningún tipo de sustancia (crema, pasta de dientes, aceite, hielo….) sobre la quemadura, que puede provocar el agravamiento de la lesión y la infección de la misma. Además, te la va a quitar el personal sanitario en cuanto llegues a urgencias para evaluar la lesión mientras te miran con reprobación.

* Si se producen ampollas no las rompas, pues abres una puerta de entrada a los microbios y a una zona muy susceptible a la infección.

* Puedes enfriar la zona con agua de grifo (nunca agua de la nevera ni el hielo), dejando correr el agua, a no muy alta presión sobre la zona afectada.

* Si parte de la ropa del peque se quedó adherida a la piel, no la retires.

* Envuelve la quemadura con gasa estéril o paño humedecido en suero fisiológico.

* No le des de comer, ya sabes por qué.

* En caso de que haya sido una quemadura eléctrica, baja los plomos antes de separar al niño de la corriente.

* Pide ayuda sanitaria urgente en caso de sospecha de Síndrome Inhalatorio: quemaduras faciales, cejas, vibrisas nasales (vello en orificios nasales), hollín intranasal, esputo con depósito carbonáceo, ruidos respiratorios anómalos como estertores, estridor, sibilancias, etc…

Si esto es lo más parecido a un botiquín que tienes en casa, sí que tienes un problema. Invierte en gasas estériles, suero, Cristalmina y tila para ti.

Y ¿qué aprendemos de todo esto?: A mantener planchas, planchas de pelo y otros aparatos calientes fuera del alcance del niño y sin vigilancia. A proteger con rejas o puertas de seguridad infantil hornos, chimeneas, calefactores o radiadores. Y también enchufes y tomas eléctricas. A no dejar cigarrillos encendidos o fumar mientras tienes un niño en brazos. Tampoco se te ocurra servirte la sopa del cocido hirviendo si sujetas en el regazo a tu bebé. Recuerda a Homer Simpson y a su mascota langosta y comprueba siempre la temperatura del agua de la bañera. No dejes recipientes con líquidos calientes al borde de la mesa y gira los mangos de sartenes y cazuelas girados hacia la parte posterior de la cocina. Y, por supuesto, no olvides las quemaduras solares: aplica siempre crema a tu peque antes de salir de casa y renueva cada dos horas.  Enséñale a tu hijo qué tiene que hacer si su ropa se quema. Al contrario de su reacción natural, que será salir corriendo (avivando de esta moda las llamas), muéstrale cómo hacen sus héroes favoritos en las películas y que aprenda a imitarles, revolcándose en el suelo para apagar las llamas.

5.- Heridas:

En estos casos la duda principal será si tienes que acudir a urgencias o no.  No dejes de hacerlo si:

* Los bordes de la herida no se juntan, son rugosos o miden más de dos o tres centímetros o el tamaño sea superior a la palma de la mano.

* Cuando la herida sea profunda, se pueda ver tejido subcutáneo, músculo o, incluso, hueso.

* Cuando se haya producido por un objeto punzante o haya un cuerpo extraño en su interior. O en mordeduras.

Lo que tienes que hacer en casa:

* Pon especial cuidado en las heridas de articulaciones, manos, pies, ojos y genitales.

* Si existe hemorragia, presiona sobre la herida con gasa estéril (hacer torniquetes es sólo para casos muy excepcionales y para las excursiones de Boy Scouts).

* Ni se te ocurra quemar la herida para cauterizarla, ¡insensato/a!

* Limpia la herida con agua, colocándola bajo el chorro del grifo a no muy alta presión y hasta que la suciedad desaparezca. No la frotes para limpiarla.

* No uses algodón ni alcohol. Y mejor que el Betadine o la Micromina es la Cristalmina (clorhexidina).

* Si tiene un objeto clavado no lo extraigas, porque el objeto actúa como tapón y no sabemos si sacarlo puede producir una gran hemorragia. No lo muevas, fíjalo de algún modo, cubre con un apósito estéril y corre a Urgencias.

Recuerda que el plazo maximo para suturar una herida es de 4-6 horas desde que se produce. Y que, como siempre, no puedes dar de comer nada al niño, ante la posibilidad de que le tengan que hacer algún procedimiento terapeútico que lo requiera.

5.- Adolescencia:

Lamentablemente no hay nada que puedas hacer ante este gravísimo accidente que es la adolescencia, salvo esperar a que se le pase a tu peque dentro de cinco años o así (aunque en algunos casos puede durar toda la vida).

Los síntomas que puede presentar tu hijo: Estupidez supina, egocentrismo, ensimismamiento máximo, tozudez aguda, acné juvenil, obsesión con pechotes o con Justin Bieber, etc. La película El exorcista es, en realidad, una metáfora visual de los síntomas que experimentará tu, hasta hace nada, cuquísimo retoño.

Y ¿qué puedes hacer?: Añorar la etapa en la que su curiosidad le hacía meterse dentro de la lavadora, tocar los enchufes, trepar por el mueble del salón...

 

 

 

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Este artículo lo ha escrito...

Rebeca Rus

Rebeca Rus (Madrid, 1974) es creativa publicitaria, escritora, columnista y responsable de la sección de cocina de la Revista Cuore. Es la autora de los libros "Sabrina:1-El Mundo:0", "Sabrina... Saber más...