Mi cerebro a juicio: los docurealities extranjeros más educativos

Martes, 16 de Diciembre del 2014     |    Por Paloma Aínsa

Mi cerebro a juicio: los docurealities extranjeros más educativos

¿Son realmente telebasura los docurrealities extranjeros o podemos aprender cosas la mar de útiles con su visionado? A continuación diseccionamos algunos de los más populares. Quizá te sorprenda lo educativos que pueden llegar a ser"

Hay pocas cosas en este mundo que me dejen el encefalograma plano cuando intento relajarme. Una es leer, otra es tejer (menos cuando se me salen los puntos que evoluciono a Pokemon Legendario) y otra es ver telebasura. Pero telebasura de la buena, ¿eh? Nada de actores fingiendo ser frikis, que esos ya no engañan a nadie. Me refiero a esos programas con los que te topas de madrugada, doblados al castellano con retardo, que te dejan con la boca y los ojos muy abiertos y una parálisis en el dedo pulgar que te impide cambiar de canal.

Sin desmerecer a los videntes y a la teletienda, estos programas son lo más grande que te puedes encontrar en noches insomnes.

Seguro que te ha venido alguno a la cabeza.

Pues se aprende muchísimo de ellos, y va en serio.

 

1.000 maneras de morir: O de cómo aprender a evaluar los riesgos a corto plazo

Ningún pie de foto que pongamos aquí puede superar lo que se puede leer en la caratula de este programa.

Puede que alguna vez, con un par de copichuelas de más, se te haya ocurrido hacer alguna temeridad, como subir tres en una moto, sentarte en el váter de un pub o comerte trece churros.

Mal.

Se nota que no has visto 1.000 maneras de morir y aún no sabes que detrás de los actos más absurdos se esconden las muertes más brutales: estar haciendo el amor dentro de una tienda de campaña y acabar destripado por un oso; emborracharse en una boda, pelearse con el cantante y asfixiarte con el micrófono; echar una colilla al váter sin comprobar si está lleno de gasolina y terminar en la estratosfera o morir quemado por caminar sobre carbón con un traje de poliéster.

 

Ejemplos hay cientos, pero lo peor del programa no son las muertes en sí, sino los irónicos comentarios que las acompañan (se aconseja leerlos poniendo una voz muy grave, como Constantino Romero cuando doblaba a Clint Eastwood): “Jared y sus amigos eran unos hípsters, que es lo mismo que decir un montón de inútiles”, “y así otro imbécil muerde el polvo”, “Joe y Charly podían haberse hecho ricos, pero murieron en el intento”, “total, el mundo sólo se ha perdido a otra zorra más”, etc…

Vivo con miedo desde que descubrí este programa y no me atrevo ni a echarle vinagre a la ensalada porque ¿hay algo peor que una muerte bizarra?

Sí, que te la merezcas por gilipollas.

Tu estilo a juicio: O de cómo dejar de subestimar al mundo de la moda

Algunas de las penurias que tienen que soportar los concursantes, como el matrimonio de dentistas y las burlas del equipo de Jeanni Mai.

Es posible que te guste combinar los cuadros escoceses con las rayas marineras. Igual odias llamar la atención y vas a todas partes vestida de camuflaje o, simplemente, eres un espíritu joven de 73 años y aún llevas dos coletas con lacitos de Don Algodón.

Hazte una sencilla pregunta: ¿si salieras en el Cuore llevarías más Arghs! que Helena Bonham-Carter?

Si la respuesta es sí, cuidado. Es peligroso. ¿Es que no conoces a Jeanni Mai, la cruel presentadora vietnamita de Cambia de look? Toda tu ropa podría acabar aspirada por un tubo mientras ella y su equipo te humillan sin piedad descojonándose de todas tus prendas mientras dicen cosas como “¿en seeerio? ¿de verdad te pones ESTO?”. A ti te entran ganas de matarla, claro. A ella y al estilista ¿chino? con sobredosis de bótox y teñido de rubio que siempre está muy nervioso y no deja de reírse como una hiena, pero como estás en la tele te toca aguantar el chaparrón con una sonrisa falsa.

Pero, por si esto no te parece lo bastante desagradable, piensa que aún podría ser peor… Está Bruce Turner, el despiadado presentador de Tu estilo a juicio.

Los métodos de Bruce, un rubiales canadiense inofensivo en apariencia, son mucho más ruines que los de la señorita Mai. Bruce te engaña y te hace creer que vas a pasar un “sencillo casting de transformación personal” (signifique lo que signifique) y tú acabas descubriendo que estás en una especie de rueda de reconocimiento con un espejo polarizado y detrás de él hay un jurado compuesto por una animadora, un jugador profesional de criquet, un profesor de taichi jubilado, un podólogo y una ventriloqua. También parecen inofensivos como Bruce, pero mientras tú no escuchabas, se han dedicado a despellejarte viva con comentarios en plan: “yo creo que tiene un trauma infantil”, “es una mezcla entre Barry Manilow y Marilyn Manson”, “seguramente trabaja en uno de esos bares de carretera llenos de viejos borrachos”.

Claro, tú acabas echándote a llorar porque no eres de piedra y Bruce, lejos de sentir compasión por ti, saca sus peores ases de la manga:

-El matrimonio de dentistas: En vez de dientes tienen unas carillas de porcelana blanquísimas como fichas de dominó y no dejan de sonreír aunque te estén perforando una muela con un taladro. Dan mucho miedo.

-La dermatóloga, que empieza a quemarte la cara con un rayo láser  hasta que te sale humo por los poros mientras a ti te caen las lágrimas dentro de la oreja.

Escalofriante, ¿no? Pues ya puedes empezar a empollarte el Vogue.

 

Mi extraña adicción: O lo maravilloso de descubrir que eres un ser humano normal

La foto es de Nathaniel besando a su coche Chase.

Seguramente, en algún momento de tu vida, te hayan acusado de ser un maniático porque necesitas abrir y cerrar la puerta diecisiete veces, te pone de muy mala leche que den un trago a tu bote de Coca-Cola porque contiene tu dosis E-XAC-TA o las revistas de tu mesa de centro han de estar separadas por 6 cm. y perpendiculares entre sí.

Pues se equivocan. Eres súper normal. Puedes dormir tranquilo.

Ellos no conocen a Bertha de Alabama, que una vez olió el esmalte de uñas, le moló la experiencia y ahora se bebe 15 frascos al día. Su favorito es el de color azul, es muy sibarita. Tampoco saben nada de una mujer de Virginia que se come las toallitas de suavizante de la secadora a puñados o de Issie que lleva la cabeza de su muñeca Suzie Q a todas partes porque no puede dejar de olerla. Y, por supuesto, no han oído hablar de Nathaniel que mantiene relaciones sexuales con su coche (al que llama Chase).

Que se atrevan ahora a decirte algo. ¡Venga!

 

Cuerpos embarazosos: O la importancia de mantener una correcta higiene personal

En el atrezzo de este programa faltan las mascarillas anti-contaminación.

Los protagonistas: un doctor muy dinámico que intenta ocultar la calvicie peinando sus cuatro plumas de duende con la raya en medio y una doctora súper profesional y seria que no sonríe ni aunque le hagas cosquillas en el sobaco. El argumento, muy sencillo: viajar por todo el Reino Unido curando a la gente que no se atreve (¿??) a ir al médico.

Lo que ellos no sabían cuando firmaron el contrato es que se iban a convertir en un imán para los seres más CER-DA-COS que ha parido madre desde el Canal de la Mancha hasta las Hébridas occidentales.

Hablo de gente con champiñones entre los pliegues del abdomen, personas con las uñas de los pies como mejillones, niños con piojos que parecen Furbys y todo tipo de delicatessen anales, como prolapsos, fístulas, fisuras, hemorroides, etc…

Yo contemplo horrorizada cómo los doctores se dedican a darles un montón de explicaciones y consejos con mucha paciencia, sin poner caras raras ni tener arcadas, mientras el paciente asiente compresivo con una cámara enfocando directamente a su ano y/o vagina y siempre pienso lo mismo: “¿No te atreves a ir al médico pero permites que todo el mundo te vea el chirri candidiásico sin depilar?”

Conclusión: duchaos todos los días, aunque haga frío, por amor de Dios.

 

Tacaños extremos: O de cómo salir de la crisis con unos sencillos consejos

Es Paul, duchándose y haciendo la colada a la vez para ahorrar agua.

Si te cuesta llegar a fin de mes y ya no sabes cómo recortar tus gastos, este es tu programa.

Por ejemplo, en regalos, sobre todo cuando se acercan estas fechas tan señaladas. ¿Has pensado en hacerlos tú mismo? Pues ahora está muy de moda el DIY (Do It Yourself). Fíjate en Mary de Dakota del Norte, por ejemplo. Mary es tan mañosa que fabrica llaveros curtiendo el pellejo de los animales muertos que encuentra en la cuneta. ¿A que no se te había ocurrido?

Otra cosa en la que puedes recortar es en papel higiénico. Aquí he encontrado dos opciones, a cual más interesante: una es limpiarse con paños y después lavarlos y otra es aprovechar periódicos y revistas viejas, así de paso te entretienes un rato. Eso sí, lo que te ahorras en papel te lo gastas en cremita hidratante porque se te queda el ojete como papel de lija.

También es importante controlar el agua. La familia Berenson de Ohio llena la bañera por la mañana y sus cuatro miembros van pasando por ella de uno en uno. ¿A que es buena idea?  Eso sí,  hay que turnarse para ser el último, oye, que no es justo que sea siempre el mismo, por varias razones. Y el agua fría no está ni entre las diez primeras.

Podría seguir hablando de la importancia de regatear el precio de los menús del MacDonalds, de cómo ahorrar en palomitas cogiendo las que encuentras por el suelo del cine, etc… Este programa es una filón, la verdad, yo he aprendido hasta a fabricar mi propio desodorante.

 

En fin, que no sólo se aprende viendo documentales y debates en la 2, hay todo un mundo de sabiduría por descubrir en la tele por cable. Ahí queda eso.

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Este artículo lo ha escrito...

Paloma Aínsa

Paloma Aínsa (Gandía, 1974) se licenció en Psicología en la Universidad de Valencia y trabajó durante 5 años en prevención de drogodependencias. El equipo al que perteneció fue premiado en varias... Saber más...