Mis padres estaban flipando

Mis padres estaban flipando

Mis padres estaban flipando

Dicen que el nombre condiciona y marca, te imprime carácter y personalidad o por el contrario, te puede chafar el resto de tu vida. Un buen nombre te puede llevar al éxito, está comprobado, y un mal nombre (dígase ridículo, absurdo o demasiado raro) te puede condenar al ostracismo total.

Según los antropólogos, no existe cultura o civilización sobre la tierra que no se interese por el nombre de un desconocido, esto significa que cuando conocemos a alguien, aquí o en la Conchinchina, lo primero que preguntamos es ¿cómo te llamas?... ¿por qué?, pues porque el nombre es nuestra primera seña de identidad, aquello que nos identifica y nos da entidad propia, y viene siendo así desde la Prehistoria.

Creo que todos sabemos esto, o al menos lo intuimos, de ahí que los padres nos matemos durante meses para elegir el nombre adecuado para nuestros retoños. Algunos optan por la tradición y van repitiendo nombre generación tras generación, otros se inspiran en personas a las que admiran (yo me llamo Claudia porque mi padre es mega fan de Claudia Cardinale desde que la vio en “El Gatopardo”, he de añadir que gracias a Dios no le gustaba Zsa Zsa Gabor) y otros más lanzados se buscan nombres étnicos, de otras culturas, que significan cosas maravillosas aunque chirríen bastante: preguntadle a Uma Thurman que se pasó años explicando que su padre, profesor de Yoga, la llamó así porque significa “brillante” en hindi… muy bonito, la verdad. Y también los hay que en un arranque completamente enajenado y fuera de toda lógica, deciden llamar a los pobres e inocentes recién nacidos como les sale de la peineta, sin importar las consecuencias o los problemas que puede acarrear el dichoso nombre, al futuro niño, cuando vaya al cole.

Y de estos nos ocuparemos hoy porque, amigos y amigas, ¿a quién se le ocurre llamar Mílan a un niño que tiene un padre jugador del Barça? (aunque su madre asegure que en eslavo significa querido, lleno de gracia y amoroso, suena al Milán y punto), ¿o Apple a una niña, simplemente porque tenía carita de manzana cuando nació?, ¿o Dakota porque estaba de moda por aquellos años poner nombre de estado norteamericano a las pequeñajas?... ¿a quién?, pues a muchos locos de la vida que son incapaces de medir las consecuencias o tener visión de conjunto, ¡hombre!.

 

LA VENGANZA DE DEMI

Demi Moore (ella insiste en que es Demí, me lo dijo personalmente una vez que vino a presentar un anuncio de burbujas) se pasó la vida entera odiando su nombre, dice ella, así que para vengarse de sus penurias decidió llamar a sus tres retoños Willis con nombres de juzgado de guardia: Rumer Glenn, Scout LaRue y Tallulah Belle… ¿eh?... existiendo nombres tan nobles y sencillos ¿tienes que llamar así a las tres pobres incautas?, pues sí, y ellas lo llevan con mucha dignidad.

    

GWYNY, GWYNY, SE TE FUE LA PINZA

Gwyneth Paltrow, toda fina y glamurosa ella (y dueña de un nombre galés tan chulo) no quiso pensar en el nombre de su primer bebé hasta verle la cara y como la pobre niñita nació sonrosada y redondita la llamó, ya lo sabemos, Apple, Apple Martin para más señas. Al segundo le puso Moses, que en inglés tampoco es que sea de lo más bonito, y ahora dice que Apple es una niña difícil… ¿no va a ser difícil la pobre Manzana? ¿dónde va con ese nombre?, ¿cómo le tomarán en pelo en el colegio?, ¿cómo se sentirá cada vez que le preguntan cómo se llama?... ¡ay Señor, Gwyneth! no tienes perdón de Dios y aunque la hija de una de tus mejores amigas, Claudia Schiffer, también tenga nombre de fruta (Clementina) no es lo mismo, no lo es y lo sabes.

LOS BECKHAM: LO QUE NO TE MATA…

¿Sabíais que ese es el lema de Victoria Beckham?: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, y ella quiso aplicarlo, al parecer, al nombre de sus hijos, de este modo Vicky y David optaron por bautizar a Brooklyn así porque fue donde pasaron su luna de miel, a Romeo porque ella leía a Shakespeare durante el embarazo (permitidme la duda), a Cruz porque nació en Madrid y David una vez firmó un autógrafo a una chica española que se llamaba Cruz y le gustó el sonido del nombre y a la pequeña Harper Seven por dos motivos: Harper por, literalmente, uno de los libros favoritos de Victoria, “Cómo matar a un ruiseñor'” de Harper Lee (¿? permitidme otra duda) y Seven porque fue el número que Beckham lució en la camiseta durante toda su carrera deportiva (esto me lo creo más). Si estos chicos sobreviven a sus nombres, sobrevivirán a todo, vamos, segurísimo.

BRANGELINOS AL PODER

Con tanto niño es normal que Brad y Angelina Jolie se inspiren en cualquier cosa para bautizar a sus hijos (no olvidemos que Angie lleva como nombre un gentilicio porque angelinos y angelinas son los habitantes de Los Ángeles, es como si se llamara Joya Madrileña o Joya Sevillana) y nos han dejado algunas perlas para la posteridad: Maddox Chivan, Pax Thien, Zahara Marley, Shiloh Nouvel, Knox Leon y Vivienne Marcheline. Sin contar con que Shiloh es el nombre del pub donde Brad, de jovencito, celebraba las juergas. ¡Señor!


 

LAS MODELOS Y SUS OCURRENCIAS

Entre las modelos, además de la Schiffer, que tiene a Clementine Poppy, Cosima Violet y Caspar Matthew, hay otras que disfrutan con las rarezas, la australiana Elle McPherson tiene dos hijos: Arpad Flynn y Aurelius Cy. Kate Moss llamó a su niña Lila Rose. Helena Christensen tiene un niño de quince años que se llama Mingus Lucien. Heidi Klum tiene cuatro retoños: Helene Boshoven, Lou Sulola, Johan Riley Fyodor Taiwo y Henry Günther Ademola Dashtu. Cindy Crawford tiene a Presley Walker y a Kaia Jordan, y no pienso decir más.

 

OTROS QUE TAMBIÉN SE LUCEN

¿Qué me decís de Nicholas Cage?. El actor, que cada día parece más un extraterrestre, llamó a su único hijo Kal-El, el nombre kriptoniano de Súperman… ¿en serio?, totalmente y se siente muy orgulloso de su elección. El actor Jason Lee, el majete actor de “Me llamo Earl”, no fue tan majete eligiendo el nombre de su primer retoño: Pilot Inspektor se llama el pobre niño y de momento aguanta el tipo con dignidad.     

Otra Spice Girl, Geri Halliwell, llamó a su hija Bluebell Madonna… La elegante y finísima Nicole Kidman tiene dos niñas, una se llama Sunday Rose (algo así como, en traducción libre, Dominga Rosa) y la otra Faith Margaret (esta es más normal)…Beyoncé tiene a la preciosa Blue Ivy Carter, a la que llamarán azulita cuando se porta bien. Y para flipar literalmente, la hija del actor Rob Morrow, el famoso “Doctor en Alaska”, que  se llama Tu, así sin más, Tu y en español.

Ya hemos comprobado que la elección de nombre da para todo, en el Registro Civil tienen controladas cosas como: Grato Amor, Luz Mogollón, Digna Marciana, Pantaleona o Supermán y ya aparecen las Shakiras o los Messis y antiguamente los Kevin, las Ladydi, las Lluvias, las Tanias, las Trianas, las Thalias y las Sabrinas los llenaban todo… es normal, la gente se deja influenciar por las modas, la tele, las revistas o sus propios flipes, una vez conocí a una pareja que había puesto al niño “Mitu” por “mío y tuyo” y estaban tan panchos… pues no lo sé, yo creo que deberíamos cuidar estos detalles y pensar que menos es más y que en la normalidad está la supervivencia ¿o no?. Ya me diréis.

 

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Este artículo lo ha escrito...

Claudia Velasco

Claudia Velasco (Santiago de Chile, 1965). A los 19, se trasladó a Madrid dónde estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y donde reside desde 1985. En la actualidad trabaja en... Saber más...