Pinteresteando, ando

Pinteresteando, ando
Miércoles, 6 de Mayo del 2015     |    Por Sara Ballarín

Pinteresteando, ando

La aplicación Pinterest nació en 2010 y en poco tiempo se consolidó como una de las redes sociales preferidas por los usuarios. En ella, miles de fotografías se dividen en tableros temáticos que organizan imágenes de moda, viajes, bodas, tecnología, tatuajes, belleza... y nos muestran un mundo que no siempre es tan fácil hacer real.

Soy muy fan de Pinterest, eso ante todo. Y cuando digo muy fan, me refiero a muy pero que muy fan. Vamos, que me he llegado a pegar dos horas de reloj dale que te pego al scroll de todos los tableros, hasta de los que no me interesan. Pero algo tiene esta aplicación que me engancha, me enreda y me aliena. Así voy luego como loca buscando sin parar los modelitos que pineo y cabreándome como una mona cuando no los encuentro, sin querer reconocer que el problema no es que no haya un sombrero Floppy con el mismo lazo, color, tamaño y caída que el de la foto... no; el problema es que yo no soy la modelo que lo lleva y no tengo ni su cara ni su cuerpo ni su estilo. Pero por intentarlo que no quede, oigan.

 

"¿Dónde podría encontrar yo este maxi vestido marinero?". "Shh, calla, que estoy pinenado tíos buenos".

El caso es que Pinterest es como entrar en Disneylandia. En el Disneylandia de la perfección material pura y dura. Vestidos de ensueño, taconazos de vértigo, peinados facilísimos para todo tipo de pelo, chicas guapas, chicos guapos, elegancia, ropa chic, casas impresionantes, jardines palaciegos, arte de todas las épocas, fotografías que te dejan sin aliento... Un no parar de abrir la boca, exclamar “Oh” y recibir inspiración. Porque claro, mientras lo ves, tú vas pensando en cómo adaptar semejante dosis de ideas a tu día a día, a tu vestimenta, a tu peinado, tu casa, tu armario, el de tu pareja... 

Hay tantos universos paralelos como muros de Pinterest, pero tú no vives en ninguno de ellos.

Pero cuando, por fin, sales de la aplicación y comienzas a ponerlo en práctica te das cuenta de que ni es tan fácil, ni tan perfecto como parecía. Como por ejemplo, y repasando los tableros que al menos para mí son un must, cuando intentas adaptar tu vida a:

 

La ropa de Pinterest.

Tu ropa no es tan cool, reconócelo. No sabes muy bien por qué, pero en la aplicación el básico jeans oscuros + jersey negro de cuello en pico te han parecido lo más chic del mundo pero cuando te lo pones tú... pues vas tan normal, tan simple, tan de andar por casa que... cambiamos de modelito. Vamos a por la falda larga gris que tan chula le quedaba a la modelo con su camiseta blanca. ¡Madre mía! ¡Parezco una monja! O la falda no es igual, o mi cuerpo es peor de lo que pensaba. Fatal de los fatales. ¿Lo intentamos con ese mini vestido veraniego tan guay? Venga... Venga que se me ve toda la "mandanga" si me agacho un poco más de la cuenta, si me muevo un poco más de la cuenta, si ando un poco más de la cuenta... vamos, que tampoco. Muy chulo y muy chic pero en la foto están estáticos y todo queda recogido. En la realidad te tienes que mover y eso genera muchos descalabros. Nada, la ropa casi nunca se puede imitar.

 

¡Bien, tengo la camisa de cuadritos! Ahora solo me faltan el bolso marrón, el chaleco, las pulseras, los anillos, el pelo largo ondulado y el café, pero por lo demás...

 

Los peinados de Pinterest.

¡Súper fácil hacerse esa trenza francesa ladeada! Según la foto, en tres sencillísimos pasos está lista. La chica, de hecho, tiene una sonrisa de oreja a oreja durante todo el proceso. Entonces... ¿por qué al intentar hacérmela yo se me caen todos los mechones, me queda fatal, lo tengo que llenar todo de horquillas y acabo pareciéndome a la niña de El Exorcista? Ah sí..., porque no tengo ni el pelo, ni la mano, ni el estilo como las de las fotos. Probaremos con ese moño despeinado en dos sencillos pasos... ¡Dos! ¡Solo dos malditos pasos y yo... casi he tenido que cortarme el pelo del descalabro que me ha salido! ¿Pero qué es esto? ¿Por qué? Pues porque mi pelo no es ni de lejos algo que puedas manejar en dos sencillos pasos, querido Pinterest.

 

Sencillísimo, idealísimo y facilísimo. ¡Sí, mogollón!

 

Las casas de Pinterest.

Creo que tengo tantos agujeros en la pared por intentar copiar las ideas de decoración de Pinterest que voy a tener que buscar un tablero en el que solo haya ideas para tapar agujeros. Porque tú miras ideas para casas que más o menos se asemejan a la tuya en tamaño y características y crees que es muy fácil. Y, a ver, hay cosas que lo son y se pueden poner en práctica, pero otras... De repente te das cuenta de que tu casa no es tan luminosa como las de las fotos, ni tan ideal, ni tan moderna, ni tan lo que sea. Y te quedas con cara tristona porque no tienes ni la ropa, ni el peinado, ni la casa.

Ahora vas y lo cascas.

 

Las bodas de Pinterest.

Bueno, esto ya roza la locura. La mía, vaya. A mí me han gustado siempre los bodorrios, sobre todo lo que viene siendo lo de comer, beber y bailar, así que el tablero de Bodas de Pinterest es un relamer para la menda. Un relamer que acaba en lágrimas siempre. Porque tú estás ahí viendo esas bodas tan perfectas, con esas decoraciones tan rurales, camperas, boho, playeras, clásicas, modernas, hipsters... lo que sea, porque Pinterest tiene de todo, y tú piensas que quieres casarte tantas veces como estilos de boda te proponen. ¡Ni siendo Elisabeth Taylor lo conseguiría! ¿Y los vestidos? Madre mía, ¿dónde estaban cuando yo me casé? En Pinterest no, porque no había. Si lo hubiera habido... ¡ay, Señor! Ya lo dice el propio Pinterest: “Todas las que nos casamos antes de Pinterest merecemos otra oportunidad. Gratis”.

Si lleváis tacones, que va a ser que sí, me odiaréis, pero en las fotos quedará todo taaaaan ideal...

 

Los tatuajes de Pinterest.

Bueno esto es para gustos, claro. A mí es que me encantan los tatuajes y eso que no llevo muchos. Pero me gusta verlos y pensar en ideas para los próximos que me haga. El caso es que tú empiezas a ver el tablero de Tatuajes y navegando por él con mucha ilusión. Ves diseños preciosos que te llaman la atención y que podrías perfectamente adecuar a tu cuerpo, tus gustos, tus circunstancias... Pero hay un momento en el que te das cuenta de que llevas viendo los mismos tatuajes como ¡cien veces! Y entonces dices: ¿cómo me voy a hacer un tatuaje, que es para toda la vida, si veo que es una moda? ¿Qué hago yo con el manchurrón ahí cuando la moda se pase? Así que nada, te quedas mirando un poco más e ignorando todo lo que huele a postureo, sin saber todavía qué puñetas hacerte en tu próximo tatuaje.

Aquí yo tratando de contar las estrellas de mi tattoo.

En resumidas cuentas, que cuando apagas la aplicación eres más consciente si cabe de que no tienes un cuerpo diez, tu pelo es una boñiga imposible de peinar, tu armario es de todo menos estiloso, tu casa está regular decorada y tu boda no tuvo ese aire bucólico tan molón y encandilador. Depresión asegurada que yo, que soy así de lista, siempre curo de la misma forma: “voy a entrar otro ratito en Pinterest...”.

 
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Este artículo lo ha escrito...

Sara Ballarín

Sara Ballarín (Huesca, 1980). Estudió Filología Inglesa y actualmente trabaja en una empresa multinacional de telecomunicaciones. Adicta a la comida basura, a los zapatos (nunca el tacón es... Saber más...