Terapias de choque

Domingo, 1 de Marzo del 2015     |    Por Olga Salar

Terapias de choque

La peor receta para el bajón emocional es comer sin ton ni son. Es malo para la salud y, por si fuera poco, la sensación de felicidad que te aporta es temporal. Lo más inteligente es invertir tiempo y dinero en algo que te alegre sin perjudicarte y que te aporte un bienestar más duradero. Es por eso que aquí te contamos unos consejillos más saludables con los que superar cualquier mal trago.

Es por todo el mundo conocido que la comida basura no es sana, desestabiliza tus niveles de azúcar y aumenta tu colesterol. El problema es que cuando nos da el bajón, por h o por b siempre recurrimos a ella para subirnos la moral. Será porque comer es un placer, porque el chocolate produce endorfinas (las moléculas de la felicidad)... Sea la que sea la excusa que nos damos a nosotros mismos para atiborrarnos de comida sin ton ni son, está claro que no es la solución.

Y es que la peor parte de saturarse de comida no es lo hinchada que te sientes cuando terminas, sino el ataque de culpabilidad, que incordia más que un dolor de estómago y nos azuza a Pepito Grillo si da la casualidad de que estamos a dieta. El resultado final es que nos sentimos abatidos cual escarabajo pelotero asesinado por su propia obra.

Como víctima de estos ataques de gula transitoria sé de lo que hablo y, harta de cargar después con la mala conciencia, descubrí que hay otros métodos mucho más efectivos y divertidos de superar cualquier bache emocional por duro que sea.

La primera opción es sin duda la más sana: ¡Haz deporte! Sustituye las endorfinas que te aporta el chocolate por las que aporta el ejercicio. Puede que en un principio la idea no te atraiga mucho, pero puedes consolarte pensando que el gimnasio está plagado de tabletas de chocolate que se comen con los ojos, por lo que son mucho más sanas y, sin duda, apetecibles.

La segunda opción es la que yo practico, por lo que sé de primera mano que funciona. Que no es otra que la de coleccionar complementos. En mi caso, bolsos. Y es que no solo sirven para meter cosas dentro y pasearlos por todas partes cual caracol estiloso, sino que el bolso es un amigo que te acompaña, al que puedes agarrarte con fuerza para sentirte más segura, es el perfecto complemento que remata tus looks, e incluso, en situaciones excepcionales, puede servirte como arma de defensa. Si no me crees, acuérdate de Margarita Seisdedos y de los ladrillos que llevaba dentro del suyo para defenderse de los paparazzi que la acosaban a ella y a su hija.

                                  

 

No obstante, vosotras podéis adaptarlo a vuestros gustos o necesidades. La oferta es amplia: bolsos, zapatos, pulseras, maquillaje…

Porque, queridas amigas, es imposible estrenar ropa o complementos y sentirse mal. Es como las leyes de la física: todo lo que sube, baja, lamentablemente unas veces más rápido que otras… Al final el tema se reduce a que salgáis a la búsqueda y captura de ese complemento que os va a alegrar el día. Aunque no sea muy habitual, es posible que volváis a casa sin nada. No obstante, estoy segura de que lo haréis satisfechas porque en lugar de quedaros en casa lamentándoos de vuestra mala suerte, habéis salido a la calle y os habéis divertido.

Dicen que todo tiene solución menos la muerte. Y en este caso la solución puede ser elegante, funcional y que te quede de muerte.

La tercera opción seguramente os suene más, ya que es la más habitual. Consiste en gastarle la batería al móvil o, lo que viene siendo lo mismo, llamar a una buena amiga y dejar salir aquello que nos aflige. Si elegís esta opción, yo os aconsejaría que en lugar de desahogaros por teléfono la invitéis a una copa y salgáis de casa. Porque ese simple ejercicio os aportará dos beneficios: el primero, que volveréis a ver la luz de sol, o de la luna; y el segundo es que dedicaréis un poco de tiempo a vosotras mismas. Os arreglaréis y os pondréis guapas, y con ello ya tendréis medio camino recorrido.

Lo que me lleva a la cuarta opción: mímate o deja que te mimen. Ve a la peluquería y regálate un masaje capilar, hazte la manicura, disfruta de un baño relajante. En resumen, haz algo por ti y para ti.

La quinta opción consistiría en leer un libro o ver una película. Si escogemos esta opción, lo mejor es recurrir a historias con final feliz (no necesitamos que nos depriman, sino que nos suban la moral, que nos motiven a sonreír). Y es que durante ese tiempo que le dediques a la lectura o al cine, desconectarás de tus problemas. Será como comerte un KitKat, pero sin probar el chocolate, lo que ya hemos determinado que es más sano porque, admitámoslo, somos incapaces de comernos una barrita y parar; nosotras nos zampamos el paquete ahorro que lleva cuatro, y a la porra la cita con el dentista de la semana que viene.

 
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Este artículo lo ha escrito...

Olga Salar

Olga Salar (Valencia, 1978). Se licenció en filología hispánica porque era la manera más sencilla de engañar a su madre: su progenitora pensaba que se estaba sacando una carrera mientras ella... Saber más...