No me invites a tu boda

Por Anónimo (no verificado)

No me invites a tu boda

¿Cada vez que te invitan a una boda tienes una crisis nerviosa? ¿Este año se ha puesto de moda entre tus amigos casarse y cada vez que oyes la palabra "invitación" te da un vahído? ¿Te invitan a su boda compañeros de la universidad que ni siquiera recuerdas? ¿Has pensado en pedir un crédito al banco o, mucho mejor, atracarlo para poder costear todos los gastos? En Glup Glup estamos contigo y con tus neuras. Por eso hoy publicamos la contestación a una invitación de boda que siempre quisiste escribir, pero nunca te atreviste a hacer realidad. 

Nueva York,  30 de septiembre de 2014


Querida Olivia:

¡Qué ilusión me hizo recibir el otro día noticias tuyas! Muchas gracias por la invitación. Menuda sorpresa, te casas... ¡Y por la iglesia! Las sorpresas se suceden.  Me llegó a casa en España pero me la enviaron a Estados Unidos. Porque no sé si sabes que vivo allí desde hace siete años. Claro que hace diez años que no nos vemos ni hablamos. Desde la universidad, para ser más exactos. La última vez que nos encontramos fue por la Gran Vía. ¿Cuánto tiempo hace de eso? Uff, ya ni me acuerdo.

Invitaciones de boda de gente a la que hace años que no ves... Mejor que te hubieran enviado dos velas negras.

Me alegra muchísimo saber que todo te va viento en popa. Ya veo que en estos años has cambiado tu visión de la vida: atrás ha quedado ese espíritu libre que decías tener y por el que te casarías en algún lugar diferente,  sin protocolos, una fiesta estupenda, entre amigos,... ¡toda una aventura!

Si me invitas a tu boda ten presente que estaré más pendiente del catering que de ti.

También me ha sorprendido muchísimo tu invitación de boda. Tan seria y elegante. Esos tonos crema y burdeos son tan clásicos que nunca pasan de moda. Aunque te confieso que me ha sorprendido un poco el estilo, sobre todo conociéndote, siempre con tus looks tan vanguardistas. ¿Sigues tan moderna? Imagino que alguien de la familia tuya o la  “política” estarán ayudándote con todas las decisiones. Mejor, así no tienes que hacerlo todo tú, desconectas las neuronas y encima les tienes contentos. Aunque, claro, igual no hacen las cosas como a ti te gustan.

Ya veo que estás organizando todo un bodorrio. He pasado toda la tarde leyendo y estudiando la información que adjuntas en la invitación. La lista de hoteles con los precios, las peluquerías, el plan del fin de semana, el dress code para cada evento, los menús con todo detalle de platos, la lista de bodas, el plan de viaje de novios, tres números de cuenta, etc. Estoy abrumada, parece que estás organizando el Salón de Bodas en el IFEMA.

¿Se sigue yendo a las bodas sólo por privar?

Hace tanto que no voy a una boda en España que no sabía que la cosa ha cambiado tanto. He visto que tenemos que confirmarte la asistencia antes del día 30 de marzo. La verdad es que he estado haciendo cuentas y, como puedes imaginar, ir a tu boda con mi marido (si, si, no te he contado, pero me casé hace ya unos años, una boda sencilla aquí en EEUU. Perdona, yo no te invité), nos costaría un dineral, piensa:

-Vuelos a España ida y vuelta: con suerte si lo compro ya encuentro alguna oferta interesante.

-Hotel para el fin de semana.

-Alquiler del coche y gasolina.

-Modelitos para el estilo de lo que estás pididendo (¿conoces alguna tienda dónde pueda alquilar un traje de lagarterana?).

-Peluquería (aunque soy apañada, igual esto me lo puedo ahorrar).

-Regalos: he preguntado a mi familia y parece que ahora lo mínimo es que pensemos lo que te vas a gastar por invitado y más o menos ese sería el regalo, y además por los tres números de cuenta veo que prefieres el dinero.   

Soy muy apañada, me hago mi propio corte de pelo y mi propia mueca de asco.

Tengo que confesarte que no sé si me invitas de corazón, menudo negocio. Perdona si te parezco muy directa, esto es lo que tiene estar casada un “yanqui”, tienen sus cosas pero son muy prácticos y directos y ya sabes, todo se pega, menos la hermosura. Yo encantada de que me invites, pero también tendría mis peticiones:

1.-¿Podrías cambiar la fecha de la boda?Eese día los vuelos salen carísimos porque es temporada alta.

2.- ¿Te importa que vayamos un poco más casual a la boda?  Es que no me apetece comprarme un traje que luego no vaya a usar (si quieres no salimos en las fotos).

3.- Mi marido es vegetariano y yo no como carne, así que si puedes tenerlo en cuenta te lo agradecería, lo del solomillo no nos termina de encajar.

4.- Como veo que hay confianza (por algo me invitas a tu boda a pesar de que llevamos diez años sin hablar) y dejas tres números de cuenta, te dejo también el mío. Si quieres puedes ayudarme con algunos de los gastos: una parte del billete de avión, o del hotel, o aunque sea la manicura... Como veas, cualquier cosa me vendrá estupendamente.

Si me obligas a ir a tu boda a otra parte del mundo te aseguro que le sacaré el máximo partido al precio del avión.

No se si estarás completamente alucinada con mi contestación, pero entiéndeme, así me he quedado yo al recibir la invitación.  Si pudiera ser algunas de estas cosas,  igual si que podríamos confirmarte nuestra asistencia. Me encantaría poder verte y ponernos al día después de tanto tiempo, pero igual es más práctico que cuando vaya de vacaciones a España nos tomemos un café tranquilamente o quedemos a comer. Al fin y al cabo, el día de tu boda, con tantos invitados casi no vas a tener tiempo para que charlemos.

Si te parece en vez de ir yo voy a mandar a mi madre. Y así te ahorras el fotógrafo.

En el sobre verás mi dirección. Si en vuestra vuelta al mundo en la luna de miel pasáis por aquí  por favor llámame y así conocemos a Mario y tu conoces a Kyle.  Estoy en Facebook, si quieres nos hacemos amigas y al menos vemos que hemos hecho cada una estos años y si finalmente no vamos a la boda, seguro que podremos ver todos los detalles.

Un fuerte abrazo,

Maya.

 
Enviar por WhatsApp