Curso intensivo para aprender a responder como una supermodelo

Curso intensivo para aprender a responder como una supermodelo
Jueves, 18 de Febrero del 2016     |    Por Lorena Gilmore

Curso intensivo para aprender a responder como una supermodelo

Leída una entrevista a cualquier supermodelo de la pasarela, leídas todas. Porque todas contestan lo mismo a las mismas preguntas. Por ello, he aquí un cursillo intensivo por si tu sueño es convertirte en la próxima Alessandra Ambrosio pero te preocupa el “momento entrevistas”. Ya verás, ¡es muy fácil!

Estaba yo el otro día viendo un documental de la 2 cuando, no sé cómo, el mando a distancia cambió él solo de canal y apareció en pantalla el programa de Anne. Porque yo a “Corazón de…” lo llamo así: “el programa de Anne”, igual que “En la tuya o en la mía” es “el programa de Bertín” o “La tarde aquí y ahora” es “el programa de Juan y Medio”. Son denominaciones aceptadas a nivel mundial. En pantalla aparecía una guapisísima modelo a la que estaban entrevistando. En cuanto llegaron a sus “trucos de belleza” y ella respondió sonriente y sentada de un modo muy casual que estos eran “beber agua y dormir ocho horas” me levanté airada y apagué la televisión (en realidad no, pero así queda más dramático). Porque esta es la septuagésima vez que escucho esta frase en boca de una diosa de las pasarelas y he llegado a la conclusión de que es posible que exista un curso denominado “Respuestas que dar a las preguntas que te hagan los periodistas”, obligatorio de aprobar para toda aspirante a supermodelo.

Así que yo, para ayudar un poco a esas chicas que no tengan suficiente dinero para pagarlo, me he decidido a elaborar un curso exprés.

 

Lección 1. Pregunta: ¿Cómo te convertiste en modelo?

Jamás JAMÁS respondas que te has pateado cuarenta y siete agencias de modelos con tu book bajo el brazo, ni que has hecho veintisiete cástings hasta conseguir protagonizar aquel anuncio de cereales. JAMÁS.

Tú llegaste a modelo por casualidad, por accidente. Porque a ti te descubrieron, tú JAMÁS lo buscaste. Estabas (elige entre estas la opción que más te guste) comiéndote un helado sentada en el paseo marítimo/en el aeropuerto justo antes de entrar a tu avión/comprando unas manzanas en un coqueto mercado/patinando en el parque. Algo casual a la par que glamouroso, ni se te ocurra decir que estabas comprando unas bombillas o acompañando a tu abuela al oftalmólogo. Y fue entonces cuando, de la nada, apareció un agente, obnubilado por tus cabellos relucientes al Sol, y te suplicó para que aceptases su tarjeta.

Anexo: también puedes responder que a ti te descubrieron cuando fuiste a acompañar a tu amigo a un cásting. Tú solo ibas para apoyarlo, o porque no tenías nada mejor que hacer, pero en absoluto con la idea de presentarte. Pero entraste, dejaste a todos los allí presentes ciegos por tu belleza y te rogaron, por favor por favor, que aceptaras el papel. Y, claro, ¿qué otra opción tenías?

 

Lección 2. Pregunta: ¿Cuál es tu truco de belleza?

Esta es muy fácil: beber agua y dormir ocho horas. Ya está.

Yo no sé qué hacemos el resto de mortales inundando el armarito del baño con cremas antiarrugas, cremas antiojeras, cremas antiedad, cremas anticelulitis, cremas antitodo, tónicos astringentes, exfoliantes, correctores, rímeles alargapestañasextragrandes, champús revitalizantesmaxivolumen, leches reafirmantes… cuando lo único que deberíamos hacer sería beber vasos de agua como si no hubiese un mañana y estar tiradas durante horas en la cama.

Para subir nota: si quieres ir a por la matrícula de honor en tu cursillo de modelo, puedes añadir que tu otro truco de belleza es estar enamorada. Las que no estéis enamoradas sois todas unos adefesios, que lo sepáis.

Ahora una botellita de agua y a desfilar

Lección 3. Pregunta: ¿Te gusta vivir como una celebrity, acudir a fiestas y demás?

Recuerda que tú no querías ser modelo; que fue ese agente quien, asombrado por tu belleza sin igual, prácticamente te puso una pistola en la cabeza para que no privaras a las portadas de revistas de moda de tus arrebatadores ojos y tu cabello de seda. Porque teniendo bien aprendida esta lección te resultará fácil recordar esta otra: a ti NO te gusta ser modelo. Detestas las fiestas, viajar a Barbados un jueves por la tarde para tomar el Sol y sentarte junto a Michael Fassbender (y junto a sus tornados y fuertes brazos) en el último estreno de cine pero todas estas actividades has de hacerlas porque, recuerda, estás obligada a compartir con el mundo entero tu belleza. No tienes elección.

Bonus: sería interesante que no olvidaras afirmar que detestas ir maquillada y que adoras recogerte el pelo en una coleta y ya.

Nunca te hagas una foto sin maquillar y la subas a Instagram, o todos podrán descubrir tu secreto: eres una mujer normal

Lección 4: ¿Cuidas lo que comes?

¡NO! Nunca. Te gusta demasiado comer y lo haces sin pensar en si esto es más o menos sano. ¡A ti las pizzas, las hamburguesas, el chocolate! Qué le vas a hacer, eres una glotona sin remedio y piensas que la vida está para disfrutarla y no para contar calorías. Claro que tienes la suerte de que nada de eso te hacer ganar ni un kilo dentro de tu espectacular cuerpo de modelo tallado por los dioses del Olimpo.

Tal vez en esto tenga que ver que duermes ocho horas. O que estás enamorada.

Nina Agdal almorzando lo que las modelos almuerzan cada día

Lección 5: ¿Qué sientes al ser considerada una de las mujeres más bellas del mundo?

Tú NO te ves guapa. Ni sexy. Ni aunque seas un clon de Irina Shayk. Lo aprendido en la lección 3 puede servirte aquí, porque puedes contestar que, cuando estás en casa, con tu coleta y con la cara lavada, te ves como una chica más. Que te miras al espejo y no ves lo que la gente ve, ¡no te consideras sexy para nada! Tampoco te excedas y llegues a manifestar incluso asco por tu rostro de ángel etéreo, pero más o menos por ahí van los tiros.

 

Lección 6: ¿Qué opinas de la cirugía estética?

Crees que nunca te harías un retoque. Que la verdadera belleza son esas arrugas que van apareciendo, porque son signo de que has vivido, reído y amado. Que no hay nada mejor que el rostro natural de una mujer.

Nota: es importante que, aunque el bótox te atirante la mandíbula, trates de sonreír mientras hagas esta afirmación, para recalcar lo feliz que te hace defender las arrugas.

 

Lección 7: ¿Cuál es tu relación con la moda? ¿Te consideras una fashion victim?

¡Claro que no! La moda a ti te divierte, pero no vives pendiente de las tendencias. ¡Para naaaaaaaaada! No te tomas la moda en serio ni pasas media hora delante de tu armario, quitándose esa camisa amarilla para sustituirla por una blusa de flores para, luego, cambiarla por una camiseta hasta que decides que no tienes nada que ponerte y te echas a llorar abrazada a tu almohada.

Tú decides enseguida cómo vestirte porque, recuerda, pasas de la ropa, pasas de la moda, pasas de todo. En diez minutos estás lista: un poco de colorete y listo (revisa la lección 3).

              

Con lo primero que ha pillado del armario

Lección 8: ¿Qué es lo que menos te gusta de tu físico?

Responde algo chorras e insignificante, rollo tus pies, tus codos o el lóbulo de tu oreja izquierda.

Bonus: Si la pregunta es acerca de lo que más te gusta de tu físico, di que tu corazón.

 

Et voi-lá. Empóllate bien estas 8 lecciones y te convertirás en una auténtica supermodelo estándar. ¡Garantizadísimo!

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Este artículo lo ha escrito...

Lorena Gilmore

Lorena Gilmore (Granada, 1989). Salvaje y positiva. Amante de viajar y del rock and roll. Feliz licenciada en Periodismo y feliz maestra de Primaria (sí, mucho que ver). Comparo... Saber más...