Decálogo para parecer un tuitero de los de toda la vida

Decálogo para parecer un tuitero de los de toda la vida
Martes, 1 de Septiembre del 2015     |    Por Puri Ruiz

Decálogo para parecer un tuitero de los de toda la vida

Twitter sigue siendo la red de redes, por más que les pese a otros. La capacidad de hacer humor o crítica en 140 caracteres parece no solo no tener fin, sino empujar a sus cientos de millones de usuarios a mejorarse día tras día. Pero ¿cómo llegar a Twitter y que no se note que eres nuevo? He aquí algunos trucos sencillos pero eficaces.

Cada cual tiene su propia red social, pero parece claro que, hoy por hoy, Twitter encierra mayor ingenio por centímetro cuadrado que el resto. Si Instagram es la red de las fotos guapis, Pinterest la de las fotos cuquis, Facebook la de las reflexiones sesudas e interminables y Vine la de los vídeos locos en bucle, Twitter condensa todo eso y le añade un plus de inteligencia en 140 caracteres (sin contar con que, a menudo, es la fuente más rápida de información). Pero los inicios en Twitter son como llegar por primera vez al bar de moda: puedes entrar ahí lleno de swag y de flow y hacer que alucinen contigo o, por el contrario, quedarte en una esquina pagando fantas. Con estas claves (válidas al menos de momento) no te aseguramos que vayas a reventar el garito, pero al menos parecerá que te conoces aquello como la palma de tu mano. Eso sí: que los árboles de Twitter no te impidan ver el bosque de la vida. Que la vida es otra cosa.

1. Sincebollismo/concebollismo. La eterna batalla sobre si la tortilla de patatas debe llevar o no cebolla es mítica en Twitter. Normalmente, el tuitero de pro te condenará virtualmente al ostracismo si eres sincebollista, pero que eso no te arredre: uno de los puntazos es defender con humor tu postura. Consejito: cada vez que puedas, aporta tu granito de arena a este inacabable debate. La tensión no tardará en aparecer.

El tuitero español de bien necesita tener una posición clara y definida sobre cosas importantes: la tortilla, ¿con o sin cebolla? La pizza, ¿con o sin piña?

2. Amor absoluto a la cerveza. Ni gin-tonic, ni vino, ni nada. La cerveza es lo más. Cervecear se convierte a menudo en fuente de conversaciones sobre qué marca es la mejor y, sobre todo en verano, se multiplican las menciones y las fotos con el botellín de turno o la caña (bien tirada y nunca en vaso de tubo, por favor). Por cierto: las bromas sobre cierta marca de cerveza son abundantes; tanto como las que versan sobre las cervezas sin alcohol con sabores rarruos, rarruos, rarruos.

3. Frases comodín que hay que conocer. El tuitero pro cuenta con un ramillete de frases y/o expresiones que se repiten hasta el hastío pero que, aun así, no desaparecen de los timelines ni con aguarrás. He aquí varios ejemplos:

—"Ni olvido ni perdón." Aquella frase que inmortalizó Bertolt Brecht y que resonó en los estertores de la dictadura argentina se ha convertido en uno de los grandes comodines (bien es verdad que llevada al extremo de la frivolidad). Se utiliza para cualquier tontuna que te indigne un poco: por ejemplo, el último cambio de look de Dani Alves, que te parece horroroso.

—"No quiero enamoraros, pero…". Iniciar así un tuit y terminarlo con una chorrada del tamaño de la mancha de Plutón suele tener su gracia. Claro que tendrás que echar mano de tu sentido del humor y aprovechar para colar un gol. Ejemplo: “No quiero enamoraros, pero todas las mañanas estornudo cada vez que me tomo el café”.

—"Me gustas más que…". No hay que estar enamorado ni encoñado para soltar esta frase; se trata más bien de contar algo que te gusta mucho envuelto en una supuesta frase de amor. Ejemplo: “Me gustas más que rascarme la espalda contra el cerco de la puerta”.

—"Aquí, sufriendo." Esta frase debe ir SIEMPRE acompañada por una foto en la que estés disfrutando perracamente. En la playa, de fiesta con los amigos, tomando un mojito en el resort de turno… Cualquier situación que pueda provocar la envidia de tus followers bien merece un “aquí, sufriendo”.

—"Estado sentimental: …" (rellénese el resto con cualquier frase absurda). Evidentemente, no hay por qué explicar cuál es el estado de tu corazón (o sí, tú sabrás): es más bien una manera de exponer el momento en que te encuentras acompañado de una frase ingeniosa o de una imagen divertida. Por ejemplo: “Estado sentimental: doblando sábanas bajeras”.

(Hay, por supuesto, muchas más expresiones tuiteras que irás descubriendo según te adentres en la red del pajarito azul. Pero con estas puedes ir apañándote de momento…)

Las expresiones que comienzan con 'me gustas más que…' son meras excusas para expresar algo que nos encanta. 

4. Memes y GIF: que no falten. El GIF, aquel formato gráfico de pésima calidad creado en los ochenta, ha regresado para convertirse en un icono en las redes sociales. Su simplicidad se convierte en virtud y hay multitud de páginas en las que podrás encontrar uno que exprese lo que pretendes contar. Ocurre lo mismo con los memes, imágenes acompañadas de un texto (normalmente, con la tipografía Impact) que se han convertido en todo un fenómeno viral. Busca GIF en páginas como giphy.com y, por favor, bájate ya la app MemeGenerator para crear tus propios memes o utilizar los más virales.

Los memes son la máxima expresión del sentido del humor… y del absurdo. ¿Que tu chica se ha pillado el rebote del siglo y te ha montado un 15-M en el salón? Anímala a bajar los niveles de adrenalina creándole un meme a medida.

5. Mongoreplies. Si reply es, en inglés, responder, podríamos calificar de mongoreply a aquellas contestaciones, por lo general, extemporáneas; bien porque el que contesta tiene ganas de dar por saco o bien porque no ha entendido muy bien el contenido del tuit. De todos modos, esta expresión es cambiante según quien la use, así que tú a lo tuyo, que quien no haya soltado un mongoreply alguna vez en su vida, que tire la primera piedra.

6. Los intensitos y los cuñaos. Es bueno saber qué fauna puebla el universo Twitter y, si hay dos especies autóctonas de la red, esas son la de los intensitos (contestan con tuits demasiado densos y son más bien tipo repelente o, como también se los conoce, ñiñiñi) y la de los cuñaos (esa gente a la que seguro que te has cruzado y que siempre compra mejor por menos dinero, desconfía de la llegada del hombre a la Luna, se viste con ropa que le regalan en las promociones de la disco y que todo lo hace mejor que tú, haciendo ostensible siempre que puede su superioridad física y moral). Un cuñao perfecto en Twitter sería Camacho, el exentrenador de la selección española; un intensito, Carlos Miguel Cortés, el poeta autor de Intranerso.

Marwan, poeta y músico, ha compartido escenario con otro intensito como Carlos Miguel Cortés. Ambos rozan el nivel máximo de intensidad tuitera, pero esta foto no tiene desperdicio para ilustrar el concepto.

7. Hashtags y TT. Imprescindibles para estar al día. Echa de vez en cuando un vistazo a lo que está siendo tendencia (TT, o trending topic) bicheando por los hashtags. A veces surgen de ahí conversaciones divertidísimas (del tipo #PelículasCon) y lo que es mejor, fotos de actualidad que se photoshopean hasta la extenuación y de donde salen montajes dignos de partirse el ohio.

8. Quejarse de la poca frecuencia sexual. Un gran número de tuiteros bromea sobre el poco sexo que tienen (o que dicen tener); ignoro el porqué, pero así es. Lo verás a menudo, y también te encontrarás con numerosos comentarios con un puntito escatológico que, bien traídos, tienen su gracia (y muchas veces ni pizca, también os voy a confesar).

Un tuitero de pro jamás alardearía de sus hazañas sexuales. Más bien adoptará el perfil opuesto (real o no): desea a cualquier ejemplar del género que le atrae, no tiene quien lo quiera y necesita satisfacerse a solas. Porque no tiene más remedio.

9. Avatares rarunos (no a las fotos de uno mismo). Si quieres aspirar a ser una tuitstar, evita una imagen que te identifique. Los selfies no son molones; mucho mejor un dibujo cutre, la foto de un personaje de cómic (mejor aún si es de dibujos animados infantiles), una chuminada que te hayas currado en Paint o un personaje de Star Wars (yo tengo mi propia foto, pero es que ni soy molona ni lo pretendo). Si, por el contrario, buscas ligue SIN-QUE-SE-NOTE, una imagen de la mitad inferior de tu cara mordiéndote los labios o enseñar six-pack a saco (o canalillo en su defecto) te abrirán la puerta de los DM (mensajes directos: ahora, que tú sabrás…).

Cualquier personaje de Marvel, de Fraggle Rock o de Barrio Sésamo (mejor aún, debidamente tuneados) es el avatar perfecto para convertirse en un tuitero de los buenos buenos. Las fotos reales de perfil no dan tanto juego.

10. Ir contra la corriente. Nada hay tan ideal de la muerte como llevar la contraria a casi todos. Un tuitero que ejerza de ello debe odiar a Chema Madoz (porque le encanta a la mayoría), la trilogía de El padrino o de Toy Story (porque le encanta a la mayoría)… En definitiva, denostar lo que le gusta a la mayoría. Porque sí. Porque mola ser diferente. Ah, y por supuesto, un tuitero como dios manda es futbolero. A poder ser, de un equipo de Tercera Regional.

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Este artículo lo ha escrito...

Puri Ruiz

Puri Ruiz (Madrid, 1968). Periodista nacida en la capital pero arrastrada hasta el sur gracias a una ola molona que me dejó una pareja alucinante y una hija maravillosa. Fuera de ellos, que son mi... Saber más...